Las dos coronas fueron para la Tigresa
¿Quién lo iba a decir? El Luna Park lleno por obra y gracia de dos boxeadoras argentinas y campeonas del mundo. Mucho se habló de la pelea, lo que implicaba para cada una de ellas. Marcela Acuña, "la Tigresa"(31-5, 16 KO), la pionera en el deporte de los puños, la licencia nº 1 de boxeo femenino, era la campeona de Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Atildada y con un boxeo más ortodoxo en su técnica, Acuña era la favorita para llevarse la doble corona.
Enfrente suyo se encontraba Alejandra Oliveras (12-1-2, 2 KO). La que ganó el título del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en México, de visitante, en la casa de la dificil Jackie Nava. De estilo frontal, haciendo gala de su apodo, la Locomotora quería hacerse de una doble corona basándose en guapeza y poder en la pegada como atributos principales.
Después de muchas idas y vueltas, la cita se concretó en el día de ayer, en el Luna Park. Y no defraudó. Ya que el espectáculo que brindaron estas dos guerreras del cuadrilatero fue emotivo, tenso.
El comienzo de la contienda la mostró a Oliveras en un plan de ataque, con Acuña retrocediendo pero sin tirar el número necesario de manos para detenerar la blonda jujeña radicada en Córdoba. Oliveras avanzaba, metía algunos golpes y se retiraba o amarraba, conciente de sus carencias técnicas. Acuña estaba ausente sin aviso de la pelea. Se la veía atada, contenida, como si el marco la superase. Así era el combate hasta el quinto round en el que Oliveras avanzó pero sin protección y recibió un buen cross derecho de Acuña que la dejó sentida pero de espaldas a la Tigresa quien descargó un nuevo derechazo que hizo descarrilar a la Locomotora.
Cuenta para Oliveras y comienzo de una nueva pelea. Si el golpe fue en la nuca, quedará para la polémica. Lo concreto fue que ahí cambió el combate. Acuña vio que podía y Oliveras sintió el impacto. Los dos rounds siguientes fueron para Acuña, con claridad pero sin lucimiento. Oliveras estaba con la duda de avanzar o esperar. Si avanzaba, corría el riesgo de una contra y no estaba con la confianza al 100% para tomar ese riesgo; si esperaba, Acuña tenía mayor alcance y recursos técnicos. Pero si algo no le falta a Oliveras es corazón y garra. Fue adelante como pudo, a jugarse en un cruce a suerte y verdad. Tal como lo había hecho en la revancha con Jackie Nava, en el Orfeo de Córdoba, que le sirvió para arañar un empate. Avanzó sin claridad, con alma y temperamento. Así los dos últimos rounds fueron a cara y cruz. Manos que iban y volvían pero sin que se producieran caídas.
Las tarjetas fueron todas para Acuña, 97-93, 98-91 y 95-94. No obstante, los números resultaron, al menos, extraños. Siempre se dice que puede haber un margen de dos puntos para arriba o para abajo de lo que es la tarjeta. Esto como medida a tener en cuenta. La tarjeta NU era de 96-95 para Acuña. Decir que hubo siete puntos de diferencia es una barbaridad. Más aún teniendo en cuenta que un round con caída es 10-8 mínimo.
Ganó la Tigresa Acuña pero no le sobró nada. Con un mayor bagaje técnico, no pudo imponer condiciones en los primeros asaltos hasta que llegó esa mano que cambió la historia.
Hace rato que Acuña no muestra firmeza en sus performances como en la pelea con Claudia Lopez en las que muchos la vieron perder pero las tarjetas la favorecieron. La pregunta sería: "¿Qué hubiese pasado si no entraba esa mano?". Ahora, en su horizonte, se presenta la azteca Jackie Nava, la tercera en discordia de la categoría. Un combate que despierta expectativas ya que Oliveras venció a la mexicana.
Locomotora sintió el desgaste de haber estado tanto tiempo fuera del ring (fue operada y estuvo convaleciente). Se la notó falta de distancia y muy rústica pero con un espíritu que mueve montañas. La revancha está servida, el negocio también pero en este caso con componentes que incluyen a dos boxeadoras que dejan todo arriba del cuadrilatero, con carreras sólidas.
Ganó Marcela Acuña frente a una oponente que le hizo frente como nadie. Se armó el nuevo clásico del boxeo argentino aunque en esta ocasión, con rouge y perfume.
GANÓ YÉSICA BOPP
Yesica "Tuti" Bopp (7-0-0, 3 KO) se adjudicó una parte del título minimosca de la AMB al derrotar por puntos, en fallo unánime a la venezolana Ana Fernández (8-3, 5 KO).
Con un boxeo atildado y de muy buena técnica, la Tuti de Wilde se adueñó de la contienda en los primeros asaltos. Entraba y salía de la guardia de la venezolana con claridad pero sin contundencia en sus manos para ponerla KO aunque la haya tirado en el tercer round. La velocidad y la cantidad de golpes hacían que Bopp se sintiese confiada y sabiendo que las tarjetas la favorecían. Con el correr de los asaltos, Fernández fue a ofrecer su corazón y puso en algún aprieto a Boop con alguna mano picante pero no fue más que una pequeña tormenta. Bopp bailó, gustó pero no noqueó. Quizás esta sea su asignatura pendiente pero cuenta con una técnica que no se ve desde hace mucho entre las mujeres y por que no decirlo, entre los hombres también.
Las tarjetas fueron para Bopp por 100-88, 100-91 y 100-90
En otros combates, Victor Ramirez venció por nocaut técnico en el segundo round a Héctor Sotelo y se alzó con la corona sudamericana de los cruceros. Además, Pablo Farias (pupilo de Marcelo Dominguez) derrotó a José María Caffarena por KO en el tercer asalto, Diego Loto a Bernardo Albornoz por descalificación y Juan Alberto Cuellar por KO en el segundo round a Luis Alejandro Nieto.