Publicado: 10/11/2007 UTC General Por: Redacción NU

La Federal en versión Cristina

La llegada de Cristina a la Rosada traerá vientos de cambio en la jefatura de la Policía Federal. Las denuncias de diversos organismos de derechos humanos conspiran contra Néstor Valleca. La danza de sucesores.
La Federal en versión Cristina
Redacción NU
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El bandido se transformó en mito por la obstinada arrogancia que le dieron las batallas de los plomos callejeros. Esa megalomanía lo llevó a enfrentar a los dos dioses paganos que gobernaron Sicilia desde la cuna de la historia. Salvatore Giuliano se imaginó poniendo en jaque a la Iglesia y a la Mafia a la vez. La osadía la pagó al contado y con un cuerpo agujereado por las balas. Cerca del final de su fierrera living la vida loca le escupió a la cara a quien sería su Judas. "Sólo traicionan los amigos", le vaticinó a su mano derecha y futuro entregador Carlo Picciota. Será por esa aseveración que otro hombre de fierros vislumbra que su poder se termina, aunque no por eso se resigna a perderlo. Las horas del comisario general Néstor Jorge Valleca, al frente de la Policía Federal están contadas. La llegada de Cristina Kirchner a la Casa Rosada marcará el the end del uniformado. Ni siquiera su buena relación con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, podrá salvarlo. Según las fuentes políticas y policiales consultadas por NOTICIAS URBANAS el currículum de duro y las denuncias de ciertos organismos de derechos humanos, decidieron el relevamiento. "Cristina quiere darle otro perfil a la fuerza", aclaró seco un kirchnerista que frecuenta los pasillos de Balcarce 50 a este semanario al ser consultado por la suerte de Valleca. Aunque las acusaciones en su contra no son nuevas y fueron hechas apenas asumió el cargo en lugar del pollo del ex ministro de Justicia K, Gustavo Beliz, el comisario-abogado, Héctor Prados, considerado un cana de escritorio y por consecuencia poco respetado por la tropa, el santacruceño hizo oídos sordos y se decidió por un duro para mantener a los federicos en calma y que sus descontentos no repercutan, como suele suceder, en una mayor ola de inseguridad callejera. Pero los tiempos cambiaron y ahora Cristina tiene el control. Ella hace pie en el discurso armado por ingeniosos publicistas durante la campaña sobre los cambios estéticos en materia de impresentables. Los oscuros no van más, repetían los cristinos en los febriles días electorales. Por eso Valleca está out. Sólo es cuestión de tiempo. "¿Pero donde están los claros en la policía?", se preguntó antes de rematar la interrogación con una carcajada un ex comisario que dialogó con NOTICIAS URBANAS, al ironizar sobre los posibles sucesores del actual jefe que están en las carpetas de CFK.


Los viejos mafiosos sicilianos tenían una preciosa metáfora que servía de introducción a la orden de pasar a mejor vida a un rival de ocasión. "Tengo una piedra en el zapato", solían repetir en tono amable los capos de capos. La drapie de Valleca la tiró una mujer. Apenas alcanzó el escalón más alto de la fuerza, una de las principales figuras de la Coordinadora contra la represión Policial y el Gatillo Fácil (CORREPI), María del Carmen Verdú, pateó el tablero. La letrada le apuntó a la frente y no le erró. En su PC guardaba un documento que le habían acercado siete agrupaciones de derechos humanos, quienes atesoraban una buena memoria. Las entidades aseguraron en base a pruebas varias que el policía fue quien dirigió la represión en su contra durante un escrache que los organismos le realizaron al torturador y ex jerarca de la policía bonaerense en los años de la última dictadura militar, el ex comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, el 16 de septiembre de 1998. La movida de los escrachantes se realizó frente al domicilio capitalino del asesino. La acción de Valleca no pudo ser peor. Etchecolatz se transformó en todo un símbolo de la política sobre el pasado reciente que la administración de Néstor Kirchner tomó como una de sus banderas insignias. Su juzgamiento televisivo por los crímenes de la época militar y su condena fue un triunfo que el Presidente anotó para su gestión. Por eso la denuncia hecha en su momento por agrupaciones como la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, que lidera la amiga presidencial Hebe de Bonafini; Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, HIJOS y la entidad que agrupa a los Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticos, será tomada en cuenta por la futura líder de la Nación y actuará como catapulta para el uniformado.


La salida le abre el juego a los sucesores y en estos casos la interna federica alcanza su mayor nivel de rosca política y sobre todo callejera. Al no existir un uniformado con tradición familiar típicamente peronista los candidatos crecen. "Generalmente los mandatarios buscaban a un hombre que además de operativo fuera de estirpe partidaria. Así lo hizo Raúl Alfonsín, con Juan Ángel Pirker o más recientemente ocurrió con Roberto Giacomino, quien llegó a la administración de Eduardo Duhalde por haber sido el histórico jefe de custodias de la Federal, de entre otros, Carlos Ruckauf. Sin embargo, ahora no hay un hombre tan puro a nivel partidario y mucho menos cercano al perfil populista de los Kirchner. Por eso, algunos no descartan la posibilidad de que el silencioso subjefe de la fuerza, el comisario mayor Jorge Humberto Oriolo, de buen trato con la tropa y con experiencia en varias Superintendencias importantes como son Drogas Peligrosas e Investigaciones Federales lo suceda. Por el contrario, otros creen que la caída del jefe lo arrastrará", le confesó a este semanario el ex comisario de la Federal.


A este probable postulante hay que sumarle los candidatos sorpresas. "Hay dos tapados, que vienen sumando puntos y pueden sorprender en la arremetida final. Uno es el comisario mayor Carlos Alberto Espínola, quien controla la poderosa Superintendencia de Seguridad Metropolitana, en la cual se encuentran anexadas todas las comisarías de la Capital Federal y esto quiere decir que maneja el termómetro de la calle. El otro es el comisario mayor Jorge Oscar Capeci, a cargo de la Superintendencia de Investigaciones Federales, orga clave y de mucho derpo, el cual supo usufructuar su conductor", agregó data clave el informante de NOTICIAS URBANAS. En caso de una mala elección, o sea un tipo de escritorio, los primeros en darse cuenta y pagar el pato serán los porteños. Será el momento en que las calles imitarán de la peor manera posible una película yanqui y serán de fuego.

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