Cierre y después: Se tiraron con misiles transparentes
"Tengo tantos amigos con Ibarra como con Macri" aseguraba un dirigente porteño que se vio medianamente involucrado en el cierre, pero que suele mantener un bajo perfil. Esa frase podría resumir con trazo grueso la cohesión de propuestas con que se armó cada uno de los frentes. Si bien la amistad nada tiene que ver con la comunión de ideas, este político de raza (obviamente peronista) no podía disimular su pragmatismo al pensar o el de sus colegas al actuar.
La "progre" Fuerza Porteña reunió en torno suyo a una constelación de estrellas de la centroizquierda nacional, algo que incluye al mismísimo presidente y a la diputada Elisa Carrió, el logo de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) con su cabeza de diputados nacionales, Claudio Lozano, el periodista y escritor, Miguel Bonasso, Diego Kravetz, uno de los cerebros de las fábricas y empresas recuperadas y siguen las firmas. Los socialistas acompañaron con muestras de desagrado el esquema final en el cual le hicieron tomar de su propia medicina.
La puja por los lugares fue de terror. Los Ibarra brothers (Aníbal y Vilma) mas Raúl Fernández, apenas si pudieron controlar el aluvión de aprietes que curiosamente continúan, en menor medida, a través de las presentaciones realizadas en el vigente período de tachas e impugnaciones. El kirchnerismo varió su representación de tribus tantas veces como se les ocurrió a Alberto Fernández y Eduardo Valdés, idearon la "salida Bonasso" para descomprimir y eso cayó mal (con algo de razón) en la fuerza "grande" del anfitrión y sus aliados, que montaron en cólera por el nunca bien ponderado "apriete final del peronismo".
Los socialistas no terminaron tan en el horno, sólo en los nacionales, Raúl Puy, quién depende únicamente de un milagro. Todas cosas que tendrán solución si Ibarra gana porque llegarán las compensaciones desde el Ejecutivo -, pero ¿que pasará si ello no ocurre?. Ese fue el temor que despertó el instinto asesino que les aflora a los políticos en el cierre.
Los porcentajes de las partes componentes de la Alianza -como explicamos en la nota anterior (ver abajo)- no variaron tanto pero sí los nombres, las ubicaciones y el dibujo del esquema. La única salvación aquí es mantener el gobierno ya que en la otra variante todos tienen poco, en especial quien más caudal político juega, el propio Aníbal Ibarra.
Del otro lado, en el "paquetísimo" búnker de Mauricio Macri pasó más o menos lo mismo. Los candidatos, quizás algo más hechos y menos deseperados, pelearon por sus lugares como "verdaderos Pumas" y eso llevó a que Macri tuviera bajas importantes como la de Eugenio Burzaco y algún que otro retraso o avance en los legisladores porteños.
Como todos tienen su Bonasso, por aquí apareció la bendición para que se cuelgue Jorge Mercado quizás por el apellido afín al proyecto o por los aritos del Chango Farías Gómez. Mientras tanto Santiago de Estrada, hoy jefe del bloque peronista, mutó en un privilegiado habitante de las listas del Frente de la Esperanza.
Aquí la única diferencia es que con la chapa puesta no hubieron más reproches. Como decía un ilustre ex concejal justicialista del barrio de Pompeya cuando se le reclamó el resultado de una votación contestó: "más claro imposible, los que ganaron, ganaron y los que perdieron, perdieron". Con ese patético realismo asumieron su suerte.
Hoy martes en Poder Ciudadano, con algún grado del cinismo que el animal político lleva incorporado (y aquí nadie es nuevo en esto), concurrieron al espectáculo que les propuso esa ONG de "firmar una campaña transparente", en lo que que nadie cree pero todos se ven en el brete de asistir so pena de "escrache mediático". Allí ni se hablaron, olvidaron la artillería que se tienen preparada en el búnker, también los agravios y afiches de la pasada semana y pensando en el próximo spot televisivo se preguntaron ¿y ahora que cara hay que poner? El empate técnico en el ballotage los "saca" y los pone cada día más nerviosos. Ibarra volvió a pedir debate, Macri también lo quería aunque ahora enmudeció. Un debate acerca de ideas que se puedan concretar ¿será posible? Sí, juro.