“El peronismo es como el sarampión”
?El peronismo es como el sarampión: en algún momento, de grande o de chico, hay que tenerlo. Y el kirchnerismo fue, para muchos adultos, la excusa perfecta para ser peronistas en algún momento de sus vidas, aunque fuera tardíamente. Es lo que les ha sucedido a muchos radicales K o a los socialistas, que en su juventud se perdieron de ir a buscar a Perón a Ezeiza o de vibrar con la pasión de la JP. Y, bueno, esta vez no se la querían perder?, explica el sociólogo e historiador Marcos Novaro, a pocos días del multitudinario funeral de Néstor Kirchner y los múltiples significados políticos que la muerte del líder abre de cara al futuro.
Novaro es profesor de Teoría Política en la Universidad de Buenos Aires y tiene, además, una especialización en Ciencia Política en el Centro de Estudios Constitucionales de Madrid y un doctorado en Filosofía de la UBA. Es investigador independiente del Conicet y director del Programa de Historia Política del Instituto Gino Germani, en la UBA.
?Podemos decir que, igual que Perón, Kirchner ha dejado la escena política justo a tiempo. Alguien dijo por ahí que no podía seguir viviendo sin traicionarse, y es cierto. Había llegado a su techo, él lo sabía. Su voluntad había logrado reconstruir su base fiel, de un 30 por ciento, y capeó muy bien el temporal después de la derrota de 2009 y del conflicto con el campo. Pero su voluntad también le marcó un límite. Su muerte, en cambio, deja intacta la imagen del militante que no se rinde?.
En 2007, Novaro ganó la Beca Guggenheim. Dirige el Centro de Investigaciones Políticas (Cipol), desde el que difunde sus ideas a través de un blog: El agente de Cipol.
?¿Qué significa exactamente que Kirchner dejó la escena política a tiempo, como Perón?
?Si bien la muerte de Perón era mucho más previsible, por su edad, que la de Kirchner, ocurrió de un modo, digamos, oportuno para resguardar la imagen de que el líder era el único capaz de mantener unido al peronismo. De seguir vivo, hubiera sido difícil despegarlo del accionar de los grupos de ultraderecha que lideraba López Rega. Con el kirchnernismo, y con Kirchner, sucede otro tanto, aunque en otro contexto. Nos espera una larga discusión histórica para descifrar el significado político del kirchnerismo y su verdadero aporte. Pero, por el momento, vemos que la muerte, en este momento, deja intacta la figura del militante que prefiere perderlo todo a ceder, y que no duda en gastar todos sus recursos, aunque sea en batallas estériles. Y, como en el caso de Perón, también, un líder poco responsable en el fortalecimiento de las instituciones, que es en definitiva una construcción más permanente, más allá de su propia voluntad política.
?Durante el funeral de Alfonsín, en pleno conflicto con el campo, recuerdo haber pensado que ningún político del presente podría haber sido capaz de generar semejante fervor popular. Me equivoqué. Además, en la despedida a Kirchner hubo muchísimos jóvenes.
?Bueno, es probable que si Kirchner hubiera muerto durante el conflicto con el campo, o tras la derrota de 2009, su funeral no hubiera sido así. Por eso hablo de oportunidad. El tiempo entre entonces y ahora le permitió no sólo reconstruir, sino consolidar la base de sus apoyos.
?¿Y Cristina no puede agrandar esa base ahora? He visto gente que no comulga para nada con el kirchnerismo, y que hoy, sin embargo, se siente sensibilizada y más cerca de la Presidenta.
?Esto es real: la gente está impactada por haber visto cómo dos personas que parecían sobrehumanas, o incluso inhumanas, de pronto lo han perdido todo. Hay sensibilidad hacia Cristina y realmente ella podría capitalizar este momento, recuperando, incluso, a los votantes perdidos. Si hace las cosas bien, tiene chances de ganar territorio, pero no veo hasta ahora que vaya en esa dirección.
?¿Cuál?
?Cuando la escuchamos por cadena nacional, dijo que gobernaría sola. Esto es preocupante. Palabras más o menos, afirmó que cargaría el gobierno en sus hombros o que la Argentina depende de ella. ¿Quién le pide tanto? Digo, si delegar parte del gobierno en De Vido, por ejemplo, le parece un síntoma de debilidad, me parece que va por mal camino. También, si se encierra en un círculo pequeño, sin abrirle la puerta a quienes se fueron.
?Bueno, a Alberto Fernández ya lo descartamos. No lo dejaron acercarse ni para saludar.
?Bueno, por eso. Si Cristina va a gobernar con la juventud y supone que la sociedad civil son algunos grupos piqueteros, Hebe de Bonafini y los grupos de derechos humanos, no va a lograr una coalición que logre ensanchar esa base.
?¿Muchos peronistas comprarían un combo recargado con Bonafini-De Petris?
?Bueno, Scioli puede ser que compre, pero para muchos intendentes y gobernadores claramente esos apoyos no los seducen para nada. Por otro lado, lo que Cristina perdió en 2009, con respecto a las elecciones de 2007, son los jubilados ?lo opuesto a la juventud? y muchos productores rurales. El conflicto con el campo erosionó esos apoyos. Si quisiera recuperarlos, debería hacer algún reconocimiento de los errores cometido y darles una señal de que se revisarán.
?Veo otro problema, y es que la Presidenta nunca fue pejotista como lo era Néstor, ¿cómo podrá entonces reinar en el PJ?
?Es cierto, Cristina es mucho más transversal, como lo era Chacho, pero a la vez populista. Es una mezcla de populismo radical con transversalidad, que no tiene mucho que ver con la cultura pejotista. En el caso de Kirchner, era lo suficientemente peronista como para liderar el PJ y lo suficientemente de izquierda como para que su peronismo no moleste en el progresismo. Un doble juego que, a Cristina, le puede costar más.
?¿Cómo impacta en la oposición el nuevo escenario?
?Si la sensibilidad que hoy hay hacia Cristina, de gente que antes la rechazaba y hoy se solidariza, es capitalizada con un buen rumbo, como decíamos, a la oposición le va a costar mucho despegar. Si a la Presidenta, en cambio, le va mal, ahí veo una oportunidad para ellos. Porque, ¿cuánto puede durar esta sensibilidad hacia ella, si no se sostiene con gestión? Lo que debe demostrar la señora, en primer lugar, es que puede gobernar. Y nadie le pide que lo haga sola.
?¿A Moyano le cortará las alas o se recostará en parte sobre él?
?Moyano está claro que hará su propio juego. Es difícil predecir con él porque, ahí sí, estamos ante un pragmático completo. Moyano puede apostar, por un lado, a un kirchnerismo recargado y, por otro, reunirse con Méndez para conspirar contra la política económica del Gobierno. Por otro lado, Cristina, Scioli y Moyano conformarán, de aquí en más, un trío interesante. Moyano jugará sus cartas, mientras que Cristina y Scioli lo seguirán de cerca, tratando de bajarlo lo más posible.