La Defensoría pide se intervenga la asociación de anestesistas
La Defensoría del Pueblo porteña, bajo la dirección de Alicia Pierini, solicitó hoy la intervención de la asociación profesional que nuclea a los anestesistas, por "atentar contra el derecho a la salud de los porteños".
La ombudsman presentó la denuncia ante la Inspección General de Justicia, instituto que se ocupa de las personerías jurídicas y de la regulación de las asociaciones civiles.
En su escrito, Pierini avaluó que los anestesistas, que se niegan a la formación permanente o recapacitación de sus profesionales, opera "en desmedro de la salud pública de los habitantes de la ciudad".
La defensora sabrá -si es que no sabe- lo complicado que es negociar con un monopolio: la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, precisamente por el hecho de ser un monopolio, logró concentrar la formación y capacitación de los médicos anestesistas.
Si la cuestión es grave o muy grave, más grave es todavía cuando las estadísticas oficiales y extraoficiales indican que la probidad de esos especialistas está lejos de la media: la necesidad de estar al día, estudiar y volver a estudiar, no sólo es un imperativo de orden ético y profesional, sino, como en este caso, ineludible, ya que se trata de la vida o la muerte de seres humanos.
La visibilidad del problema se hizo evidente cuando el pasado año, en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, se produjo un atascamiento, con caso 4 mil cirugías en lista de espera, demoradas, entre otras razones, por la falta de anestesistas.
Alejandro Rabinovich, legislador porteño del ARI, en declaraciones a prensa, dijo hoy que la ley de capacitación profesional fue trabajada por todos los bloques. "Se aprobó por unanimidad, desde el macrismo hasta la izquierda, porque se requería una política de Estado para no estar presos de la Asociación de Anestesia”.
La iniciativa de la Defensoría de la Ciudad, acaso sin quererlo, introdijo una cuestión que pondría la piel de gallina a más de uno: ¿qué pasaría si se exige una formación permanente a todos los profesionales, y qué si se empezaran a concursar los cargos en el Estado?