El elegante capo de la moda
"La colección que a fines de mayo presenté en La Rural (NdR: denominada '50 años de amor eterno' y a la que asistieron miles de personas) me la dediqué a mí mismo, por todo lo que hice, por todo lo que me pasó y porque es la mitad de la vida. Le di mucha más bola a la moda que a la modelo. Quise volver al génesis de lo que es la moda, que es lo realmente importante. Hubo modelos grandes, de más de cincuenta años para arriba. La idea fue que las mujeres se vieran reflejadas en la realidad de su edad".
"Siempre me miraron de costado porque fui un vanguardista. Los pacatos, los opusdeicos, me odian porque soy un tipo que dice lo que piensa. Declaré que era gay en 1983-84. Siempre dije lo que quise, cosas que nadie se animaba a decir. Entonces, para el pacato que vive en una mentira eterna, hipócrita y estúpida, soy una persona que no está dentro de sus cánones de enseñanza y su vida. Igual no me preocupa demasiado. Estoy pasando por la mejor etapa de mi vida. Si estoy agotadísimo es porque me tomé demasiadas responsabilidades. Pero con unas vacaciones se me va. De hecho sigo. Nunca paré. El otro día me llamaron para ser candidato a diputado y les dije que estaban locos. No voy a hacer política partidaria nunca pero sí política social".
Impasse 1: Llego a su estudio. Espero en la planta baja de la casa. Se ven los vestidos que ha confeccionado, de una calidad absoluta. Baja Roberto, nos sentamos y el grabador toma todas sus palabras.
"La Fundación Roberto Piazza (NdR: de ayuda a víctimas de abuso infantil) está trabajando a full. Recibí más de 250 denuncias. Me quedo hasta la madrugada leyéndolas y las derivo a la Asociación Convivir (que trabaja sobre la contención y los problemas de la calle), al Colegio de Abogados, a mi abogada y a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. A una comisaría no podés ir. Tenés que tener un abogado penalista que se especialice en abuso sexual. Las leyes están mal utilizadas y los jueces tienen un 'pedo biónico', salvo raras excepciones".
"Soy simplemente un artista que un día declaró lo que le pasó. Sólo yo sé lo que es pasar por esa oscuridad, por esa tiniebla y que nadie te crea, que te marginen, que te violen, que te discriminen, que te dejen y que seas un sorete. Okey, acá estoy yo. No creo en las víctimas. Creo que fui una víctima cuando era chico y tuve la suerte de poder salir. Ahora no soy víctima. No puedo sacar un libro en el que diga: ¡Pobrecito de mí... que me violaron...! y después hacer un desfile para seis mil personas con vestidos de seis mil dólares cada uno, con cristales y piedras. Mucha gente dijo que conté sobre mi violación para llamar la atención y conseguir clientes. ¡Idiotas! ¿Te voy a contar que me violó mi hermano desde los cinco años en adelante para vender un vestido? ¿Qué voy a ganar? Nada. Me dedicaría a la idiotez frívola que hacen todos los diseñadores de Argentina, que boludean hablando con una papa asiií... (imposta la voz) de Máaaxxxima Zorreguieta y esas idioteces que yo detesto, en lugar de hacer algo por la vida. No me re-victimizo. Yo estoy acá para ayudar al que lo necesita. Lo hago porque lo siento y porque me gusta".
"Hay mails que vienen con muy mala saña, que los borro de una. ¡Me dicen de todo! ¡Barbaridades! Hubo un flaco del Opus Dei que me empezó a decir cosas muy feas. No insultándome, pero feas. De que los gays somos aberrantes y antinatura. El tipo empezó a mandarme mails porque no estaba de acuerdo con mis pensamientos ni mi forma de ser. Terminé levantádomelo (risas). Entonces le dije: 'Mandame fotos tuyas'. Me envió una foto y le contesté: 'Sos muy feo. No voy a salir con vos'. No me volvió a escribir. Creo que estará con una piedra en el medio del río, con una cruz clavada en el culo".
Impasse 2: Dueño de una lengua afilada, Roberto va al frente como pocos. La charla se pone cada vez más buena.
"Cuando una persona detesta a un homosexual y le prohíbe cosas es porque es un homosexual reprimido. Es como si yo odiara a los heterosexuales o a las mujeres. ¿Por qué voy a odiar a un heterosexual que le gusta coger con mujeres? Entonces, ¿por qué un heterosexual tiene que odiar a un tipo que le gusta coger con hombres? No entiendo. Si yo meto la boca donde no la metés vos, ¿cuál es la historia? ¿Que yo venga y te diga: 'Me gustás'? Vos decime 'gracias, sí' o 'gracias, no'. Y listo. Si fuera todo más simple no tendríamos ese odio. El odiar tanto a una persona que es diferente me da la pauta de que quien odia es una persona recontra-traumada, resentida y tapada. No hay otra".
"En Clásica y moderna estuve haciendo los cuatro jueves de mayo un unplugged de blues, baladas y tango, con alguna que otra bossa. En cambio, en el Moliere hago 'El burdel de Roberto Piazza', que es la historia del burdel donde canto tango y blues. Ambos tienen esa cosa de tristeza, de melancolía. La diferencia es que el blues tiene más sensualidad y el tango más muerte, es más trágico. El otro día había terminado de cantar y estaba feliz, muy feliz. Bajé del escenario y una mina me saludaba y pedía 'otra' como loca. Cuando terminé, me llamó para que me acercara, cosa que detesto... y me dijo: '¡Te felicito, sos genial! ¡Seguí, seguí!, pero dejá el culebrón mexicano'. Le dije: 'Perdoname, ¿vos sos cantante?' y me dijo que era una eximia... espectadora, observadora... un público calificado. No se quién le dio ese título pero esta señora se lo dio a sí misma. Le dije: 'Si hay algo que detesto, es que me hagan una crítica de este tipo. No entiendo lo del culebrón mexicano. No es que las baladas yo las hago dramáticas ¡sino que son dramáticas! ¿Qué quérés? ¿Que baile con un florero en el culo? La verdad es que lo que me dijiste me rompió soberanamente las pelotas. Gracias por tus halagos pero eso no me gustó para nada', le dije. Y me fui. Quedó muerta delante de todas las amigas. ¡Se la pasó gritando, me pidió otra y después me viene a dar consejos! No soporto a esas críticas absurdas que te aplauden a morir y después te dan un consejo sin que vos se lo pidas. En la moda me pasó infinidad de veces. Que por qué uso tantos colores, tanta tela, y durante años me importó tres pelotas lo que me dijeron. Hice lo que quise. Me costó más tiempo que si hubiese hecho algo que es fácil de vender. Me calenté, me fundí, me levanté, renací y soy".