Publicado: 13/05/2012 UTC General Por: Redacción NU

Adrián Canale: “El ego es una trampa muy grande”

¿Una obra basada en textos de Raymond Carver, profunda, poética, de gran nivel y con comida incluida? Sí, señores. El colectivo teatral Puerta Roja pergeñó Parte de este mundo, una de las mejores puestas del año. Con ustedes, las reflexiones del director.
Adrián Canale: “El ego es una  trampa muy grande”
Redacción NU
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"Parte de este mundo surge como un deseo de trabajar con los cuentos y poemas de Raymond Carver. Ya había hecho dos espectáculos antes, con una estructura más convencional, teatralmente hablando. Tenía ganas de trabajar con la poesía de Carver, que es su parte menos conocida, así como de encontrar la forma de narrarlas de una manera particular. Quería acercar los cuentos, con su mundo tan cotidiano y personajes en el límite del fracaso y la tristeza. Carver tiene mucho material. Lo primero fue seleccionar 16 cuentos y después ir descartando. Íbamos a trabajar con seis actores, tres varones y tres mujeres, y ver cómo repartíamos ese material. Al final, son ocho. Dentro de esa estructura entran seis cuentos. Antes de cada función decidimos qué cuentos van. Los actores saben tres poemas cada uno pero, por ahí, narran uno únicamente. Hay un juego de improvisación constante con el otro y de estar presente en la escena, que está buenísimo y que genera una comunión viva todo el tiempo. Además, está la mesa donde circula la comida, la bebida, con el público sentado ahí y con situaciones que surgen como si fuera una mesa de Año Nuevo o Navidad".

"El tema de la disposición en cruz de la mesa, la comida y la bebida surge de los ensayos, que fueron los ensayos más placenteros de nuestras vidas. Comprábamos algo para tomar ?si ensayábamos al mediodía no tomábamos vinito?, traíamos una picada, nos sentábamos a charlar de bueyes perdidos y empezaban a aparecer los cuentos. A partir de ahí surgió aquello que era adecuado en relación al espíritu que tienen los personajes carveanos. Los ensayos y la puesta misma se fueron dando desde la comunión que nosotros mismos habíamos generado. A partir de esa charla, donde nos contábamos cosas nuestras, en el medio alguno empezaba a contar el poema o el cuento que tuviese. Tratábamos de mantener siempre esa estructura de ensayos para reproducirla en la puesta en escena. Así se fue generando el material. Esa génesis fue muy interesante, porque podíamos estar relajados en la idea de que podíamos estar conversando lo más tranquilos y, de pronto, contar un relato como si le hubiese pasado a cada uno".

Impasse 1: Caemos a Puerta Roja una tarde de sol y nos recibe Adrián Canale, el cráneo creativo de uno de los teatros más emblemáticos del barrio de Almagro. Ver Puerta Roja en un día que no es de función tiene su aura particular.

"La obra tiene personajes pero no en la forma convencional, que sale de la composición física o desde elementos de vestuario, que igual tiene lugar con algún que otro cambio sutil. Lo que hay es una idea de narración. No una narración oral, como la que hacen los cuenta-cuentos, sino desde un lugar en que el personaje va apareciendo desde que se comienza a narrar el cuento, sumado a algo de vestuario muy chiquito y una pequeña acción que se pueda hacer. No está apoyado en la composición".

"Hacer la obra con el público fue algo que lo fuimos manejando con mucha sutileza. Tratamos de no invadirlo. Le preguntamos una cosita chiquitita para que dé pie a un cuento. En un momento, alguno empieza un cuento referido a un llamado telefónico y le pregunta al público, ?¿vos me llamaste hoy??. Al decir que no, sigue con el cuento. La repercusión es siempre muy interesante. El público se siente atravesado por los cuentos, ya que son muy personales. Te puede pasar a vos, a mí o a cualquiera. Ha pasado que la gente haga algún comentario. Una vez nos tocó una persona que hablaba mucho de los cuentos. Decía ?sí, es cierto? o ?mirá lo que pasó?. Lo que pasa es que es un material muy vivo que vamos aprendiendo todo el tiempo. Ahora hacemos que si la gente tiene ganas, se quede a hacer sobremesa. Es genial ver al final de la obra la mesa con la gente charlando con los actores".

"Puerta Roja tuvo obras que fueron fenómenos inexplicables para mí. El más fuerte fue Remedios para calmar el dolor, que tenía algo de acontecimiento puro. Era atractivo y poético ver esa puesta que se hacía en el jardín del teatro. Con Descentradas pasó desde otro lugar, porque es una obra más convencional, más estructurada. Ese fue uno de los fenómenos más inentendibles. Duró bastante tiempo, ganó premios y me llamaba la atención. Como creador, estoy más atravesado por materiales como Parte de este mundo o Remedios... Son materiales que me atraen más porque, poéticamente, pueden generar imágenes nuevas". Descentradas fue un fenómeno de gente, que anduvo muy bien pero es un material del cual estoy más distante. Con Parte de este mundo estoy muy agradecido y conmovido. Lo seguiría haciendo toda la vida, en cualquier lado. Lo llevaría a una casa, donde sea. Me conmueve todo lo que me da esta obra".

Impasse 2: Canale habla con voz baja pero firme. Se abre al diálogo. Cuenta que Puerta Roja va por su décima temporada. Hombre de principios firmes, tiene una idea muy clara de lo que quiere del teatro, lo cual le brinda una identidad única.

"Antes que nada, soy director; en mí el dramaturgo casi no existe. Es un fantasma que crea la ilusión, como dice el tango. El dramaturgo, en mí, trabaja con lo que el director le dice. El director le cuenta lo que va pasando en la escena y el dramaturgo organiza el texto. Ni siquiera escribe. En el programa pongo ?dramaturgia? pero tendría que decir ?dramaturgia escénica? porque me considero un organizador de material. Esto me gusta muchísimo porque me encanta trabajar con textos literarios. No soy un dramaturgo en tanto no me siento a escribir una obra de teatro. Tengo bastante pudor con respecto a lo que escribo para teatro. El 80 por ciento de lo que hago es dirección. Todo lo que genero en el espacio para reescribir y acomodar la estructura dramática surge de lo que hago como director y veo en escena".

"Al día de hoy hice lo que quise pero hubo mucho prejuicio en el medio. La profesión del actor, del director, es muy prejuiciosa, muy tonta. La prensa es una gran superficialidad. Como los premios, la cosa de presentar una carpeta con un CV para que alguien te contrate. Es una carrera como muchas, que está llena de superficialidad y máscaras. Por eso odio las mascaritas de la alegría y la tristeza del teatro. El ego es otra de las trampas de esta profesión. Una trampa muy grande. Cada vez lo veo más. Veo espectáculos de gente amiga y los noto como que están pendientes de la mirada del otro. En el caso del actor, a veces tiene que hacer cosas que no le gusta. Se tiene que engañar que están buenas para hacerlas. El ego debe desaparecer para que un actor pueda hacer lo que un material poético le pide y llevarlo a su profundidad más grande. La lucha para hacer desaparecer el ego es muy grande. Todo el tiempo trabajo contra eso".

Parte de este mundo.
Puerta Roja. Lavalle 3636.
Sábados, a las 20 y 22.30.

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