Presidenciables, cuando el destino los alcance
Los movimientos de las últimas semanas han desatado una tormenta en el peronismo y como corresponde cada vez que ello pasa, todo el tablero político de la Argentina empieza a crujir. Si bien son innumerables los acontecimientos y las definiciones tomadas estos días desde la política partidaria y desde lo sectorial -como el campo y la industria-, se podrían reducir a tres los acontecimientos que trastocaron el orden por el que transitaba el poskirchnerismo. Esas tres novedades que sacudieron la modorra del verano, en estos tórridos días de febrero fueron la alianza del PRO de Mauricio Macri con el peronismo disidente, en principio con Felipe Solá, en la Provincia de Buenos Aires, pero con una proyección nacional que quizás no vea la luz el 2009 pero sí más adelante. La segunda es la que menos segundos de TV ocupa ya que no es pública, pero sí la conocen los que saben leer debajo del agua, porque es justamente la respuesta a la movida anterior. Consiste en la voluntad declarada por Daniel Scioli a su equipo y los intendentes de más confianza (¿lo sabrá el ex Presidente Kirchner?) de competir en 2011 por el sillón de Rivadavia. Y la tercera es la movida de Carlos Reutemann que aprovechó a destaparse las arterias y las ataduras con el gobierno al mismo tiempo.
Contando a Néstor Kirchner todavía como un presidenciable, los restantes cuatro arriba nombrados son posibles presidentes en las elecciones de 2011. Uno puede estar seguro que de esa grilla se irán cayendo los muñecos a medida que pase el tiempo y las legislativas de fin de año, pero casi con certeza absoluta se puede asegurar que nadie más se agregará a esa lista que cerró en tiempo y forma en los quince primeros días de febrero. La dinámica de la recesión propia y la mundial que se viene, la decadencia interminable del vínculo que une al gobierno con la sociedad y la necesidad de conservar alguna esperanza, tanto desde la gente como desde los medios, han cristalizado un escenario abierto, con las aguas divididas y estas divisiones generan zonas grises que se develarán con el tiempo. Parecería que a pesar de los casi tres años que restan, sólo una situación anormal traería aparejada alguna otra personalidad al selecto grupo que definimos en esta nota. Pasemos en limpio: Kirchner, Reutemann, Solá, Scioli y Macri.
Luego están los que de tanto ir van a terminar con un pedazo de poder pero nunca todo, como los hermanos Rodríguez Sáa en caso que el peronismo disidente se quede con el trono, el mismo Eduardo Duhalde padre de todos los escenarios anti K del país y principal elector como seis años atrás. Las alternativas no peronistas como Hermes Binner, Elisa Carrió y el senador Julio Cobos que sentirá el duro golpe de pasar de la oposición testimonial a la guerra política integral, son las variables más ligadas al radicalismo y al socialismo que no parecieran ser opciones ganadoras en una nacional que girará el eje del discurso futuro y las acciones hacia el centro derecha del universo político.
En ese panorama la Ciudad participó con el jefe de Gobierno, Mauricio Macri erigiéndose como el padre de la criatura que dará batalla en Provincia de Buenos Aires. La ?entente? entre el ex presidente de Boca, su socio bonaerense Francisco De Narváez (que terminó de hundir al primo Jorge Macri) y el ex gobernador peronista Felipe Solá fue un golpe al hígado de los K a la vez que le permitió a Macri ahora sí ostentar el rótulo de dirigente nacional y no sólo porteño. Eduardo Duhalde había bordado el 2008 allanando el camino de una unión luego de la derrota del gobierno con el campo, pero fue Macri quien midió el tiempo de hacer la convocatoria antes que naufragara una propuesta de oposición seria y luego de transitar con el par bonaerense la tarde del Hotel Intercontinental, se dio por satisfecho. Había entrado por fin definitivamente a participar desde un lugar expectante a la madre de todas las batallas, allí donde el premio es grande.
Felipe Solá confía ?al igual que sus socios- en que no es momento de apurar la pelea por la nada, que primero hay que demostrar para después decidir. De nada le serviría a ellos ir solos contra el aparato K y el poder de fuego de los intendentes. Kirchner lo quería de rival a Macri pero cuando era el jefe de PRO, ahora la cuestión es diferente, no sólo para ellos dos.
Justamente estos intendentes son los que se empezaron a preocupar, no tanto por la plata que les sigue llegando directamente a los municipios desde Olivos sino por el futuro político de ?la Liga?. Rápido de reflejos y con una sensación parecida, Scioli les planteó que había otra alternativa a Kirchner y Solá para el 2011 y que esa era su propia candidatura. El ex motonauta -otro porteño en la contienda- entendió el mensaje del interior rural y del primer cordón que quizás le resulten adversos pero confía en que su figura sumada al aparato demoledor de segundo y tercer cordón del conurbano, logren colocar la piedra fundamental de su periplo hacia la Rosada. La duda que recorre la Provincia es si el daño de su imagen es irreparable a pesar que las encuestas dicen lo contrario. Scioli, a diferencia de Kirchner, parece haber recuperado buena parte de la merma sufrida en el conflicto del pasado año. Pero para ir haciendo boca tropezó esta semana con el bloqueo al blanqueo de capitales en la Legislatura bonaerense. Por eso su temor es que Néstor empiece a bombardear la única salida posible para él en este 2009. El 2011.
Lo de Reutemann es más conocido y tiene un problema adicional que es el socialismo gobernante en su provincia. Pero a su vez parece haber sido el detonante de la fuga de diputados y senadores del peronismo hacia cualquiera de las otras opciones, algo así como vivir una 125 permanente. Para quién manejó el Congreso como una ?escribanía? es como un poco demasiado. Para Cristina que hace lo que él dice, también. Largaron los cinco y llegará uno solo, como es en Argentina, el que sea más ?duro de matar?.