Publicado: 14/11/2005 UTC General Por: Redacción NU

Telerman: “Es como si Aníbal se hubiera ido de viaje”

Jorge Telerman, reemplazante de Aníbal Ibarra -suspendido en sus funciones por la Legislatura- aclaró que sigue “siendo el vicejefe”. Cómo fueron los entretelones de la conferencia de prensa que dio Ibarra y de lo que la prosiguió
Telerman: “Es como si Aníbal se hubiera ido de viaje”
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Fue una escena doble la que se vivió en el Salón Blanco de la Jefatura de Gobierno. Los viejos compañeros de ruta de Aníbal Ibarra se aprestaban con caras de circunstancia a vivir un ritual de despedida, de “aguante jefe”. La prensa, intermediaria eterna de Ibarra con los votantes, ocupando la primera fila con sus máquinas de filmar y robar gestos que duran un segundo. En el palacio municipal, todos los que tienen cargos políticos abandonaron las tareas y poblaron el salón en cuanto terminó de anunciarse el resultado de la votación. La multitud violaba claramente la ley de espectáculos públicos en cuanto a cantidad por metro cuadrado.

Luego hubo que esperar una media hora hasta la llegada del suspendido jefe, quien dialogaba con colaboradores en un salón contiguo, uno que tiene felpa verde, de casino, sobre una mesa larga. Ibarra apareció al fin, pero luego de una larga y escolar entrada de colaboradores. Primero los legisladores que votaron en contra del juicio político, Alicia Caruso y Jorge Giorno; Laura Moresi (integra la Sala Juzgadora, por eso no votó) y los otros. Luego los secretarios Eduardo Epszteyn, Donato Spaccavento y el muy bronceado Roberto Feletti y todos los demás. Gustavo López, el secretario de Cultura se paró en posición de firmes en el punto exacto donde en el cuadro que preside el salón, ese de Juan de Garay fundando Buenos Aires, el conquistador apunta con su espada a la cruz. No porque la quiera cortar sino porque quiere fundirla con ella.

Y llegó Ibarra con Telerman. Ibarra con sus rulos canosos y desprolijos, Telerman acicalado como para un museo de cera y sus anteojos de diseño italiano como para vender obras de arte en Milán. Su socio en La Trastienda, Oscar Feito, ya estaba en el Palacio Municipal preparando el desembarco. “Ibarra no se va”, gritaron las masas reunidas. Muchas veces. Un cantito fue. Ibarra no se emocionó. Conservó el semblante institucional, miró al frente y no le guiñó el ojo a nadie. Apuntó: "Esto no significa una destitución. Es la apertura de un juicio político. No voy a renunciar y voy a seguir buscando la verdad de la tragedia".

Más vivas. Había mujeres quebradas en la segunda fila. “Se ha perdido una gran oportunidad, porque no se puede alcanzar la justicia sobre la revancha política", dijo también.

En ese sentido, cargó contra “la manipulación y el oportunismo" de la oposición que lo acusó, y señaló que "en la sustancia fue una parodia de juicio político". En su alocución en la sede de Gobierno porteño, Ibarra también criticó a sus opositores por haber cimentado la acusación "exacerbando el dolor", cuando, a su entender, "fueron indiferentes a situaciones de violencia del Proceso, donde uno de los componentes fue también el miedo". Al decir “proceso” Ibarra se refiere la última dictadura militar, a la que en otras ocasiones suele llamar “dictadura”.

Ibarra insistió sobre la teoría del revanchismo político de Mauricio Macri, "que se monta sobre la tragedia y el dolor de muchísima gente". Hablando de la tragedia propiamente, dedicó un párrafo "a aquellos padres y familiares que concentran su dolor y su bronca” sobre su persona, a quienes les dijo que él también sentía "un dolor muy grande, que va a seguir siéndolo siempre". A la vez que consideró: “Compartimos la misma necesidad de búsqueda de justicia. Pero hay mucho sendero por recorrer. Yo voy a seguir transitando ese sendero".

Luego ingresó en un terreno que será álgido por cuanto define el tipo de relación que mantendrá durante el tiempo que esté suspendido con Jorge Telerman. "Quiero ser respetuoso de las instituciones. Voy a seguir defendiendo el mandato de la sociedad, no por una cuestión personal", manifestó el suspendido jefe de Gobierno. Sin mencionarlo siquiera, habló de "continuidad institucional" a través de la asunción del vicejefe de Gobierno Jorge Telerman como nuevo titular del Ejecutivo porteño y dijo: "Mi gobierno va a seguir trabajando en situaciones difíciles, sin ninguna duda, pero va a seguir trabajando porque es su vocación". Dijo “mi gobierno”.

Luego de la conferencia, NOTICIAS URBANAS fue invitado a participar de una rueda de prensa mínima en aquel salón contiguo, el de la mesa de felpa verde, donde Ibarra se dejó ver canchero, tranquilo, como acostumbrado a los partidos a cinco sets. No hubo mucho más ahí. Compartieron sus dudas con los periodistas acerca de cómo sigue el proceso ahora, cuándo se formará la Sala Juzgadora y si será esta misma de ahora. Al respecto señalaron el vacío legal existente e incluso llamaron a Alejandra Tadei, procuradora general de la Ciudad, quien con una Constitución de tapa blanda se sentó a la mesa de felpa verde y expuso, como en la facultad, acerca de los problemas que habrá en los próximos días para interpretar el articulado constitucional en lo que refiere al juicio político.

No dejamos de preguntarle a Telerman, presente en la reunión, cómo se sentía él ante esto y si iba a consultar cada medida que tome de ahora en más con Ibarra. Fue escueto, moderado y generoso con Ibarra: “Soy y seré el vicejefe de gobierno, esto es como cuando Aníbal se va de viaje y lo reemplazo por una semana. Espero que en poco tiempo más, todo vuelva a la normalidad”.

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