El rompecabezas porteño de Carrió
Pensémoslo así: cuando un equipo de fútbol gana, todo está bien. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, ¡hinchas!, todos contentos. Las diferencias se olvidan porque el triunfo tapa las heridas, que supuran en silencio hasta que una derrota abre el agujero de las disputas internas.
La pobre performance electoral del Acuerdo Cívico y Social en la Ciudad desgarró la cohesión de sus dirigentes y, de cara al rearmado del bloque de la Coalición Cívica cuando asuman en diciembre los legisladores electos, en la fuerza que comanda Elisa Carrió se desató la guerra.
Enojado por no haber alcanzado un lugar en el Congreso tras quedar cuarto en la lista para diputados nacionales (detrás de Alfonso Prat-Gay, Ricardo Gil Lavedra y la propia Carrió) el primero en tirar la bronca fue Enrique Olivera. El actual legislador cuestionó abiertamente la forma en que se toman las decisiones en la Coalición y pidió ?madurez?, criticando solapadamente a Carrió y sobre todo a Patricia Bullrich, jefa de la campaña porteña del ACyS. A Olivera lo siguió Guillermo Smith, quien hace poco, en medio de una reunión de dirigentes, dijo estar ?dolido? por lo que había pasado y que no sabía ?qué camino seguir de ahora en más?, en referencia a su posible vinculación con el espacio del vicepresidente Julio Cobos.
Por su lado, Facundo Di Filippo fue otro de los heridos en la última campaña, al quedar fuera de la lista. Si bien el diputado porteño logró colar a Rocío Sánchez Andía, ligada a su espacio, se lo vio visiblemente molesto con las determinaciones de su jefa política. Sin embargo, son muchos los que aseguran que todavía está totalmente comprometido con el proyecto de Lilita.
?Cuando en 2005 y en 2007 les tocó, Smith, Olivera e incluso Cabanchik, que nunca soñó en su vida con ser senador y ahora se acuerda que Carrió es autoritaria, no se quejaron. A Olivera se le ofreció ser primer candidato a legislador, pero no aceptó porque quería poner a su gente, como Teresa de Anchorena. Se encaprichó y ahora acusa al dedo de Lilita?, aseguró a NU, en off the record, un dirigente que conoce
la interna.
EL ENFRENTAMIENTO MAYOR
El pase de factura es por las listas, la campaña y, obviamente, por los magros resultados que dejaron sin banca a cabecillas de peso. Pero hoy, la contienda es por el mando del bloque de la Coalición Cívica. O de un posible interbloque. Hasta diciembre, cuando termine su mandato, quien ejerce el manejo del bloque es Olivera, aunque el titular formal es Sergio Abrevaya, a quien le quedan dos años más de gestión y pretende seguir al frente de la CC en la Legislatura y hacerse cargo del comando total. Ahora bien, hay integrantes de la Coalición que se quejan de que el tándem Olivera-Abrevaya ?no abrió el juego a todos en las decisiones importantes? y aseguran que el próximo presidente del bloque va a ser Fernando Sánchez, un cuadro cien por ciento lilito.
?El presidente del bloque va a ser Fernando Sánchez, ya que el partido más representativo es el ARI. Hasta acá, el presidente fue Olivera aunque no fuera del ARI, pero Abrevaya no tiene sus laureles y lo lógico es que ese lugar lo ocupe Fernando. Además, hay muchas quejas por parte de sus compañeros por la forma en la que Enrique maneja
el bloque?, agrega la misma fuente. Una de las molestas, sería Diana Maffía.
Dados los reposicionamientos, el futuro de la Coalición Cívica podría pasar por un interbloque, ya que hay muchas chances de que Claudio Pressman y Rubén Campos conformen el bloque de la UCR, inexistente en la presente convormación legislativa. Si es así, podrían votar en conjunto los temas de mayor densidad política.
EL PLAN DE CARRIÓ
En el seno de la Coalición Cívica comenzó una discusión para analizar la posibilidad de organizar un partido unificador de esta fuerza. En este marco, los partidos que integran la Coalición deberían disolverse para conformar el nuevo espacio. Unión por Todos ya dio el sí, y este viernes lo haría también el ARI.
La crisis interna en torno al armado político de Carrió no es nueva. En 2005, el ARI tenía a Fernando Melillo como referente en la Legislatura, cuando la llegada de un extrapartidario como Enrique Olivera, con amplias facultades, provocó un caos generalizado y la ruptura del bloque. Ahora pasa lo mismo, pero con roles invertidos.
A Patricia Bullrich, cuyo partido, Unión por Todos, pasó a integrar la CC en 2007, Carrió la volvió cada vez más influyente por sobre otros dirigentes, como Olivera. El ex jefe de Gobierno, al igual que Margarita Stolbizer en el ámbito de la provincia, quedan afuera del plan de Carrió. Bullrich adentro.