Charly García tocó con los Coldpay
Es difícil que un extranjero famoso que llega por primera vez a Buenos Aires no se hospede en el Faena Hotel de Puerto Madero. Ese monumento al esnobismo y al mal gusto les sienta bien especialmente a los músicos de rock. Esta vez fue el turno de los británicos Coldplay.
La sorpresa, el lunes, fue a la vuelta de cenar (en Las Cañitas: el rock antes que contracultural parece una señal de identidad de la publicidad contemporánea). Se encontraron, sobre el escenario del hotel a un flaco, desgarbado, algo macilento y con los dedos largos y las uñas sin cortar: el mismísimo Charly García.
Proverbialmente educado (y avisado), el argentino convidó a los ingleses al proscenio. No piudieron negarse. Las chicas de la barra aplaudían. La champaña circulaba, las sonrisas se apretaban. Y los muchachos, vegetarianos y aplicados, se subieron junto al caníbal vernáculo.
Interpretaron versiones libres de canciones de los Byrds, de James Taylor y de los Beatles, todo muy profesional. Hasta invitaron al Hijo de la Làgrima a presenciar los conciertos ya programados en el teatro Gran Rex. Pero nadie sabe si serà invitado a subir al tinglado.