"Macri quiso aminorar el costo político del veto a la ley"
?Fue una maniobra de Macri para bajar el costo político del veto a la ley del aborto que sancionó la Legislatura. Una maniobra que le salió mal y en la que incurrió en varios delito?, dedujo la diputada por la ciudad, la ibarrista María Elena Naddeo, quien esta semana, junto con otros legisladores y comuneros presentó una denuncia penal contra el jefe de gobierno Mauricio Macri por incumplimiento de los deberes de funcionario público a raíz de la suspensión del aborto no punible, en el Hospital Ramos Mejía.
El caso aludido por esta ibarrista, enamorada del kirchenrismo, es el de una mujer, de 32 años, que había solicitado el aborto no punible por haber sido víctima de una red de trata, en Puerto Madryn, de la cual logró escapar. El caso acaparó la atención porque se superpuso con la noticia de que Macri vetaría la ley sobre el aborto punible aprobada, por un ajustado margen, por la Legislatura de la Ciudad.
Profesora de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras, Naddeo parece hacer un equilibrio entre sus deseos y la real politik. Y así, dirá en un momento, durante la entrevista de la contra de N U que Cristina Kirchner no la desilusiona cuando, por sus convicciones religiosas, no apoya el aborto.
?Son las contradicciones, no sólo del progresismo sino de diversas fuerzas políticas, donde hay posiciones que son transversales. De todos modos, ella ya dijo que apoyaría una ley promulgada por el Congreso, a diferencia de Macri, cuyo veto limita el fallo de la Corte?.
Eufórica tras el contundente triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, dirá que el rechazo a una chavización de la sociedad argentina por parte de amplias franjas del electorado se debe a la distorsión que han ?hecho ciertos medios sobre la figura de Chavez, acentuando sus rasgos de caudillo?.
NU- ¿Por qué cree que es producto de una maniobra de Macri la suspensión del aborto en el Ramos Mejía?
MEN- Porque quiso aminorar el costo político del veto a la ley y, con ese objetivo, cometió varios delitos. Quiso instalar la idea de que el aborto no punible ya existía en la Ciudad y, en su afán de querer deducir el impacto de una medida que tiene muchos apoyos en la sociedad, dio detalles del caso del Ramos Mejía y agravó la situación de esta mujer, víctima de la trata.
Entre otras normas, incumplió la ley que resguarda los datos de pacientes que se atienden en el sistema de salud. El Código Penal tiene dos artículos que establecen que los funcionarios deben guardar confidencialidad frente a una acción que pueda causar daños a las personas involucradas en cualquier expediente, y ante la ley de violencia de género que plantea el derecho a una salud sexual y reproductiva.
NU- ¿Por qué dice que el gobierno porteño restringe el fallo de la Corte?
MEN- Porque el protocolo del Ministerio de Salud del macrismo, que se generó en forma paralela a lo que se estaba discutiendo en la Legislatura, pone tres condiciones para la realización del aborto en un hospital público que el fallo de la Corte no estipula. Una, que sea aprobado por el director del hospital; luego, pone un límite para su realización en la semana 12 de gestación y en tercer lugar también requiere el visto bueno de un equipo interdisciplinario de los jefes de servicio de la institución.
NU- Pero Cristina Kirchner tal vez hubiera hecho lo mismo. Ella ya dejó en claro que no aprueba el aborto, cuando se supone que su despenalización forma parte de una agenda progresista ¿No la desilusiona esa posición de CFK?
MEN- No; son las contradicciones típicas de muchas fuerzas políticas, y no sólo de las del progresismo. Hoy hay transversalidad en muchas de ellas, y las posiciones están repartidas. Elijo quedarme con lo mucho de positivo que tiene este Gobierno y pongo en la balanza el ingreso universal por hijo, el despegue económico de la Argentina, la creación de un mercado regional, el reingreso de Argentina al círculo virtuoso de la economía y, sobre todo, la recuperación del Estado, las políticas públicas y la autoridad presidencial. Eso es algo que le admiro a Cristina, y que ni Alfonsín ni la Alianza pudieron hacer.
NU- ¿Por qué cree que hay tanta gente horrorizada con que nos parezcamos a Venezuela?
MEN- (se ríe)?Eso es por la imagen que generan muchos medios de comunicación sobre la figura de Chavez. Le acentúan los rasgos de caudillo y exageran hechos negativos. La realidad es que el triunfo de Chavez refuerza el proyecto del kirchenrismo y sobre todo la integración regional.
NU- ¿Por qué cree que está en baja la imagen de la Presidenta y a qué se debe que se multiplique protesta en la calle?
MEN- El proyecto nacional y popular no es lineal y atraviesa varios desafíos, altibajos y mesetas. Ahora mismo estamos en una meseta. Es difícil explicarle a la gente que para avanzar en un proyecto colectivo alguien tiene que ceder. Y que justamente tienen que ceder quienes han adquirido mayores privilegios.
NU- Pero entre los caceroleros hay gente de clase media que demanda por seguridad, por mayor diálogo y también en protesta por la inflación que se come sus ahorros, al margen del cepo cambiario. ¿No son escuchables esas demandas?
MEN- Este Gobierno escucha a la gente todo el tiempo. En cuanto a la inflación, no es un tema fácil de resolver, aunque ese tema no afecta tanto a la clase media que ha ido recomponiendo sus ingresos y por eso viaja tanto, y consume. La clase media está mejor y por eso demanda. El punto es que hay dos soluciones y ninguna parece viable. Una, la receta neoliberal, que ya sabemos dónde conduce. Y la otra, desde la izquierda, más avanzada, que propone una reforma fiscal mucho más audaz que enojaría excesivamente a los sectores más concentrados del capital. De manera que lo que hace el kirchenrismo es aumentar los salarios entre un 20 y un 25 por ciento. Pero de ninguna manera enfriar la economía como piden sectores neoliberales.