Ahora las fotomultas serán para prevenir y no sólo para recaudar, según el gobierno
Si bien el control de tránsito fotográfico nunca dejó de funcionar oficialmente, en la práctica estuvo casi inactivo durante el año pasado, a raíz de la crisis económica. Esta semana se terminó de renegociar el contrato de concesión, en el que se introdujeron importantes modificaciones, con respecto al sistema que estaba vigente en 2001.
"En esta nueva etapa tenemos un cambio fundamental, que apunta a responder a la inquietud acerca de en manos de quién está la determinación de las órdenes que se le dan a las empresas. En esta etapa, las empresas sólo van a trabajar bajo órdenes de trabajo específicas semanales, que vamos a darles según los criterios de los técnicos de tránsito y transporte, tendientes a lograr que el tránsito sea más fluido y más seguro", explicó la directora general de Seguridad Vial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Leticia Piris.
Según la funcionaria porteña "nosotros tenemos un estudio hecho sobre la jerarquización de la red de la Ciudad de Buenos Aires, con problemas específicos según las zonas, los horarios y el uso que se le da a la red. Y vamos a emitir órdenes de servicio que tiendan a solucionar los problemas específicos que se suceden en este sentido. El primer circuito está dado por las avenidas y autopistas, en las que es prioritario controlar los excesos de velocidad".
Además se fijaron horarios para el control de tránsito con el sistema de multas fotográficas. Está previsto que sea de 7 a 21 para el mal estacionamiento; la luz roja se monitoreará durante las 24 horas y la velocidad, de 7 a 21, excepto cuando se les ordene a las empresas intervenir fuera de ese horario. En este caso, se podría llegar a extender el horario de noche, para evitar, por ejemplo, el problema de las "picadas" en algunas avenidas.
Piris aseguró que "el trabajo preventivo está relacionado con el fuerte compromiso del Gobierno de realizar una importante campaña de difusión. Próximamente se van a ver afiches en la Ciudad de Buenos Aires instando a los ciudadanos a respetar las dos normas que más frecuentemente se violan, que es el paso de semáforos en rojo y el exceso de velocidad".
"Además -agregó- estamos repartiendo un folleto informativo con las principales reglas de tránsito y con datos de accidentología que nos interesa que la ciudadanía conozca y que entienda que el desorden y el caos en el tránsito tienen una consecuencia grave, más allá de la molestia, de la contaminación y la demora en el tiempo de todos. Estamos haciendo una campaña en las zonas que van a ser infraccionadas, poniendo un volante en el parabrisas de cada auto para advertir a ese ciudadano que ese auto está cometiendo una infracción y que, dentro de un breve tiempo el gobierno ha decidido castigar esa conducta".
Seguramente por cuestiones electorales, el primer mes y medio de multas que hagan las empresas las pagará el estado de la Ciudad y no los infractores, o sea que dará lo mismo hacerla que no porque el contribuyente la pagará igual.
Piris aseguró que "vamos a dar una orden efectiva de empezar a labrar infracciones cuando tengamos la certeza de que la ciudadanía está convenientemente informada y ha entendido cuál es el propósito de la implementación de este servicio. Todo va a estar subordinado a la orden del Subsecretario de Tránsito, que tiene que ver con la correcta información de la ciudadanía, que fue una de las principales objeciones al sistema anteriormente".
Lo que no se pudo establecer es cúanto le costará al Estado porteña cada multa, y si el sistema se modificó permitiendo a las empresas cobrar por infracción realizada, y no por multa abonada como era en el 2001. NOTICIAS URBANAS intentó consultar a Piris sobre estos interrogantes, pero la funcionaria se encontraba demasiado ocupada atendiendo a los medios de prensa nacionales para evacuar las dudas que carcomen a los redactores de esta agencia.