Decenas de empleados dejaron de pertenecer al Consejo
Dispuesto a terminar con las críticas sobre su tamaño el Consejo de la Magistratura de la Ciudad, resolvió tomar acciones contra la elefantiasis, y al igual que una dieta de shok contra la obesidad, decidió desprenderse de casi un centenar de empleados.
En el último Plenario, el órgano presidido por Juan Manuel Olmos, aprobó una reforma en la estructura del Consejo consistente en dejar en manos de las Presidencias de las Cámaras de Apelaciones de los dos fueros porteños (el Contencioso Administrativo y Tributario y el Penal Contravencional y de Faltas) los trámites de mandamientos y notificaciones correspondientes a la jurisdicción.
Estas diligencias, tramitadas históricamente por el Consejo, se centran principalmente en notificar las acciones de los camaristas, jueces y funcionarios del Ministerio Público, por lo que los consejeros entendieron apropiado dejar en manos de la jurisdicción las notificaciones que ella misma genera.
Junto a la creación de oficinas de notificaciones en las Cámaras, los consejeros designaron a sus responsables (un prosecretario letrado y uno administrativo en cada fuero) y aprobaron ?reasignar tanto a los agentes administrativos como a los oficiales notificadores en las nuevas estructuras? y, conservar para el Consejo ?un número mínimo de agentes a los fines de seguir cumplimentando tanto el diligenciamiento interno de la gestión administrativa, como el externo del Tribunal Superior y de los Organismos con los que existiere convenio?.
De los más de 120 empleados de la Oficina de Mandamientos y Notificaciones, 80 dejarán de pertenecer al Consejo para quedar bajo la órbita de las nuevas estructuras judiciales.