El Luna Park no se toca, es Monumento Nacional
El Luna Park no se toca. Fue declarado Monumento Histórico Nacional, por lo que quedó preservado de cualquier intento futuro de demolición. El tradicional estadio fue distinguido mediante un decreto gubernamental, que lo reconoce por haber sido "escenario de encuentros deportivos, espectáculos artísticos y convocatorias políticas por más de ochenta años".
En la resolución, publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno señala que el Luna Park "ocupa un lugar central en el imaginario de los argentinos". Y destaca que por sus "legendarias instalaciones desfilaron artistas de la talla de Frank Sinatra o Luciano Pavarotti".
"Con el Madison Square Garden neoyorquino y el Palais Des Sport, de la ciudad de París, República Francesa, el Luna Park constituye uno de los edificios más representativos de la época, destinado a las actividades de entretenimiento público en ámbito cerrado", añade el decreto presidencial.
El estadio, que durante décadas fue el templo máximo del boxeo argentino, está ubicado entre las avenidas Corrientes y Eduardo Madero, y las calles Bouchard y Lavalle. Fue levantado sobre un terreno ganado al Río de la Plata durante la construcción del Puerto Madero, a fines del Siglo XIX.
En 1931, la empresa Mariani Hermanos construyó sobre estos terrenos –que pertenecían al Ferrocarril de Buenos Aires- una estructura de hormigón, hierro y madera que luego conformó las tribunas y el ring de boxeo, inaugurados en 1932.
Veinte años más tarde se realizaron obras de remodelación y el predio adquirió una imagen similar a la actual, lo que posibilitó que en 1961 fuera declarado como el "estadio cubierto más grande de América Latina", con capacidad para 23 mil personas.