Caram será presidente de la UCR porteña, tras una dura interna
Después de varias semanas de discusiones y de múltiples operaciones para evitarlo, los opositores a Cristian Caram entregaron las banderas y ahora están convencidos de que éste será finalmente elegido como presidente de la UCR porteña el próximo 30 de junio. Aún así, con un triunfo casi seguro, lo mismo sus enemigos intentarán obligar a Caram a que envíe al cómico Eugenio "Nito" Artaza por el camino del olvido.
De todos modos, a pesar de que en las internas del seis de abril último, Caram obtuvo el 70 por ciento de los sufragios, este lunes su ventaja sería muchísimo más exigua, según sus enemigos internos: apenas el 55 por ciento de los delegados lo votaría. Con esta acumulación, el vicepresidente primero de la Legislatura lograría que levanten la mano para él 80 delegados. Con esto le alcanzaría para ganar, aunque no lograría humillar a sus adversarios como lo hizo en las internas del seis de abril.
Los rebeldes, encabezados por Eduardo "Cachorro" Pacheco, Silvana Giúdici, Gabriela González Gass y por Héctor Costanzo, lograron torcer las voluntades de algunos delegados, pero el esfuerzo no alcanzó. Incluso, el caramismo acusó a sus opositores de amenazar con la expulsión de sus puestos de trabajo a algunas delegadas a la convención partidaria, para obligarlas a cambiar su voto el lunes próximo.
"TYSON" CARAM
En los últimos tiempos, Caram no dejó ningún combate sin pelear. Primero se trenzó con Raúl Alfonsín, en una batalla en la que el ex presidente lo lastimó con el mote de "prebendario". En todas sus peleas, el vicepresidente primero de la Legislatura utilizó el estilo rudo y desmañado de Mike Tyson e incluso, para parecérsele más, no desdeñó masticar algunos órganos auditivos.
Después de Alfonsín, el joven dirigente se lanzó a una "blitzkrieg" contra el jefe de Gobierno y en ese camino no dejó callo sin pisar, en especial, los de algunos de sus correligionarios, que habían encontrado refugio en el Palacio de Bolívar 1. En el camino quedaron varios heridos de ambos bandos, expulsados tanto por Ibarra como por Caram.
De todos modos, una cosa es segura. Con el triunfo de Caram, el radicalismo irá solo a la contienda electoral, sin alianzas de ninguna clase, mal que les pese a algunos de sus aliados, que preferarían el paraguas de una alianza con la Fuerza Porteña de Ibarra antes que la intemperie del seis por ciento que les augura el encuestador Artemio López en un trabajo reciente.