"Yo no cambié, el que cambió fue Narodowski"
A pesar de que hoy ya no conduce el gremio de los docentes porteños, el dirigente de CTERA, Franciso "Tito" Nenna, se hizo conocido por haber sido la cara visible -y mediática- del combate que los docentes de la Ciudad mantuvieron y mantienen con el Gobierno porteño por aumentos salariales y mayor presupuesto educativo. Eso, en lo formal, aunque la cuestión de fondo, según Nenna y la CTERA, es una confrontación ideológica más ambiciosa y de más largo aliento.
"Nuestra lucha real en estas elecciones es impedir que este frente liberal, de Macri y Michetti, no se nacionalice. Es decir: que no suceda en la Argentina lo que sucedió en la Ciudad de Buenos Aires porque eso sería un enorme retroceso", apunta el gremialista que en las próximas elecciones de junio, apunta a integrar la lista de legisladores del oficialismo, como aliado al kirchnerismo.
Se define así: apoya al kirchnerismo en sus transformaciones principales, pero lo critica. Es lo que podríamos llamar un kirchnerista crítico. O un aliado progresista independiente, al estilo de Hugo Yasky o del presidente del Credicoop, Carlos Heller.
Sin embargo, no siempre caminó por veredas enfrentadas con su hoy archienemigo, el pedagogo Mariano Narodowski: todo lo contrario. En los noventa, cuando el actual ministro integraba la CTERA, el gremio financió una investigación sobre las condiciones de la docencia en la zona sur de la Capital, que Narodowki volcó en su libro "Ser docente", que paradójicamente es un texto de referencia para los docentes del sindicato más importante de la Ciudad, que cuenta con el 60 por ciento de los afiliados y más de 270 delegados.
"Es que yo no he cambiado -dirá Nenna-; en todo caso, quien cambió es el señor ministro. Es él quien dice que su referente es Macri. Y eso, para nosotros, significa hoy estar en las antípodas. Macri mintió en la campaña cuando dijo querer cerrar la brecha entre el Norte y el Sur. Lo que vemos hasta ahora es una ciudad sitiada por los agujeros de las obras que sólo sirven para ser tercerizadas por el sector privado. El macrismo se dedica a lo que es visible, pero no hace lo que verdaderamente se necesita, como por ejemplo mejorar la infraestructura escolar de los más pobres".
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-Con 78 paros en lo que va del año, los docentes protagonizaron el 60 por ciento los conflictos nacionales. Teniendo en cuenta que la pérdida de días de clase afecta, básicamente, a los chicos más pobres, ¿no es una estrategia contradictoria con los intereses que ustedes dicen defender? Además, si ahora va hacer política partidaria, sabrá que con cada paro docente, Macri sube puntos?
-Sí, mire, yo creo que desde los años noventa, con la carpa blanca, CTERA siempre estuvo interesada en mecanismos alternativos al paro docente. El paro es el último recurso, y eso hicimos al ser reprimidos el año pasado por el gobierno de Macri, cuando planteábamos nuestros reclamos. También es necesario denunciar lo que está pasando.
-¿Y qué está pasando, en su opinión?
-Lo que está pasando está a la vista: éste es un gobierno que ha defraudado en sus promesas de eficiencia; una gestión con lógica empresarial, que bajó dos puntos la inversión en educación, que no resuelve temas básicos de infraestructura escolar y que básicamente ha destruido las políticas públicas. Es desde ahí que nos estamos postulando para poder confrontar con este modelo, a través de una construcción estratégica distinta, que sea capaz de gestionar. Porque aquí el problema no es solamente el aumento del salario docente sino la falta de inversión en políticas activas en la Ciudad.
-Pero, ¿esa falta de inversión no viene, justamente, de años de gobiernos llamados progresistas? Digamos que Ibarra, en los hechos y más allá de lo que él diga, no fue precisamente un paladín en la construcción del Estado porteño.
-No. Por eso le decía que nuestro desafío hoy es construir las bases para desarrollar una política popular, enfrentada al neoliberalismo actual. Queremos interpelar a la sociedad, desde la política, para que salga de la situación de indiferencia y deje de ser simple espectadora de estas iniciativas empresariales.
-¿Usted es kirchnerista?
Con críticas, adhiero a este proceso de transformación abierto desde el 2003 en adelante. Un proceso que no tiene vuelta atrás porque ir hacia atrás sería, justamente, volver a las políticas privatizadoras, de derecha, de los noventa. En la Ciudad, en junio, también se juega lo nacional.
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Nació y vive en el barrio de La Boca. Tiene 57 años, dos matrimonios, y seis hijos: ninguno docente, por ahora. Su mujer, en cambio, sí pertenece a su gremio: es maestra del nivel inicial. Como muchos jóvenes de su generación, Nenna empezó militando, a fines de los sesenta, en la iglesia de su barrio, participando en las tareas de ayuda social con sacerdotes tercermundistas. A-penas estalló la dictadura, según cuenta, mientras trabajaba en una escuela de frontera, en el sur de la Argentina, la gendarmería lo vino a buscar, pero logró escapar. Sin saberlo entonces, había empezado, junto con su primera mujer, un exilio interno que duraría siete años, en los que prácticamente no pudo trabajar como docente.
Como Heller, Ibarra y Filmus, aspira a conformar un frente de centroizquierda en la Ciudad, alineado con el kirchnerismo, con la idea de captar a la misma franja de porteños -alrededor de un 24 por ciento-, que votó al oficialismo en las últimas elecciones. Pero no sólo harán una ofensiva política contra Macri sino, también, una ofensiva mediática.
-¿Por qué, en la discusión salarial, los maestros porteños rechazaron la oferta del gobierno que sí aceptaron los de Provincia?
-Porque las situaciones son incomparables. En la Provincia se invierte en Educación; aquí no. Tienen el 35 por ciento del presupuesto, mientras acá, la inversión no sólo es menor sino que bajó en comparación con el 2008. Además, en la Provincia hay un básico docente, que no tenemos en la Ciudad.
-Y dígame, ¿con qué recursos van a interpelar, como usted dice, a los porteños?
-Con la realidad. Porque, más allá de lo que el macrismo digaem los medios, la realidad es que ellos carecen de políticas públicas y que en la zona sur, ésa que Macri dijo querer elevar, no han hecho ni siquiera una escuela en un año y medio de gestión.