El operativo retorno de San Lorenzo
El último que metí fue como el gol de despedida. Y las despedidas son todas tristes...”. Aquel gol contra Cipolleti, en 1979, hizo que el nombre Mario Rizzi quedara grabado en la retina de los hinchas de San Lorenzo. Fue el último tanto que se festejó en los tablones de madera del Viejo Gasómetro. De seguro, nadie se acuerda de sus 64 goles en 218 partidos disputados con la camiseta azulgrana, porque para los hinchas el cierre de ese estadio, su reducción a cenizas y transformación en un hiper mercado de origen francés, es una herida de esas que con el paso del tiempo duelen más.
Desarraigo, destierro, identidad robada.
Los portales que se dedican a seguir a San Lorenzo utilizan estas palabras cuando hacen referencia al cierre de su viejo estadio y se reubicación geográfica en otra zona que no es Boedo, en Bajo Flores. Y esa necesidad de los porteños de encontrar ejes de referencia que sirvan de identificación barrial es una especie de puñal que remueve, año tras año, esa herida. Eso pasa con los hinchas de San Lorenzo que tienen más de 40, nacieron en Boedo, disfrutaron de la cancha, de la sede social y vivieron durante la dictadura militar.
“No soy de San Lorenzo, pero me interesan los temas de reparación histórica de la dictadura”. De esta manera respondió el legislador kirchnerista Miguel Talento ante la consulta de NU. A él llegaron Juan Carlos Témez, secretario del club, y Marcelo Vázquez, juez contravencional e integrante del Tribunal de Honor de la entidad, con una investigación que marca, punto por punto, como al club se lo obligó a ceder -mediante presiones- el terreno que albergaba al viejo Gasómetro y que ahora son propiedad de Carrefour, del Gobierno porteño y una pequeña parte al club.
El legislador redactó dos proyectos en los cuales pide una “reparación histórica”. Uno contempla la restitución al club de los 4.500 metros cuadrados de la plaza Lorenzo Massa, ubicada en José Mármol y Salcedo. El otro, la declaración de utilidad pública -o sea expropiación- de una franja de 15 metros por 60 del predio que ocupa el hipermercado ubicado en Av. La Plata al 1700.
La idea del diputado K es ampliar la sede social que le quedó al club de 10 x 60 -lindante a Carrefour-, con infraestructura necesaria para albergar varios deportes. “El club es una marca de identidad del barrio. Hubo acciones de apriete para desterrar al club de su lugar de origen y una estrategia para derrumbarlo.
Queremos llegar a un predio de 4.500 metros cuadrados. Eso le va a permitir hacer una sede importante que le permita reconectarse con el barrio”, sostuvo Talento.
El pasado martes 8, los dos proyectos ingresaron oficialmente a la Legislatura con el número 2250 y 2251 respectivamente.
El de restitución tiene la firma de 32 diputados y el de expropiación 27, aunque según información extra oficial un sector del macrismo se podría adherir.
San Cacciatore
No es un santo ni mucho menos y según la investigación de Témez y Vázquez, el brigadier intendente de la Ciudad durante la dictadura militar, Osvaldo Cacciatore, es el responsable de sus penas. Es más, la titularon: “El Club Atlético San Lorenzo de Almagro y la dictadura militar. El Gasómetro: un desaparecido más”.
El informe narra la historia de proyecto urbanístico que tenía en la cabeza Cacciatore y también como operó la especulación inmobiliaria, culpando a funcionarios y dirigentes. En la zona donde se encontraba el viejo estadio y el complejo deportivo integral con canchas, pistas, salones, natatorio, bowling y hasta un polígono de tiro, el brigadier quería construir un barrio con escuela, algo que nunca se hizo.
Se habla de acciones extorsivas por la cual se obligaba al club a entregar el predio de Avenida La Plata bajo apercibimiento de perder sus nuevas tierras en el Parque Almirante Brown -Bajo Flores-, entregadas en su momento por el Congreso Nacional en 1960. Era una normativa de 1979. También en 1979 se le inhabilita el estadio.
“A través de una serie de ordenanzas dictadas por esta especie de ‘dios urbano’ se dejó sin efecto este traspaso y una vez que las autoridades del club, presionadas y amenazadas, accedieron a liberar el predio de Avenida La Plata, Cacciatore devolvió a San Lorenzo lo que ya era de San Lorenzo por disposición de una ley nacional, a saber, las tierras del Bajo Flores. Fue en 1980”, reconoció Marcelo Vázquez a NOTICIAS URBANAS.
Con el miedo de perder ambas tierras, finalmente los dirigentes del club de aquella época firmaron un acuerdo donde aceptaron irse de Boedo (1980). Así lograron mantener las tierras en Bajo Flores. Después es otra historia de normativas sospechosas la llegada de los franceses de Carrefour al predio de Avenida de La Plata.
Finalmente no hubo barrio, escuela ni nada. Es más, por las dudas, hace un mes el actual presidente del club, Rafael Savino, le envió una carta a las autoridades del Gobierno porteño donde argumenta la incomodidad de construir una escuela en el predio donde funciona la plaza Lorenzo Massa, y pide que se mantenga ese espacio verde y se le permita al club realizar una construcción para garantizar su mantenimiento.
Si estos proyectos son aprobados, se tienen que llevar a cabo en el plazo de 30 días. Todos aquellos que están relacionados con San Lorenzo saben lo importante que sería esta especie de “mimo”, aunque les duela el hecho de que no pueden volver con estadio y todo a Boedo. Pero sería recuperar un eje de referencia, de identificación, en una Ciudad que a veces tiene memoria y a veces no.
La opinión de cuatro figuras
La revista digital Mundo Azulgrana consultó a cuatro figuras destacadas del club sobre el proyecto de “Reparación Histórica”. Héctor Veira, José Sanfilippo, Rubén Insúa y Sergio Villar opinan sobre el proyecto.
“Bambino” Veira: “Ver el Carrefour no me gusta, me produce mucha tristeza. No lo puedo ver. El antiguo estadio fue lo mejor de mi vida. Caminé la zona desde los ocho años, sería extraordinario el retorno a ese mítico escenario”.
José Francisco Sanfilippo: “No veo factible la vuelta de la cancha, pero si llegasen a existir posibilidades sería bárbaro”.
Sergio Villar, viejo lateral uruguayo conocido por su personalidad honesta, humilde y sincera: “El corazón está en Boedo, por eso es importante recuperar la plaza, ya que es un pedazo importante de la historia. La persona que concurrió al Viejo Gasómetro le duele adaptarse a la cancha nueva, por más linda que sea”.
Rubén Insúa, quien salió campeón como jugador azulgrana en 1982 en la Primera División B y luego como DT conquistó la Copa Sudamericana en 2002. “Sería fantástico para que se haga una gran sede social, pero veo difícil lo del estadio. Tengo un gran recuerdo de ese Templo del fútbol”.