Gaudio mordió el polvo de ladrillo
"En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse", cantaba Armando Manzanero. Eso le estaría sucediendo a Marcela Klosterbooer, aunque se le reconoce su carácter resistente a las adversidades. Es que Gastón Gaudio, el Gato, parece estar trabado en un clinch con Luli Salazar, una chica que de pecho frío no tiene nada.
La crisis de Gaudio no es nada más que un supuesto. Si no rinde lo que debiera en las canchas, hay cantidad que supone debe rendir en la catrera, sobre todo si atiende a dos puntas: dicen que la Kloosterboer está que arde.
Está que arde pero no se sabe si de celos o de ardor sexual. Es un lugar común que si hay rival de por medio, el deseo crece, y Gaudio, si no aclara pronto las cosas, terminará por abajo de los cien primeros rankeados en tenis, pero primero en el fanatismo morboso del argentino baboso.
El clinch entre Gaudio y la Salazar tendría ya un año y parece que no afloja. En ese caso, se romperìa otro rècord entre los tres protagonistas: un año de cuernos y sin darme cuenta. ¿A quién estarás mirando, Marcela?