Una buena jugada, con muchos riesgos
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió emitir Letras del Tesoro (Letes) por unos 50 millones de pesos para estabilizar su flujo de caja, en el marco de una autorización que le aprobó la Legislatura, por 800 millones de pesos. Los datos técnicos fueron brindados por el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, a esta altura, el mejor encargado de los negocios porteños (el resto hace agua, acaso con la honrosa excepción de Horacio Rodríguez Larreta). Dicen que se tratará de cuatro series de 12.5 millones de pesos cada una.
Pero este anuncio encendió la luz roja en la Legislatura. Es que en esos pasillos nunca falta un mal pensado al que se le ocurra que los Mauri boy´s habrían encontrado la vuelta a la negativa de los Kirchner de no dar la autorización para salir a buscar dinero fresco a los mercados internacionales. Sobre el tema, algunos legisladores se preguntan por qué el Gobierno nacional no da esa autorización, ya que (Macri) nunca podría conseguir esa plata en el mercado internacional de capitales y menos a una tasa del 13.5%, como dice la ley del FOISO.
De esa manera, los K le quitarían a los macristas el argumento de que no pueden gestionar mejor ni hacer más obra pública porque el gobierno federal no firma el papelito que dice lo que no se quiere escuchar: que la Ciudad cumple con el Pacto Fiscal.
Pero ése es tema de otra nota. Volviendo a las Letes, los monjes negros no quieren ni pensar que el Ejecutivo esté especulando con obtener en las elecciones una mayoría especial que permita votar una autorización para no cancelar esas Letras durante el año fiscal como dice la ley. Y agregan que no quieren ni pensar que a Macri se le ocurra eso, porque en el caso de no conseguir mayoría, PRO podría declarar el "default" para la Capital Federal.
Es que las Letras de Tesorería tienen la característica de ser un crédito a cancelar en el corto plazo, pero en caso de querer diferir la devolución, el Ejecutivo tiene que pedir al Legislativo una autorización y contar con 31 votos. Macri actualmente tiene 26 diputados propios. En la próxima elección debe renovar mandato la mitad. Debe lograr que los ciudadanos le voten 5 más. O en su defecto, cerrar un acuerdo con la oposición, nada fácil de conseguir atento a que se estarían transitando los dos últimos años del gobierno kirchnerista, que se batiría en retirada seguramente endureciendo más sus posiciones.
Néstor Grindetti, titular de la cartera de Hacienda, consultado por NU, dice que "el objetivo de esta emisión es igual que la anterior. Es decir, generar fondos frescos para estabilizar flujos de cajas, de acuerdo a las necesidades, y eficientizar su manejo". Para lograrlo, el funcionario armó un cronograma tentativo de licitaciones de Letras del Tesoro con el objeto de recuperar la confianza en el mercado a través de instrumentos de inversión alternativos.
El total autorizado por la Legislatura para estas emisiones es de 800 millones de pesos, razón por la cual, el margen para seguir buscando financiamiento de corto plazo es amplio. Los títulos, para el mercado local, fueron calificados por la consultora Standars and Poor's como "AAA". "Pueden participar fondos comunes, compañías de seguros e inversiones minoristas. siempre a través de sociedades de bolsa", remató el ministro.
El vicepresidente primero de la Legislatura, Diego Santilli, lejos de las especulaciones políticas, opinó que este año Macri "viene con una recaudación justa, pero dentro de la pauta presupuestaria para los ingresos. En abril tenemos el vencimiento del Bono Tango, aproximadamente unos 350 millones de pesos que hay que devolver. Lo que intentamos, como consecuencia de no haber conseguido el dinero del FOISO, destinado a recursos corrientes, construir plazas, escuelas y hospitales, es generar un financiamiento de corto plazo con Letes que deben devolverse a fin de año", indicó. Y agregó: "Lo que se está haciendo es apalancar este vencimiento del Tango con la emisión de esta Letra".
Santilli reconoce que "el análisis de la situación económica es día a día, semana a semana, mes a mes, porque tenemos una pauta presupuestaria a cumplir", antes de admitir que producto de la crisis, algunos tributos "decrecieron", y ejemplificó: patentes y ABL.
El legislador Alejandro Rabinovich, que ignora si seguirá siendo T y M, según sean las elecciones, afirmó que durante el año en curso "seguramente habrá una recaudación al límite de la pauta presupuestaria".
"Se juegan variables que tienen que ver con factores que no son de Buenos Aires sino de la Argentina e incluso de la de la economía mundial. Por eso dudo que Macri pueda cumplir con la meta de recaudación. Y si lo hace va a ser muy justo. Se llegará sin el sobrante que hubo otros años", apostilló.
Para el diputado y economista Martín Hourest, "el gobierno de Macri va a tener que discutir la consistencia de su programa fiscal. Es grave que teniendo el mayor ingreso per cápita de la Argentina es el que menos contribuye a sostener el aparato estatal".
"Nosotros destinamos el 7% para sostener lo público. Córdoba o Mendoza, aportan entre 11% y 14%. La negativa a discutir problemas fiscales, si hablamos de la ciudad con mayor concentración de riqueza del país, es grave", indicó.
Según Hourest, se va a "plantear más temprano que tarde el problema de cómo ajustar en la Ciudad, esto es, cómo cumplir con el presupuesto, en caso que los recursos no alcancen".
"Lo que tiene de malo la estrategia de las Letes es que Grindetti cree que este problema se soluciona con crédito, cuando habría que empezar por cambiar la relación entre los ingresos al consumo y al patrimonio. Buenos Aires perdió un 5% de ingresos patrimoniales en los últimos 6 años. Cuando hay manifestaciones de riqueza tan brutales que no están capturadas", indicó.
Para Hourest, otra cuestión son "las obras de obras de infraestructura que hay que financiar con este modelito de crédito a corto plazo. La verdad es que el año pasado el gasto y ejecución fue del 48%. Ejecutaron mucho menos que otros gobiernos. Entonces echarle la culpa al Ejecutivo de la crisis internacional, cuando transfirieron partidas para bacheo, es una inmoralidad".
Christian Asinelli, diputado K, pasó factura cuando se discutió el presupuesto. "No votamos esa ley porque iba a ser un año difícil, y el presupuesto debía estar acorde a las necesidades sociales de la Ciudad y a su vez tener algún grado de veracidad".
(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 179, DEL 12-03-09).