Iniciativa del Gobierno y de una empresa para el reciclado de Tetra Brik
"Crear conciencia en la comunidad de que los envases Tetra Brik son reciclables", es el eje de una campaña que a partir de esta semana lanzarán conjuntamente el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la empresa Tetra Pack, en los 16 Centros de Gestión y Participación (CGP´s).
La campaña se basará en la distribución de 100.000 bolsas verdes en los CGP´s, en las que se explica la forma de abrir los envases y enjuagarlos para eliminar restos de alimentos. También se podrán seguir utilizando las bolsas para papeles y cartones que se entregan en supermercados.
Esta iniciativa, que forma parte del acuerdo que la empresa firmó en enero de 2003 con la Secretaría de Medio Ambiente y Planeamiento Urbano, busca crear conciencia en la comunidad de que los envases Tetra Brik son un 100 por ciento reciclables y que el manejo de residuos es responsabilidad de todos. "Cada vez que se tira un envase de Tetra Brik se desperdician más de 20 gramos de papel reutilizable. Cada 1000 toneladas de Tetra Brik usados se podrían recuperan 750 toneladas de papel", expresó Tetra Pack en un comunicado de prensa.
"El envase Tetra Brik de postconsumo -continúa el comunicado- ha dejado de ser un residuo para convertirse en una fuente de materias primas para fabricar otros productos. Sus valiosos componentes pueden continuar siendo útiles a través de procesos de reciclado que se realizan en nuestro país".
EL RECICLADO
Existen dos sistemas para reciclar el Tetra Brik. El primero de ellos es el repulpeo, que utiliza una máquina denominada "hidropulpeadora", donde se sumergen los envases en agua y mediante un proceso de agite se separan las fibras de papel del polietileno y el aluminio. Las fibras de papel toman la forma de pulpa al término del proceso y es utilizada en nuestro país para la producción de cartulina liner.
Una vez laminada esta cartulina con papel blanco, se comercializa para la producción de estuches para la industria alimenticia, en alimentos secos no grasos. El polietileno y el aluminio extraído de los envases, mezclado con otros plásticos puede extrudarse o inyectarse para la fabricación de cepillos, baldes y artículos escolares.
El segundo sistema se realiza a través de un proceso de reciclado mecánico, en el que los envases son triturados y prensados. Se utiliza para la fabricación de placas que en la Argentina se comercializan bajo el nombre de T-Plak. Las mismas pueden ser moldeadas por calor y utilizarse en la fabricación de muebles o para la construcción de viviendas.