Desalojo y escrache en la farmacia Franco Inglesa
Un grupo de trabajadores y miembros de la Asociación de Empleados de Farmacia (Adef) realizaban este viernes a la tarde de un "escrache" frente a la farmacia Franco Inglesa, en el microcentro porteño, en repudio de un desalojo de trabajadores que se produjo en la madruga y en que dejó un saldo de tres heridos.
Los trabajadores de la empresa, en la que continúan trabajando unos 59 empleados y que atraviesa un conflicto laboral y comercial por alquileres impagos, fueron desalojados este viernes a la madrugada por orden del juez Ernesto Botto, del juzgado de instrucción número 39.
Entre la madrugada y las primeras horas de la tarde del viernes llegaron hasta la Franco Inglesa, en Sarmiento y Florida, el diputado nacional Francisco Gutiérrez y los legisladores Claudio Ferreño, Fernando Cantero, Roy Cortina, Vilma Ripoll y Diego Kravetz, quien antes de ser electo legislador había sido abogado patrocinante de los trabajadores despedidos.
Según relató Kravetz a NOTICIAS URBANAS, "el conflicto se originó porque la empresa empezó a funcionar mal y quien la explotaba dejó de pagar el alquiler. En el medio, comenzamos a armar preventivamente una cooperativa, pero antes que se produzca la quiebra llegó la orden de desalojo".
"Sin embargo, como los trabajadores no fueron despedidos, siguieron yendo a igual porque legalmente no corresponde que abandonen su lugar trabajo", detalló el legislador.
Los dueños de la Francoinglesa, el consorcio italiano Flosa SA, impulsan una causa penal caratulada como usurpación y coacción agravada, y en ella quedó involucrado el propio Kravetz.
Trabajadores que estaban en el lugar explicaron a esta agencia que la mayoría de los trabajadores tienen alrededor de 20 años de antigüedad y que, en medio del conflicto legal, la empresa Farmacity y otra cadena nacional del rubro ofreció hacerse cargo de los alquileres impagos y de la incorporación del personal.
Por otra parte, la cooperativa que habían armado preventivamente los trabajadores también habría ofrecido hacerse cargo del pago del alquiler, de alrededor de 50 mil pesos.
Antes de que estallara el conflicto, existía un proyecto reconociendo el valor histórico del edificio donde se erige la legendaria farmacia porteña.