Beliz renunció a pelear por la banca en el Senado, pero la disputa judicial sigue
La disputa por la banca de tercer senador por la Capital, que mantenían Alfredo Bravo y Gustavo Beliz, continúa más allá de la muerte del dirigente socialista y, si bien había trascendido en algunos medios que se resolvería este viernes, es posible que se extienda por algunos días -podrían ser semanas- más. Sucede que, ante la nueva situación desatada por el fallecimiento de Bravo, los conjueces de la Corte le darían traslado a los partidos que impulsaron su postulación -el ARI y Nuevo Milenio- para que presenten a su sucesor político -que, obviamente, será Susana Rinaldi, segunda candidata en la boleta de estas agrupaciones- y este trámite demorará unos días -pueden ser semanas- la conclusión del proceso judicial.
Beliz, por su parte, presentó este martes ante el máximo tribunal su renuncia indeclinable a la pretensión de la banca, tras haber sido nombrado ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación. Sin embargo, la alianza "Frente por un Nuevo País", que lo postuló como candidato a senador, continuará el juicio por el escaño que, de obtenerlo, sería para María Laura Leguizamón, quien acompañó en la boleta a Beliz en las elecciones del 14 de octubre de 2001.
Hugo Cortínez, abogado de esta agrupación, expresó a NOTICIAS URBANAS que, como el expediente judicial lo inició el Frente por un Nuevo País y no Beliz, la dimisión de este último no afecta al juicio. "En cambio, Bravo actuaba por derecho propio y entiendo que, al morir él, no hay nadie que procesalmente lo sustituya", sostuvo el letrado. De tomar fuerza esta postura, un nuevo conflicto se sumaría a la polémica, aunque lo más probable es que esto no suceda, sobre todo si la Corte planea solicitarle al ARI y al Partido Nuevo Milenio que propongan al sucesor de Bravo, hecho que el mismo Cortínez reconoció ante este medio.
El juicio por la banca lleva ya un año y medio de proceso. Comenzó a partir de una presentación que el Frente por un Nuevo País realizó ante la Junta Electoral para impedir que Bravo asumiera como senador por la Capital. En las elecciones del 14 de octubre de 2001 Bravo había obtenido 2.511 votos más que Beliz con la suma de los sufragios que logró con el ARI y los que consiguió con el partido Nuevo Milenio, de Dante Gullo, que también lo presentó como candidato a ocupar una banca en la Cámara Alta.
En el juicio, los belicistas argumentaron que los votos del ARI y del Partido Nuevo Milenio no debían sumarse, aunque hubieran presentado al mismo candidato. Se basaron en que el artículo 54 de la Constitución Nacional -que establece el método de elección de los senadores- se refiere textualmente a los sufragios que obtienen los partidos como tales y sostuvieron que, por lo tanto, los votos de las dos agrupaciones que habían postulado a Bravo debían contarse por separado.
El 29 de noviembre la Junta Electoral desestimó estas pretensiones. Tuvo en cuenta que al momento de oficializarse las boletas no se presentaron recursos contra las listas que encabezó Bravo. Sin embargo, treinta días más tarde, la Cámara Nacional Electoral revocó esta medida y consagró a Beliz senador. Finalmente el caso derivó en la Corte Suprema de Justicia, que debió excusarse debido a que Bravo fue uno de los promotores del pedido de juicio político en su contra -también Beliz había pedido la recusación de los miembros del máximo tribunal-. Por ese motivo se nombraron conjueces.
En marzo de este año, el procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, a través de un dictamen, le otorgó la razón Bravo. El escrito, aunque no es vinculante, es un documento de peso a la hora de la evaluación previa al fallo por lo que, de no mediar sorpresas, la banca ahora quedaría en manos de Susana Rinaldi.