Caffi, rodeado por los rebeldes
Apenas dos años han pasado desde que Pedro Pablo García Caffi asumió al mando del Ente Autárquico Teatro Colón. Dos años en los que el teatro no ha vuelto a ser el mismo, y no sólo por su restauración. Rescisiones de contratos, un juicio millonario contra delegados sindicales, tercerización de talleres, no reconocimiento de la representación gremial, cese de actividades, descuido de los bienes históricos y culturales, son sólo una muestra de su gestión, que muchos se empeñan en defender con la conquista de haber realizado la reapertura (no en su plenitud) en el tiempo anunciado. Pero ese laurel también se lo quitaron y se lo apuntó Mauricio Macri.
Hoy la situación del Teatro Colón tiene otras dos caras visibles que pueden llevar aguas tranquilas al río revuelto: Andrés Ibarra (secretario de Recursos Humanos de la Ciudad) y Hernán Lombardi (ministro de Cultura de la Ciudad), quien hasta hace poco tiempo se despegaba de cualquier situación que ocurriera en el Ente Autárquico, y hoy, quizá en la carrera por la vicejefatura, ha decidido participar con una actitud bastante conciliadora, al punto de salvar al macrismo del papelón mundial, intermediando con los trabajadores de la Orquesta Estable para que acompañaran a Plácido Domingo al aire libre, no así en el Teatro.
Andrés Ibarra, por su parte, respondiendo a las órdenes directas de Horacio Rodríguez Larreta y Néstor Grindetti, se arremangó en la mesa de negociación con los trabajadores que exigían un 40 por ciento de aumento, entrar en la carrera administrativa y la reincorporación de los 41 trabajadores recientemente cesanteados. Todos estos pedidos, en un principio y bajo ciertos compromisos (como por ejemplo, cesar con los paros), el representante de Recursos Humanos porteño tuvo luz verde para conceder. Sin embargo, al pedido de revocatoria de los 25 sumarios instruidos a los trabajadores, y al desistimiento expreso de la demanda judicial por 55 millones de pesos, dijo que no.
Al cierre de esta edición, con vistas a una nueva reunión de negociación, las versiones eran encontradas, y mientras la Asociación de Trabajadores del Estado volvía a reunirse, su secretario gremial, Rodolfo Arrechea, expresaba ante los medios que ?había un principio de solución? y que el Gobierno de la Ciudad ?se comprometió a no avanzar con los sumarios y juicios promovidos contra los trabajadores del Teatro?. Algo que fue desestimado por personas allegadas a Ibarra, ya que ?todavía no se definió ni se puso nada en papel, son puros compromisos de palabra?, aseguraban.
Por su parte, sin que nadie en el Gobierno avalara lo que decía públicamente, García Caffi confirmaba que los trabajadores cesanteados habían sido reincorporados. ?Ayer las orquestas ensayaron y se recuperaron los contratos?, dijo. Sin embargo, dejó un manto de sospecha sobre el futuro de las negociaciones que lleva adelante Andrés Ibarra. ?Mi esperanza está en las personas que siguen trabajando, estas conversaciones no me producen demasiada confianza. Andrés Ibarra es quien lleva adelante las negociaciones, pasó el tema a la Subsecretaría de Trabajo, allí ya se firmaron acuerdos que luego fueron violados, espero que en esta oportunidad no se vuelva a violar lo que se acuerde?, agregó.
El conflicto latente
En paralelo a estas negociaciones laborales, trabajadores del teatro mantienen una serie de causas judiciales contra el Gobierno de la Ciudad por ?el traslado compulsivo, desordenado y destructivo de casi todo el patrimonio mueble del Colón? hacia locaciones extramuros tales como el Centro de Exposiciones, la Biblioteca Nacional y los Talleres Lavardén. ?En algunos casos, los directivos del Ente dispusieron arbitrariamente del patrimonio sin avisar siquiera al responsable correspondiente del área (por ejemplo, Biblioteca del Teatro Colón). El patrimonio mueble del Teatro quedó almacenado en cientos de containers, muchos de ellos a la intemperie y en locaciones totalmente inapropiadas para su conservación y preservación?, explica el amparo presentado en el fuero Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad. A raíz de ello, la Justicia realizó seis inspecciones oculares y determinó el alto grado de deterioro de muchos elementos del patrimonio y la inapropiada forma de almacenamiento y guardado de los mismos. Al día de hoy y luego de la inauguración del Teatro, con la vuelta paulatina del patrimonio a la institución, se ha podido constatar la pérdida y destrucción de muchos elementos.
Top Five
Declaraciones de Pablo Pedro
??Los integrantes del Ballet se lesionan porque están excedidos de peso? (2010).
??Le repito, diputada (a la legisladora Gabriela Alegre), no existe patrimonio fuera del edificio histórico? (2009).
??Nos desprendimos de sectores que no hacían nada útil para el Colón y cuyos trabajadores son obsoletos e improductivos? (2009, cuando mandaron a regisseurs del Teatro a atender gente en hospitales públicos).
??El conflicto está llevado por un grupo minúsculo de trabajadores que practican el terrorismo psicológico? (2011).
??Si retomamos (...) las obligaciones antes que los derechos...? (2010).