La Ciudad podría tener la campaña con más gasto en su historia
Con la firma de los legisladores Fernando Sánchez (Coalición Cívica), Sergio Abrevaya (PODES), Eduardo Epszteyn (Diálogo por Buenos Aires), Fabio Basteiro (Proyecto Sur) y Álvaro González (PRO), se presentó en el parlamento porteño un proyecto de modificación a la ley que regula las campañas electorales, cuyo principal objetivo es actualizar el valor del voto de los ciudadanos porteños para que, los partidos que compitan en las elecciones locales, cuenten con un incremento en sus ingresos para financiar sus campañas.
En el proyecto, se busca incrementar de 0.50 a 1.80 Unidades Fijas (fijada en 1 peso cada una) el valor de cada voto para que no sólo cada partido que participe en las elecciones vean aumentar sus recursos, sino también permitir que, al aumentar el valor del voto porteño, el límite máximo de gastos de campaña también se incremente ya que sólo se autoriza a gastar en campaña como máximo la suma resultante del valor del voto multiplicado por el número de electores empadronados.
La iniciativa también establece que el límite máximo de gastos de campaña será aplicable ?a cada lista oficializada? por categoría generando un monto mayor acumulativo; es decir que en el caso de las próximas elecciones porteñas, los partidos y alianzas contarían con un monto máximo por campaña a Jefe de Gobierno, sumado a un monto idéntico por Legisladores, y otro por Comunas. En el caso de un ballotage se autorizaría un nuevo gasto por el mismo valor máximo que para la categoría Jefe de Gobierno (una Unidad Fija por cada elector para cada una de las fórmulas).
En su artículo 2º, el proyecto propone que la Ciudad contribuya ?al financiamiento de la campaña electoral de los partidos, alianzas y confederaciones destinando a tal efecto el monto de tres Unidades Fijas para cada categoría por cada elector/a empadronado/a para votar en esa elección?. Este aporte para el financiamiento de las campañas se distribuirá entre los partidos en relación a ?cada voto obtenido en la última elección? y ?el remanente? (los votos en blanco por ejemplo) se repartirá ?en forma igualitaria entre todos los partidos que participen en la elección?.
De aprobarse esta iniciativa, los partidos no sólo aumentarán sus ingresos, sino que incrementarán considerablemente el monto autorizado para gastos de campaña (los cuales pueden provenir de donaciones privadas por ejemplo). Un voto a 1.80, por dos millones y medio de electores, por tres categorías en juego en las elecciones significaría, con la nueva normativa, contar con el permiso para gastar 13.500.000 pesos en una campaña a Jefe de Gobierno, Legisladores y Comunas.
?El valor del voto está desactualizado y actualizarlo es el espíritu del proyecto?, comentó a NU el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Legislatura, Álvaro González, quien también remarcó que lo importante de la iniciativa es modificar un valor que está fijo hace años y que ?no se debe hacer una especulación para que se haga efectivo en estas elecciones?.
?Falta bastante para que llegue al recinto. Aún no se ha tratado en la Comisión de Presupuesto y sólo se trabajó en Asuntos Constitucionales. Para su aprobación se requieren 31 votos?, relató.
Si bien un proyecto de estas características beneficia a todos los partidos, el PRO (que fue el que mayor número de votos alcanzó en las últimas elecciones) y el Frente para la Victoria (ganador a nivel nacional) no son los más necesitados.
?Me parece un despropósito triplicar la plata para los partidos, es un proyecto que presentan Proyecto Sur y la Coalición Cívica para tener más dinero, nosotros no lo vamos a apoyar?, aseguró el jefe del bloque Peronista, Diego Kravetz.
Entre quienes no apoyarían la aprobación de esta iniciativa se encontrarían los bloques más cercanos al kirchnerismo, y en el macrismo, si bien darían su voto positivo, no estarían dispuestos a salir a buscar los votos de la oposición que son necesarios para lograr la sanción.
A pesar del interés de un grupo mayoritario de partidos, son varias las voces que coinciden en que no creen que se llegue al recinto, para su aplicación en las próximas elecciones.