Publicado: 30/03/2010 UTC General Por: Redacción NU

Acto por la mayor tragedia de la esclavitud textil

Hace cuatro años se prendía fuego el taller clandestino de la calle Luis Viale. Cinco menores de edad y un adulto morían calcinados. Nadie fue preso. Diversas ONG's denuncian que sigue existiendo complicidad local y nacional con la esclavitud.
Acto por la mayor tragedia de la esclavitud textil
Redacción NU
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En Luis Viale, la cuadra donde hace cuatro años se incendiaba un taller clandestino, muy cerca de Plaza Irlanda, lo que priman son casas estilo chalet o dúplex con sus garages y patios delanteros. En esa zona de Caballito, las tardes transcurren sin grandes alteraciones. Pero este martes será un día diferente. Se realizarán diferentes actividades por las víctimas del incendio, y en reclamo de justicia.

Una de ellas será encabezada por La Alameda, organización referente la lucha contra el trabajo esclavo, que se concentrará en Luis Viale 1271/69, a las 19.

?El juez Alberto Baños sólo se dedicó a investigar las causas del incendio y procesó solo a los que regenteaban el taller Luis Sillerico Condori (boliviano de 43 años) y Juan Manuel Correa (argentino de 29), dejando libres de culpa y cargo a quienes se beneficiaban económicamente de ese taller, los fabricantes Jaime Fischberg y Jaime Geider?, relató a NOTICIAS URBANAS Gustavo Vera, presidente de la ONG.

Los talleristas Sillerico y Correa fueron procesados por el incendio y con tan sólo una probation fueron dejados en libertad. Los fabricantes Fischberg y Geider ni siquiera fueron a declarar ?y hoy siguen explotando costureros en la provincia de Buenos Aires. Muchos de los costureros de aquel taller fueron trasladados esa misma tarde a otros talleres esclavos, donde siguieron padeciendo el infierno del hacinamiento y la esclavitud?, informó Vera, que encabezará el acto junto a varios ex costureros del taller de Luis Viale.

NOTICIAS URBANAS acompañó este lunes a Lourdes Hidalgo Luján hasta la puerta del taller donde logró salvar a algunos hijos de costureros y también su vida. Lourdes es la primera vez que vuelve desde que se sucedió la tragedia. En la caminata hasta el taller va señalando otros del barrio. Ella misma conoció uno de ellos por dentro.

En la esquina de Luis Viale y Nicasio Oroño un policía con chaleco naranja habla con los vecinos. A mitad de cuadra el inmueble de la tragedia. Dos portones negros y una puerta del mismo color con rejas y un candado, por encima una pintada de aerosol. La fachada es de ladrillo y tiene manchas blancas de pintura que han tapado reclamos por las víctimas. Por encima de los portones, lo que fueron las ventanas enrejadas de las piezas están derrumbadas. ?Ahí estaban las ventanas y más arriba había un entrepiso. Ahí dormía yo. ¿Ves? Donde queda una chapa colgando. El día del incendio estaba descansando viendo tele. Es que había trabajado el dpía anterior desde las 7 a las 2 de la madrugada".

Las desaparecidas pequeñas piezas divididas con telas, nylon y machimbre se consumieron con el fuego en aquella tarde del jueves 30 de marzo de 2006. Hoy quedan en su lugar unas crecidas plantas. Lourdes mira la fachada. ?Es más chico de lo que pensaba. Sí es grande a lo largo. Uno de los portones nunca se abría. Cada vez que se abría la puerta salía una nube de polvillo que a la luz se notaba. Era tanto el encierro...?

Lourdes hace un año que se sumó a la cooperativa textil La Alameda, que ha logrado crear su propia marca libre de trabajo esclavo y que hace poco tiempo ha lanzando junto a otra cooperativa en Tailandia la marca global ?No Chains? (Sin Cadenas). La costurera de Luis Viale reconoce a NU que al momento del incendio no sabía de la organización en la que ahora milita.

Por denuncian previas, la ONG fue violentamente atacada por los dueños de los talleres. ?Echábamos luz sobre el régimen mafioso en que se venía asentando la producción textil, rodeada de complicidades y cohechos que comprometían a gendarmes en frontera, inspectores, policías y hasta diplomáticos que la encubrían? aseveró Ezequiel Conde, referente de la Unión de Trabajadores Costureros.

Desde la UTC se convocó a trabajadores de grandes fábricas textiles con el fin que ?tanto los talleristas y fabricantes paguen por la muerte de las seis personas de nacionalidad boliviana: Wilfredo Antonio Quispe Mendoza (15 años), Juana Villa Quispe (25), Rodrigo Carvajal Quispe (3), Elías Mendoza Carvajal (10), Luis Quispe Cornejo (3) y Harry Rodríguez Gómez (3)?.

Lourdes no sólo fue hasta la puerta del taller del que logró sobrevivir, además recorrió los dos colegios a los que asistían los hijos de los costureros.

En Luis Viale al 1000, la escuela primaria "España", desde afuera, parece una vieja casona derruida. Lourdes es atendida por la directora del colegio. ?Quiero hablar con las maestras que después del incendio nos vinieron a ver. Ellas conocían a los chicos que murieron. Pero cuando se acercaron las echaron. Es que Sillerico y el resto de los talleristas no querían que habláramos con nadie.? La directora dice que cambió todo el personal docente. Lourdes quiere dejar un afiche amarillo que escribió convocando al acto de hoy. La directora se niega. ?De pegarse el afiche termina afectando la mampostería del colegio. Entiendo lo que está diciendo y en el colegio con los cursos más grandes se habla pero no me parece que el colegio sea la forma para canalizar el tema?, afirma la directora.

Lourdes se retira y a metros del colegio coloca el afiche. En el otro colegio primario, ?La Pampa?, en Carrasco y Gaona, la directora también es nueva en la institución y desconocía el hecho. Aunque sabía de la problemática de la esclavitud. ?Sé de este tema porque las madres muchas veces llegan tarde a traer a sus hijos porque no les abren las puertas en los talleres. Es lamentable?, sostiene. Allí Lourdes puede dejar sin problemas el afiche y un volante. Además, la directora se compromete a informar a la comunidad educativa de la invitación de la Alameda al acto.

CAMBIOS Y RETROCESOS

Desde La Alameda señalan que luego de la muerte de seis inocentes se produjeron cambios en las políticas de la industria textil.

?Pocas semanas después del incendio fue lanzado un programa de regularización migratoria masiva y gratuita; se rebajaron drásticamente los costos de la documentación que se requería en el país de origen; fueron denunciadas judicialmente más de cien marcas por trabajo esclavo; decenas de talleristas y hasta un fabricante fueron procesados y llevados a juicio oral; cientos de máquinas fueron confiscadas a los esclavistas y cedidas a las victimas para que a través del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) recuperen la dignidad agrupándose en cooperativas; de los 5.000 talleres de aquel entonces, quedaron 3.000 en la Ciudad y el trabajo registrado tuvo un significativo aumento entre el 2006 y el 2008: fue sancionada la Ley de Asistencia a las Víctimas de Trata en la ciudad; se comenzaron a elegir cuerpos de delegados en las principales fábricas y no pocas marcas se vieron obligadas a regularizar su situación ante el terrible impacto en su imagen a causa de las denuncias?, repasan en la ONG.

Pese a la tragedia y la vigencia de leyes a favor de los sectores más vulnerables, el trabajo esclavo en la Ciudad no fue erradicado.

?Más de 25 mil costureros ?según datos en la Alameda- aún son reducidos a la servidumbre en 3 mil talleres, agrupados fundamentalmente en la zona sudoeste de la Ciudad. En la provincia, el panorama es mucho peor y allí más de 150 mil costureros son esclavizados en los 15 mil talleres que se encuentran desparramados por el conurbano?.

Todos los días por las fronteras de Villazón y Yacuiba ingresan engañados cientos de bolivianos para luego ser reducidos a la esclavitud no sólo en la industria textil. El caso más notorio que lo demuestra es la detención en febrero de Zacarías Estrada Umini. Este tallerista, de nacionalidad boliviana, fue detenido por haber traficado en una camioneta una decena de paisanos suyos, entre ellos un menor. Los mantenía encerrados en el vehículo sin agua ni comida. Además de retenerles sus documentos.

Zacarías estaba prófugo de la Justicia por mantener hasta el 10 de julio un taller clandestino y encerrar a una familia frente al Parque Avellaneda. Allí habrían también abusado sexualmente de su propia sobrina menor de edad y trabajadora. Ese caso tuvo resonancia nacional porque la inspección laboral fue interrumpida abruptamente por una patota de tallerista, encabezada por Alfredo Ayala, que atacó a los militantes de La Alameda que acompañaban el procedimiento.

Es reconocido por las organizaciones especialistas que para el proceso de trata y tráfico se necesita la participación de empresas de transporte, medios de comunicación que publicitan avisos engañosos, efectivos de frontera como gendarmes y las comisarías cercanas a los talleres además de los cuerpos inspectivos que no cumplen con la aplicación de leyes.

Una de las leyes que combate la esclavitud se llama Ley de Trabajo a Domicilio. La norma establece la solidaridad directa entre fabricantes y talleristas por las condiciones en que se desarrolla la producción. Hasta el momento sólo un fabricante fue procesado y llevado al banquillo de los acusados por el juez Federal Sergio Torres.

Para el referente de La Alameda y principal denunciante por trabajo esclavo, Gustavo Vera, recientemente llegado de un seminario de Trata en Brasil, ?la abrumadora mayoría de las grandes marcas, denunciadas incluso por la Defensoría del Pueblo porteña y el Gobierno de la Ciudad, continúan impunemente valiéndose de la miseria y vulnerabilidad de la población migrante para maximizar sus ganancias de modo brutal?.

El año pasado las marcas se jactaron de haber facturado 6.000 millones de pesos. ?El 80 por ciento de los cuales fue obtenido desde el infierno de los talleres clandestinos y un 20 por ciento desde las pocas fábricas registradas donde el salario del costurero es uno de los más bajos de la industria junto con el de peón rural. Por eso, lejos estamos de haber alcanzado la justicia para las víctimas de Luis Viale y de haber erradicado las causas que le dieron origen?, concluyó Vera la entrevista con este medio.

En un comunicado de prensa de la organización se deja asentado que "cuando Macri asume el Gobierno de la Ciudad, de modo deliberado ha dejado de denunciar a las marcas que usan talleres clandestinos como establece la ley 12.713. Y hasta a Macri le parece natural que su novia base su producción en talleres esclavos diseminados y denunciados en Capital y Provincia".

Las críticas también llegan al Gobierno nacional. ?Al centenar de marcas denunciadas ante juzgados federales, nunca se las señaló en la página oficial del Ministerio de Trabajo como se hace en Brasil, ni se las sancionó económicamente por sus pésimas prácticas. Tampoco las molestó la AFIP, a pesar de la obvia evasión impositiva que existe en importantes tramos de su cadena de valor?.

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