Tener un jefe injusto es peligroso para el corazón
¿Es posible objetivar esta percepción tan extendida en el mundo laboral? Eso es lo que se propuso un equipo de investigadores suecos, dirigido por Mika Kivimäki, para lo cual siguieron la evolución de 6442 empleados de los servicios sociales de Londres.
El primer paso era definir qué se entiende por justicia laboral. Un empleado recibe un trato justo cuando el superior tiene en cuenta sus puntos de vista, comparte información relevante para la toma de decisiones y trata de forma ecuánime y sincera a las personas de su equipo. No es tanto una cuestión de palabras, como de actitudes.
Entre el trato injusto y el acoso laboral hay un arco de situaciones que comienza con el menosprecio a la capacidad del empleado. Un estudio anterior había demostrado que éstos suelen tener la tensión arterial más baja cuando trabajaban con un jefe que perciben ecuánime. Su ánimo se tranquiliza, el nivel de alerta y ansiedad es menor.
Para comprobar si esa bonanza laboral se traducía en una menor tasa de episodios cardiovasculares, fue preciso separar ese factor de otras posibles causas, como el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo.
El estudio se realizó en dos fases: de 1985 a 1989 y de 1990 a 1999. En la primera fase se identificó a las personas que tenían percepción de padecer injusticia laboral; en la segunda se hizo un seguimiento de su salud cardiovascular teniendo en cuenta en cada caso si existían o no otros factores de riesgo.
En igualdad de situación, las personas que sufren estrés por sentirse tratadas injustamente en el trabajo tienen mayor incidencia de enfermedad coronaria.
Así se demostró. “A la mayoría de los sujetos les importa el trato de sus jefes”, sostienen los autores en un artículo publicado en Archives of Internal Medicine, una de las publicaciones de la Asociación Médica Americana (AMA).
En una sociedad en que todos los signos tienen valor, “el trato formal ya transmite categoría y valoración social, de modo que la falta de justicia comporta una sensación de opresión que produce mucho estrés.
Entre los empleados que percibían un alto grado de justicia en el trato laboral, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares era el 30 por ciento inferior respecto de los que tenían la sensación de soportar un nivel bajo o medio de justicia en el trabajo”, concluye el estudio.
El aumento de riesgo se atribuye a un trato injusto y es independiente de factores como la edad, la etnia, el estado civil, el nivel educativo, la posición socioeconómica y también de factores endógenos como el nivel de colesterol, la obesidad, la hipertensión, el tabaquismo, el consumo de alcohol o la baja actividad física.
El estudio descartó incluso que tuviera que ver con otro factor que a veces provoca estrés, como la sobrecarga o la falta de correspondencia entre esfuerzo y recompensa.