Tolcachir de Boedo
Llevo diez años en Boedo. Estoy en esta casa desde 2001, y tres años antes, a un par de cuadras. No fue por ningún motivo particular la elección del barrio. Buscaba una casa que pudiera ser al mismo tiempo un teatro. No había tantas opciones y más que la pudiera comprar o alquilar en su momento. Casualmente apareció este lugar a tres cuadras de diferencia. El barrio es genial. Esta zona no es muy jodida. No tenés la sensación de inseguridad, por más que pueda pasarte algo como en cualquier lado. Tiene algo muy barrial, con negocios, como la casa de los plumeros y los paraguas, el almacén, el negocio de electricidad, pero es un barrio que la gente usa mucho. Hay muchos bares, con mesas en las veredas. Salís el fin de semana y está lleno. Es un barrio encantador, con gente, muy tranquilo. A mí ya me conocen y me recortan cosas que pueden salir en los diarios. Ven que hace años que estamos acá y la estamos luchando.
La gente del barrio se enganchó mucho con la propuesta del teatro. Vienen muchísimo. Además es un todo, porque después que vienen a ver las obras se van a los bares. Hay un movimiento que se genera alrededor de esto que está muy bueno. Por acá hay varias salas. Está Pan y Arte, Boedo XXI, el Anfitrión, en la calle Venezuela. Mucha gente, cuando llama a la boletería, pregunta cómo se viene para acá, qué se toman y se vienen igual.
Volvemos con Tercer cuerpo después de una temporada en Santiago de Chile, que fue muy buena. Estamos muy contentos. Seguimos ensayando y siempre tratamos de acercarnos a la obra que queremos hacer, redescubriéndola. Es un trabajo vivo. Recuerdo que la expectativa que tenía para presentar Tercer cuerpo era la misma que uno tiene siempre que va a mostrar algo nuevo. Querés que te salga bien, haber encontrado el mejor punto, el mejor nivel. La verdad es que no pensé en relación con lo que pasó con La omisión de la familia Coleman (NdR: anterior puesta de Tolcachir por la que fue muy reconocido por público y crítica), porque tenés que trabajar. Tenés que resolver problemas e inventar cosas. Es como cuando, supongo, tenés un hijo que va a ser diferente al primero y lo vas a querer igual. No vas a pensar si es mejor o peor, es éste. Tercer cuerpo era la obra que quería hacer y la historia que quería contar.
Coleman se va a Río de Janeiro y a Alemania y Tercer cuerpo, a Nueva York y Suiza. A fin de año, las dos van a Francia y España. Lo que más llama la atención en Europa es el tipo de producción que hacemos, que es muy escasa en cuanto ornamento. No tiene que ver con el dinero sino con un teatro que resulta vivo. Entiendo, por lo que ellos cuentan, que los europeos hacen teatro con mucho dinero. Para sus proyectos, primero buscan el dinero, por lo que están comidos por la producción y no por la motivación o el deseo. Nosotros hacemos teatro porque queremos, entonces hay una vibración vocacional, por llamarlo de alguna manera, aunque sea sumamente profesional. No están acostumbrados a las cooperativas, ensayar a contra turno, gratis, como ocho meses. Un poco es que, quizás, se profesionalizaron demasiado. Ojo, igual sería genial para nosotros tener subsidios para nuestros actores para que no tengan que vivir de otra cosa. Hay algo de ese ?hacer teatro como sea? que te hace sacar fuerzas de algún lado y sale algo más genuino.
Hay mucha oferta de teatro y está bueno que así sea. Que todo el mundo haga sus pruebas y entrene en el teatro independiente que es el caldo de cultivo de actores, directores, escritores. Hay que sacarse el chaleco del juicio de los demás. Crear tu propio lenguaje y no trabajar para los otros, en loque-van-a-decir. Mirá, con Coleman estaba convencidísimo de que íbamos a hacer un mes y medio de funciones para 20 personas y listo. Que no iba a venir nadie. La idea era ?nos damos el gusto y hacemos otra?. Todo lo que vino después (el vivir y viajar gracias a la obra) fue de regalo. Pero suponiendo que iba a estar solamente un mes y medio en funciones, trabajamos un año, para nosotros. Eso es lo valioso. Hay que atraer al público con propuestas que sean interesantes y profesionales, bien hechas. Tenemos que ser más libres.
NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 196, DEL 08/07/09.