"Sentimientos encontrados"
"La suspensión en el cargo de Aníbal Ibarra provoca una serie de “sentimientos encontrados”. Ibarra cimentó su carrera política sobre la base de la judicialización de la misma. El “fiscal” que había trabajado en el juzgamiento a las juntas militares, se transformó, con un fuerte apoyo de los medios de comunicación, en un “nuevo fiscal” que venía a transparentar la política, con la bandera de la lucha contra la corrupción.
Tuvo su primera victoria cuando descubrió las coimas en el Pami y con ello generó la caída de Matilde Menéndez (asestándole un golpe a la cultura menemista). Alcanzó su gloria cuando se transformó en el fiscal y juez de Carlos Grosso, promoviendo su interpelación, juicio político, festival mediático y la presentación de una gran cantidad de causas judiciales.
La caída del intendente Grosso en 1992 (hecho planificado por el presidente Menem, que veía en Grosso la única competencia interna a su ambición de reelección), tal vez el hecho mas grave de persecución política en democracia, significó para Ibarra el basamento de su futura carrera política.
Ibarra fue entonces en su génesis el producto de la judicialización de la política y del nuevo rol de los medios como factor decisivo de poder. No fue el emergente de la construcción política, ni de una militancia organizada, fue el emergente de la necesidad de algunos.
La Argentina y Buenos Aires tuvieron su noche de Cromañón. Para Ibarra significó su golpe más duro. Para las víctimas mucho más.
La carencia de una construcción política propia y el tome y daca de su relación con los medios -sumado a su gestión plagada de ineficiencias- lo colocaron a Ibarra en una situación de extrema debilidad.
A este Ibarra amigo del poder, aliado natural de todos los presidentes desde 1999, se le vino encima la historia; su propia historia.
Es hoy una víctima de la judicializacion de la política, de la metodología de la diáspora, de la falta de conductas, de la exacerbación de los medios de comunicación y de su propia ineficiencia. De una estructura dirigente que no ha encontrado otra forma de representación social que la de tomar el discurso de las víctimas, perdiendo su rol de conducir por el de ser fiscal. De que la única forma de construcción de poder es la que se funda en la destrucción del otro. De la cultura del todo vale.
Es hoy una victima de la carencia de construcción política propia y del humor social.
Esta situación entre la gloria y el ocaso de Ibarra es la que genera los “sentimientos encontrados” . Entre 1992 y 2005 han pasado 13 años. Más de la mitad de nuestra nueva democracia.
Sigo creyendo que la política debe recuperar su lugar.
Que ser dirigente significa ver más lejos, poder imaginar el futuro, trabajar para ello, arriesgar y arriesgarse.
Sigo creyendo que un país que pierde los principios nunca será una Nación y todavía no somos una Nación. Y que si la política pierde los principios será una herramienta de los factores del poder, pero nunca será poder. Será entonces el emergente de la necesidad de algunos, pero no la representación de las mayorías.
Que la conspiración no puede ser la única forma de pensar la política. Que no es un slogan luchar por una Patria Socialmente Justa, Económicamente Libre y Políticamente Soberana. Que debemos aprovechar el presidente que tenemos, que luego de tanto dolor tenga el valor de recomponer la autoridad, dignificar las instituciones y conducir a nuestro pueblo hacia un proyecto colectivo.
A Ibarra lo espera su juicio, pero a los Argentinos nos espera aprender de los errores".
Juan Pablo Schiavi - director del Ente Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad.