Miriam Quiroga no está desaparecida ni escondida: habló en exclusiva con NU
La exsecretaria de Néstor Kirchner habló en exclusiva con Noticias Urbanas. Está con algunos problemas de salud y con dificultades financieras. Vive en las sierras de Córdoba y el martes debería presentarse en los tribunales de Comodoro Py por la causa cuadernos.
La Policía Federal la busca aunque ella aduce que no fue notificada y que de ninguna manera está en la clandestinidad. Miriam sostiene que su indagatoria pretende convertirse “en un circo" y en “una cacería mediática”. Noticias Urbanas logró tomar contacto con la mujer, quien en 2013 reveló que vio los bolsos de dinero que supuestamente circularon por los pasillos de la Casa Rosada cuando Kirchner ejercía la presidencia de la Nación.
Su lugar actual de residencia es Villa General Belgrano, en el valle de Calamuchita. Allí transcurre sus días junto a parte de su familia. “No quiero que ellos (por sus familiares directos) queden expuestos ni que se asusten. Mi teléfono explota y me preguntan si es cierto que desaparecí del mapa, acá estoy”.
Desde el punto de vista médico padece de stress postraumático y tuvo un episodio semanas atrás que preocupó a los suyos. “Estábamos en la cena y de repente empecé a sentirme mal con mareos y una sensación de que se me daba vuelta todo. El médico me dijo que podía ser un principio de ACV”.
“Cuando me enteré por los medios que me buscaban primero me causó gracia y después una sensación de angustia intensa”, revela la ex Directora de Documentación de la Presidencia de la nación, en los hechos la secretaria personal de Néstor Kirchner.
“En primer término no tengo problema en ir a declarar. Tengo un certificado que acredita mi estado de salud y si la fiscal lo permite puedo hacerlo vía zoom”, de la misma manera que lo hizo Cristina Fernández en la misma causa judicial. En ese expediente, ahora en manos de un tribunal oral, se investiga el presunto pago de sobornos a más de treinta funcionarios del Gobierno K, entre ellos Julio De Vido,José López y Roberto Baratta, a la propia expresidenta y a una lista de más de 50 empresarios.
La fiscal, la implacable Fabiana León, libró una orden de rastreo, hace aproximadamente un mes, que no dio resultados positivos. En 2013, Quiroga tuvo que declarar en tribunales después de un extenso reportaje en el programa “Periodismo para todos” de Jorge Lanata y tras presentar el libro “Mis días con Néstor y todo lo que vi”, de editorial Planeta, cuyo prólogo es del autor de esta nota.
La historia es larga. Miriam, peronista y de familia petrolera, se crió y desarrolló su trabajo de locutora en la ciudad de Caleta Olivia, al norte de Santa Cruz. En ese lugar, en la década del 90, conoció personalmente al entonces candidato a gobernador Néstor Kirchner.
“La primera vez que lo vi me impactó su manejo del lenguaje y como tenía en claro que hacer políticamente” en la provincia. Cuando el dirigente patagónico se convirtió en gobernador ella fue a trabajar como encargada de prensa.
En 2003 se instaló en Buenos Aires en el rol de “secretaria privada” y “amiga íntima”. El que maneja la agenda, maneja el mundo. Kirchner repetía cuando necesitaba derivar un tema: “hablá con Miriam”. Cuando Néstor dejó el mundo terrenal, la presidenta Cristina Fernández la eyectó de su cargo en menos de un mes.
Oscar Parrilli, secretario general de la presidencia, fue el encargado de comunicarle su nueva situación. “Sos un traidor”, le dijo cara a cara. A partir de allí comenzó un calvario para sobrevivir en el llano como pudiera. Con una hija menor de edad, sin ahorros, tenía que afrontar los gastos de alquiler de un departamento del barrio de Nuñez, llenar la heladera y buscar desesperadamente como financiar su vida.
Los amigos del campeón, como ocurre generalmente cuando alguien se queda sin poder, se volvieron invisibles. **“La llamé a Alicia (Kirchner) y me mandó a decir por otra persona que no la llamara más porque se iba a meter en una situación complicada con Cristina. Lo llamaba a De Vido y no me contestaba y yo lo recibía casi todos los días en la Casa Rosada sin audiencia para que se reuniera con Néstor”. **
Los amigos le alcanzaban comida y unos pocos pesos para el día a día. Pero muchos que pasaron por esa circunstancia recuerdan que “siempre en el peronismo hay alguien que te da una mano”. Sin ningún temor el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo le alcanzaba efectivo todos los meses y Sergio Massa, más sigiloso, aportaba para que pudiese pagar la cuota del colegio de su hija más chica.
El primero de mayo de 2013 los periodistas Mariel Fitz Patrick y el autor de esta nota la terminaron de convencer de participar del programa de Lanata. Al jueves siguiente Miriam llegó hasta el domicilio del “gordo”, en 9 de Julio y libertador, y habló de los bolsos que veía casi a diario transportados por otro de los secretarios de Kirchner, Daniel Muñoz. Desde las redes sociales, entonces monopolizada por Facebook, comenzaron a hostigarla.
“Negra toba, mira si Kirchner te va a mirar a vos”, fue uno de los post para degradarla.
Otros identificados con la agrupación “La Cámpora” la trataron de traidora. Tras varios intentos de posicionarse en el campo político tomó la decisión de mudarse a las sierras cordobesas “cansada del stress y de la locura de Buenos Aires”.
En el reino de los comechingones vive con una jubilación de cerca de dos millones y medio de pesos y eleva sus oraciones a “Nuestra Señora del Valle”, la patrona de Catamarca. Desde un pueblo de esa provincia, Fiambalá, su familia llegó hasta el sur profundo de la Argentina, a la capital del viento, Caleta Olivia. Otro tiempo. Otra historia.