El encuentro de dos jefes
Si uno apuesta a ello, es difícil que se cumpla, si uno asegura que estas son fotos casi imposibles y también un encuentro inimaginable, lo más probable es que la realidad le dé la razón. Pero parece que la tolerancia ha llegado de una bendita vez a la Ciudad de Buenos Aires, quizás marcando el camino para el panorama nacional, y tuvo como protagonistas a los líderes indiscutidos del electorado porteño. Los protagonistas no son precisamente amigos, vienen de un camino de graves acusaciones, uno fue dos veces jefe de Gobierno, una de ellas destituido mientras que el otro inicia este lunes su primer período como gobernante de la Capital Federal. Aníbal Ibarra y Mauricio Macri obviamente los protagonistas de esta breve pero increíble historia.
Había terminado el discurso de Macri y mientras los diputados, funcionarios y dirigentes de todo el espectro legislativo comentaban la ceremonia de asunción que recién terminaba, el ex jefe porteño Aníbal Ibarra ingresó al salón Eva Perón para saludar a la dupla vencedora el tres de junio pasado. Sin séquito, acompañado por algún diputado de su bancada y dos o tres amigos, Ibarra se acercó a una exultante Gabriela Michetti, que muy elegante era muy buscada por todos los que estaban en el salón.
Mientras tanto Macri se encontrab reunido antes de subir al ágape con el mandamás de la casa, Santiago De Estrada en su oficina, hasta donde llegaron Jorge Telerman y el futuro hombre fuerte de Perú 130, Diego Santilli. Ya salía Ibarra del salón para retirarse de la Legislatura y en ese momento se abre la puerta de la vicepresidencia primera y el cruce fue natural, quizás Macri de los dos estuvo un tanto más sorprendido. El empresario boquense, quien le deseó suerte a Cristina en su discurso, lo había invitado a Ibarra personalmente a su asunción, y a partir del encuentro se estrecharon las manos, y mientras Aníbal le ofreció que podía contar con una oposición constructiva de su parte y que su teléfono siempre estaría abierto, Macri le agradeció la asistencia y el gesto de colaboración que le brindaba su contrincante. Luego salieron, cada uno para su lado pero demostrando que desde el llano o el poder, la convivencia y el diálogo es la mejor de las políticas. Chapeau para ambos si continúa de esta manera.