Publicado: 12/07/2009 UTC General Por: Redacción NU

“El filósofo no sabe nada, por eso pregunta”

Rescata que la ideología haya recuperado su lugar en la sociedad, pero condena el uso que el kirchnerismo hace de ella. “Los K retoman una lectura ideológica, pero con lentes muy viejos”, afirma.<br />
“El filósofo no sabe nada, por eso pregunta”
Redacción NU
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El filósofo Santiago Kovadloff es de esos poetas que escriben en los bares. Y lo hace en uno en particular, cerca de su casa, en Callao y Santa Fe, en donde los mozos se ocupan de prepararle un sitio especial, un poquito apartado, pero calmo e inspirador para que pueda captar su poesía, el tema de sus ensayos o el nudo de las columnas que escribe para La Nación. Y parece que el método de captar musas funciona, porque Kovadloff es un autor prolífico.

?Yo nunca elijo el tema sobre el que voy a escribir, ni tampoco el registro, ellos me eligen a mí?, asegura que saltó de la política a la poesía, de la reflexión sobre dolor y el sufrimiento ?material de su exitoso ensayo ?El enigma del sufrimiento?? a las transformaciones del amor. ?A mí lo que más me transformó en la vida es vivir con mi mujer y darme cuenta de la autonomía que tienen las mujeres para percibir el mundo. Eso me hizo descubrir mi pobreza. El hombre cree que le da autonomía a la mujer y, en realidad, está lleno de terror frente a ella?.

?Santiago, ¿a qué se dedica hoy un filósofo?

?Su tarea no ha variado desde Atenas. Un filósofo interroga a su comunidad y se autointerroga intentado poner en escena los prejuicios, los valores y las creencias de la sociedad en que vive para que pueda conocerse más profundamente. No es alguien que sabe, no tiene un rol jerárquico; al contrario, no sabe y anhela saber, por eso interroga. El filósofo tiene un repertorio de temas que lo inquietan, lo acosan.

?Si el filósofo es una suerte de traductor, según su explicación, ¿cuál sería la diferencia con el psicoanalista?

?La meditación filosófica hace un análisis de la palabra que está en juego en la sociedad.

?Hablando de las creencias sociales, y más allá de cuestión política coyuntural, ¿no siente que hay un resurgimiento del debate? Por ejemplo, en los últimos años se habla de republicanismo versus populismo o neopopulismo, eso en los noventa estaba muerto.

?Lo que hay es una resurrección de la lectura ideológica de la realidad, a partir de que este gobierno impulsó un debate en esos términos. Podríamos decir que la ideología ha resucitado y vuelto a ocupar un lugar en la sociedad. Que haya intelectuales debatiendo estas cosas es para celebrar, a pesar de que los Kirchner utilicen categorías vetustas, lentes viejos para interpretar fenómenos nuevos y una realidad que ha cambiado mucho desde los años setenta. Es decir, yo rescato que se haya restablecido ese tipo de lectura, pero no la interpretación que le da el kirchnerismo.

?Antes me contaba que escribe en los bares, ¿por qué? ¿Qué lo hace conectar con Buenos Aires?

?El otoño; es la estación en la que florezco. Y las estaciones en general. Porque, si bien yo nací en la Argentina, me eduqué en Brasil y volví al país cuando tenía 20 años. Y lo que más extrañaba en ese verano continuo eran las estaciones; las necesitaba? Santiago Kovadloff es un filósofos que habla de la vida cotidiana sin esconder su posicionamiento político. Graduado de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires, es, además, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid; profesor privado en Buenos Aires; coordinador de un taller literario y, desde 2002, integrante de la Academia Argentina de Letras. El escritor es también un ferviente admirador y traductor de la obra de Fernando Pessoa.

?¿Qué necesita hoy la realidad política argentina?

?Tender puentes, ductilidad, interlocución, mesura, aptitud para el acuerdo. Un cambio de conducta por parte del Gobierno, que evidencie disposición a escuchar a quienes se han ganado, en las urnas, el derecho a ser oídos. Es cierto que no hubo fraude. Pero hubo y hay, por parte del oficialismo, una decisión de manipular a su favor todo aquello que el consenso público le presenta como contrario a sus aspiraciones.

?¿Por qué afirma que tenemos un simulacro de democracia?

?Un simulacro de democracia y un simulacro de República. Después de la dictadura militar no se cumplió la transición a la vida democrática. No culminó. Quedó trunca. Veamos algunos ejemplos: a los desaparecidos, fruto del terrorismo de Estado, siguió la siembra de los excluidos por los gobiernos civiles. A la inexistencia de tres fuerzas o de tres poderes institucionalmente representativos de la República sembrada por la dictadura militar, siguió, en poco tiempo, después del inicio del alfonsinismo, la absorción del Poder Legislativo y del Poder Judicial por parte de un Poder Ejecutivo que ha hecho del Estado una corporación más.

?Como sabe, una de las principales hipótesis políticas de Beatriz Sarlo es que la generación de los setenta despreciaba la democracia, por considerarla una fachada o una transición hacia otra cosa (el socialismo), de allí que todavía estemos viviendo secuencias de aquella cultura de escaso apego a las instituciones.

?Creo que si hubo una expectativa que compartieron la dictadura y la insurgencia armada, esa fue el descrédito de la democracia. La civilidad se vuelve a hacer cargo de la vida política del país, a partir de 1983, pero no logra restablecer la fe en la democracia entendida como un sistema que debe ser construido.

?¿Y cuáles serían las prioridades hoy?

?La Argentina necesita mayor integración regional; un sentido más profundo de interdependencia entre sus partes. Para eso, hace falta un Estado que tenga proyectos de mediano y largo plazo. Necesitamos instituciones independientes e interdependientes; eso hoy no ocurre. Necesitamos, también, una reforma política fundamental capaz de brindarle al país mayor diálogo entre sus partes. La Argentina aún no ha dado el paso fundamental hacia la sociedad del conocimiento, que viene dado no sólo por el desarrollo tecnológico sino por la conciencia de lo que es formar ciudadanos. Si reconciliamos la ética con la eficacia, el poder político con el conocimiento, la educación con el compromiso civil, tendríamos manifestaciones de una conciencia de desarrollo sin la cual el país está condenado a parecer una facción.



NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 196, DEL 08/07/09.

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