La rebelión de los recoletos
Todo empezó con la demolición de un petit hotel en Juncal y Uriburu. Un grupo de vecinos se movilizó para evitarlo, y un año más tarde conformaban la Asociación Civil Basta de Demoler (http://www.basta-de-demoler. blogspot.com/). Se los vio por TV tratando de evitar la desaparición de algunos de los edificios que dibujaron la Ciudad en el último siglo. Esta asociación civil consiguió que la Legislatura declarara área de protección histórica a la Avenida Callao e impulsó la prórroga de la ley 2.548, que impide la demolición de edificios anteriores a 1942 hasta que el Gobierno los catalogue.
La historia siguió con una medida polémica del Poder Ejecutivo, hace menos de un año, que instaló parquímetros en 66 cuadras residenciales de Barrio Norte, entre las calles Pueyrredón, Juncal, Austria y Mansilla. Distintos grupos de vecinos empezaron a manifestarse para que la situación se revirtiera, aduciendo que, de lo contrario, tendrían que pagar carísimos alquileres de cocheras para poder tener un vehículo. No al Parquímetro (http://noalparquimetro.com.ar/) y Malditos Parquímetros (http://malditos parquimetros.blogspot.com/) fueron las organizaciones más activas y consiguieron su objetivo luego de presentarse ante la Justicia.
El Ejecutivo porteño no reparó en la capacidad de manifestación de los vecinos de Recoleta antes de impulsar la medida que agrega el sentido de circulación Sur-Norte a la Avenida Pueyrredón, haciéndola doble mano, y revierte las calles Anchorena y Azcuénaga hasta Juncal. Otra vez estallaron las protestas. Lo paradójico del caso es que esto ocurre en un barrio en el que Mauricio Macri siempre jugó de local.
"La cuadra de mi casa parecía un country: ahora parece una autopista"; "el piso me tiembla y tengo más humo"; "mi departamento pierde valor": estas frases pertenecen a vecinos que no aprueban el plan de "reordenamiento" del tránsito dispuesto por el Ejecutivo porteño. Bienvenidos a la esquina de Pueyrredón y French, en plena Recoleta, donde estas agrupaciones vecinales se manifestaron una vez más: no ya por las demoliciones ni por los parquímetros, sino por la "doble mano" de Pueyrredón. Un grupo de vecinos que se hacen llamar Amigos de la Avenida Pueyrredón (http://amigosavenidapueyrredon. blogspot.com/) siguió el ejemplo de los pioneros. Y organizó el pasado 31 de marzo una marcha en la esquina de French.
Vecinos enojados
María vive aquí hace 40 años. Dice que varias veces marchó junto a las Madres de Plaza de Mayo, pero reconoce que para sus vecinos el compromiso político es una rareza. "Los vecinos tienen un poco de frivolidad, pero están empezando a manifestarse. Cuando me enteré de la doble mano, empecé a hacer docencia por el barrio. A los viejitos les preguntaba, "¿Macri te va a pagar el audífono, cuando vengan los colectivos por Azcuénaga?".
La falta de experiencia de algunos manifestantes en demostraciones públicas resulta evidente: cuando este cronista se acercó para oír sus voces, una de las vecinas pensó que era un espía de la fiscalía y empezó a gritar. Cuando otros vecinos lograron convencerla de que no era así y de que se las consultaba para una nota en Noticias Urbanas. La vecina se calmó y admitió sentir mucho miedo de ser espiada por estar en contra de la doble mano.
Otras vecinas, pirotécnicas en sus reclamos, no paraban de golpear cacerolas en pie de guerra sobre el tercer carril de la avenida, de frente al tránsito. Una mujer con 30 años en el barrio hizo un aporte más light: "Vivo sobre Pueyrredón, y un domingo a las 4 de la mañana es tanto el ruido que no puedo dormir. El hollín y la falta de seguridad, vial (aclara), no me dejan vivir tranquila". Transfiriendo su enojo con la medida, dispara contra Mauricio Macri: "Este tipo ganó con nuestros votos. En seis meses decidí que no lo voto nunca más". Los presentes también se quejaban de las promesas de campaña incumplidas, como aquella de los diez kilómetros de subte por año. Entre los protestantes se encontraban los deudos de María Díaz, la vecina que murió atropellada por un interno de la línea 61 que venía por la "doble mano", el pasado 9 de marzo.
Al mismo tiempo que los vecinos cortaban la avenida Pueyrredón, dejaba de existir Raúl Alfonsín. Por ese motivo las cámaras casi no transmitieron la protesta.
En un barrio donde la única gran demostración de repudio fue contra "la 125" y quizás, contra la Presidenta en ejercicio, resulta curioso que una medida del Gobierno de la Ciudad genere una resistencia como ésta entre los vecinos. Éstos tienen sus motivos para oponerse. Así como tiene un gran mérito el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, quien consiguió lo que nadie pudo: involucrar a los recoletos, lograr que se organicen y hacerlos salir a la calle para reclamar sus derechos.