Publicado: 29/04/2012 UTC General Por: Redacción NU

En la Ciudad se tiran 200 toneladas de comida por día

Un estudio de la UBA desnuda esta realidad dolorosa. Las causas de este fenómeno irracional. El Banco de Alimentos surge como la ONG por excelencia encargada de evitar el obsceno derroche frente al hambre de muchos.
En la Ciudad se tiran 200 toneladas de comida por día
Redacción NU
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No hace falta llegar hasta un barrio periférico. Ni mucho menos, salir del centro de la Ciudad. A plena luz, cerca de las 7 de la tarde, cuando el McDonald?s ubicado en Avenida de Mayo y Perú saca sus bolsas de residuos, familias, algunas con chicos y hasta con bebés en cochecito se arremolinan frente a esos bultos y se disponen a rescatar todo lo que sirva para que sea, tal vez, su única comida del día.

Pueden contarse más de 30 personas en solo un momento y sólo en ese local. Los empleados, ya conocedores de la cuestión, les facilitan el trabajo colocando la comida sobrante en bolsas, que la separan de otro tipo de residuos. Pero la escena se multiplica. Las personas con hambre, que buscan su comida en la basura son una postal que duele e interpela, real e inocultable.

Según un informe de la Agencia para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO, en inglés), 1.300 millones de toneladas de comida se desperdician anualmente. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, un estudio realizado por la ingeniera Marcela De Luca, docente del Instituto de Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la UBA y especialista en el tratamiento de residuos, indicó que se desperdician alrededor de 200 toneladas de comida por día, de alimentos sin consumir o a medio consumir. Un número que duele.

?El contenido de desechos alimenticios en los grandes centros urbanos de la Argentina está entre un 40 o 50 por ciento del total de los desechos domiciliarios?, aclara De Luca, consultada por Noticias Urbanas.

En la Ciudad de Buenos Aires, al igual que como sucede con los inmuebles ociosos, que se multiplican mientras la crisis habitacional no cesa, un 20 por ciento del total de la basura (no sólo de residuos domiciliarios) son productos alimenticios sin consumir o a medio consumir, que podrían haber servido como alimento.

Con respecto a las características de los productos, la ingeniera explica que no hay alguno que se deseche en general más que otro, pero, lógicamente, el nivel de desechos crece en las zonas de alto poder adquisitivo. Paradójicamente, en porcentaje, el desecho de alimentos en hogares sin penurias económicas es más bajo.

?Alcanza un 33 o 34 por ciento, y se encuentra junto a otros residuos como el plástico, los papeles o el cartón. Pero el hogar de alto poder adquisitivo genera entre un kilo o un kilo y medio de residuos por día, y mientras que el de capas sociales más bajas produce 600 gramos. Por eso, por más que el porcentaje sea más bajo, en las casas de familias pudientes se tira, en valores absolutos, más comida?, describe De Luca a NU.

Pero, ¿por qué las personas tiran aquello que podría servirles? De Luca entiende que las reglas del mercado, muchas veces inentendibles, explican parte de la situación. ?La gente compra con una cierta expectativa, por marketing, porque cree que es más barato comprar el producto más grande cuando en realidad le conviene el más chico porque, por lo general, del más grande se termina tirando parte del material?, indica la experta.

Lo cierto es que en Argentina se tira comida, pero no en todos lados. ?Hay zonas muy pobres donde no se desperdicia absolutamente nada?, dice De Luca, quien sostiene que tampoco es sencillo hacer llegar a estos lugares lo que no se utiliza en otros. ?No es tan fácil. Hay que ser cuidadoso al extremo con los materiales que se disponen porque puede haber gente con buenas intenciones pero otra con malas intenciones?, aclara.

Al momento de analizar la basura porteña, De Luca dice que se encuentra mucho material de desechos de alimentos propios de la preparación, como cáscara de papas o huesos de animales, pero también, muchos alimentos no consumidos o mal consumidos. ?Por ejemplo, tapas para empanadas: se consumen algunas y las otras quedan en el refrigerador; se vencen o se pudren y se terminan tirando. Y en el verano, cuando la gente se va de vacaciones, se ve gran cantidad de alimentos que llegan a las terminales de transferencia de residuos aún congelados. La gente hace su limpieza antes de irse de vacaciones y tira los alimentos tal cual fueron congelados?, explica De Luca.

Un pollo entero o un costillar, que podría haber sido aprovechado por alguien, termina en la basura; lo mismo que los alimentos envasados usados por la mitad y los yogures, quesos y cremas con un día de vencimiento. Lo que se dice, un verdadero derroche que convive con el hambre.


?REPARTIMOS 250 MILLONES DE TONELADAS DE ALIMENTO POR MES?

Marina Gorostiaga, encargada de comunicación del Banco de Alimentos, explicó a Noticias Urbanas que el principal programa de la Fundación es el Programa de Rescate de Alimentos, que consiste en solicitar alimentos aptos para el consumo que las empresas, por distintos motivos, no comercializan. ?También recibimos alimentos que no tienen esos problemas pero que algunas empresas donan a través de la Fundación porque les brinda la trazabilidad de sus donaciones y la certeza de llegar a miembros de la comunidad que realmente necesitan ayuda para comer todos los días?.

?Además, desarrollamos la operatoria de recepción, clasificación y entrega de mercadería en nuestro depósito de 2700 metros cuadrados, ubicado en un centro logístico equipado para esta tarea. El depósito cuenta con tres cámaras de frío para productos refrigerados y congelados?, detalló.

Banco de Alimentos distribuye 250 toneladas de alimentos por mes llegando 85.500 personas entre las que se incluye población de la Ciudad. ?65 de las 511 organizaciones comunitarias que trabajan con nosotros están ubicadas en Capital Federal?, aclara Gorostiaga. Y agrega: ?colaboran con nosotros empresas que donan alimentos o fondos, donantes individuales de dinero, voluntarios particulares, escolares y corporativos?.

?Hoy más que nunca necesitamos la colaboración de todo el sector corporativo. La demanda de las organizaciones ha aumentado en forma exponencial y la ayuda de las empresas que hoy nos acompañan no es suficiente?, subrayó.
La Fundación Banco de Alimentos tiene en marcha varios programas de voluntariado abiertos a la comunidad de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires.

www.bancodealimentos.org.ar. 011 4724-2334 ddrr@bancodealimentos.org.ar

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