Publicado: 25/06/2009 UTC General Por: Redacción NU

Teatro y política, las dos pasiones de Héctor Bidonde

Actor de raza, se hizo famoso como uno de los "malos de la tele". Su vocación política lo llevó a la Legislatura. Mientras acompaña a Vilma Ripoll en la campaña y dirige "Inspector" (Teatro Paternal, Repetto 1556), Héctor Bidonde cuenta su experiencia política y la vuelta a su teatro de Paternal.
Teatro y política, las dos pasiones de Héctor Bidonde
Redacción NU
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"Hace doce años que vivo en Paternal. Doy clases en el teatro. Soy de colaborar mucho con todo lo que sea la casa. Me llevo muy bien con la gente del barrio. Me ven cuando llevo a mi hija al colegio, a inglés y a canto. Tengo mucha relación con el barrio. Hago las compras, estoy con mi mujer y mi hija. Estoy laburando con la promoción del espectáculo en el barrio. Me gusta que me vean como un tipo que hace una tarea específica. Que de pronto le destina a un lugar como este teatro, un sueño cultural. Lo importante es que en el barrio haya un teatro permanente, una sala cómoda, en planta baja, que está a mano y bien equipada. La gente me ve como un laburador, que siempre estuvo cerca del compromiso político y social. La política se me presentó en una coyuntura muy especial: acababa de constituir mi segunda familia y había nacido mi hija cuando estaba haciendo la temporada del '97 de 'Hombre de mar' en Canal 13. Entre el '97 y el '99 hice 'Gasoleros' y 'Hombre de mar', vendí un departamento en Villa Crespo y compré este galpón, donde me hice mi casa y un teatro. La asignatura pendiente era la política. Quería saber qué pasaba con la política en el plano cultural. Lo hice y me dediqué a eso por cuatro años. En el 2007 terminé mi mandato en la Legislatura. Cuando asumí la banca corté todo con el cine, el teatro y la televisión porque ése fue mi compromiso previo. Cuando salí hice un programa del ciclo de Fontanarrosa en Canal 7 y 'Un hombre torcido' en teatro".

"Cuando volví a este teatro el edificio estaba muy deteriorado. Solicité un subsidio. Me lo dieron en mayo del 2008 y lo liquidaron en octubre. En septiembre vino una inspección y una clausura de 112 días. Después de arreglar todo y hacer las reparaciones que me exigían me hicieron una multa de 10.000 pesos. No la pagué y realicé una apelación en la Justicia contravencional. El juez falló con un buen tirón de orejas a los controladores que no habían tenido en cuenta hacer una intimación o una clausura preventiva. Hubo una interpretación muy sesgada del Código de Habilitaciones y del Código de Edificación. Se me eximió de la multa pero si una nueva inspección detecta anomalías son 20.000 pesos de multa y no hay apelación".

"La buena vibra que tiene el teatro es por mi familia. Mi mujer tiene 35 años y tenemos una hija de 12. Antes tuve otra familia pero nos separamos. Mi (primera) hija, que hoy tendría 48 años, falleció a los 16. Yo era un adicto al trabajo y al estudio. Llegué al teatro siendo un resentido social. Era muy mal actor. No era lindo ni talentoso. Tenía que estudiar mucho porque no sabía un carajo. Empecé una carrera militar en la Escuela de Mecánica del Ejército y me echaron en el '53. Me operé de apéndice porque cagué a trompadas a un capitán, que me tiró un sablazo. Fui al calabozo y pedí enfermería. En el hospital militar le pedí al doctor que me operara de apéndice. Me dijo que no, pero al final lo convencí porque sino me mataban. Mi viejo era un tipo que tuvo sólo 2º grado; mi madre se enfermó de tuberculosis a los 19 años y murió a los 22. Me pasó lo mismo a los 19 años pero me curé a los 22, tras dos operaciones y seis meses de internación. En el '63, se formó el primer grupo de teatro en La Plata, con Agustín Alezzo. Después vino Fernández y me dijo: 'Negro, preparate para estudiar diez años porque tenés una madera ahí adentro'. Como buen vasco le dije que sí y estudié todo lo necesario para aprender".

Impasse 1: Héctor nos recibe en el teatro. Se presta para las fotos sin inconvenientes. Nos ubicamos en el escenario para charlar. Tiene ganas de contar lo que está haciendo.

"Estoy preparando Medea para agosto, en la sala Casacuberta (del Teatro San Martín), con Cristina Banegas y Daniel Fanego. La dirección es de Pompeyo Audivert. El año que viene pienso hacer 'Hamlet' para estrenarlo en enero en el C.C. Cooperación. Salgo de una y me meto en la otra. Estoy viendo cómo viene todo esto ya que televisión va a ser muy difícil que vuelva a hacer. Por lo menos, el tiempo que dure este freezer en el que me metieron, ya que me guardan rencor por mi lucha contra las PNT (publicidad no tradicional). Yo fui uno de los pocos actores que dijo que si había un conflicto importante en el programa, una bajada de cámara a un tarrito de mermelada deslucía la escena. Ahora, después de 35 años, hubo paritarias en Actores y se arregló todo menos las PNT. Fui el único que votó en contra de la Ley de Cultura y la Ley de Mecenazgo porque no eran aportes privados sino plata pública desgravada. Lo primero que dicen los empresarios es: '¿Cuánto gano?'. A la cultura la toman como una mercancía: si da rédito económico, sirve; sino, no".

"Para el actor, una tira es una continuidad de equis tiempo, con una cantidad de capítulos. Con la desocupación que hay en el país es una fuente de ingreso y trabajo. En mi caso, no ha sido, por fortuna, algo decisivo. Estuve haciendo tira hace unos años y la pasé muy bien. Hice un capítulo de 'Culpables' en el 2000 y después nada. Yo venía de hacer 'Estado civil', 'Zona de riesgo'... de trabajar de manera constante y con buenos resultados. Después de 'Gasoleros' se cortó. Hay compañeros que se callan la boca y viven cerca de los lugares de poder. Y no está mal. Es una elección y no implica que esté cooptada por el poder pero ha sido tradición en el gremio. Es como los jugadores de fútbol, los relatores. ¿De qué cuadro sos? De ninguno, dicen. Gente que prefiere quedar al margen porque el poder está irritado. Creo, que no hay un proyecto cultural serio como política de Estado. El poder no tiene un proyecto cultural importante. Vivimos en una sociedad sin proyecto para los 40 millones de personas, con esa superabundancia exportadora. No hace falta ser muy perspicaz o inteligente para darse cuenta de que esto es un problema donde la política está cumpliendo una función y la cultura jode".

Impasse 2: La charla deriva hacia la política. Héctor responde todo, con claridad y tranquilidad.

"Así como el Gobierno nacional se equivocó en la construcción y en la comunicación de la resolución 125, en el sentido que no discriminó grandes, medianos y pequeños productores, cuasi indigentes, tal vez en la izquierda, la existencia de la Federación Agraria en lo que fue la Mesa de Enlace se pensaba que era algo coyuntural y que no se iba a mantener por mucho más en el tiempo esa unión. Hay que reconocer que la Federación Agraria, con una historia bastante progresista en alguna medida -diría que fue constituida por pequeños productores- siempre tuvo una historia de enfrentamiento con sectores más concentrados en el campo. Creo que hubo alguna gente que apoyó eso de manera intensa, bastante convencida, siempre intentando trazar una línea divisoria entre los sectores más pequeños de la Mesa de Enlace y los sectores restantes, corporativos. Lo que no se puede negar es que todo el espectro general se ha corrido a la derecha. Si uno mira lo que es el campo, es lo que estamos hablando. Si uno mira los sectores industriales y comerciales, los sectores patronales se han corrido a la derecha. Es muy difícil decir cuál es el límite y cómo fue comunicado cuando todo funcionaba en conjunto. Esto es una cosa esencial: el anhelo de defender los sectores más pequeños de los grandes, pero creo que fue un abordaje equivocado. Los ruralistas que han ido a las listas de las elecciones del 28 de junio, son de los sectores más concentrados y van para el PRO".

"Chávez (Hugo, presidente de Venezuela) encarna algo que uno ve como una contracara de una moneda en el afán de instalar el socialismo en el mundo, en momentos de descomposición del capitalismo. Uno lo anhela de que sea de abajo para arriba, las masas, los pueblos, los trabajadores los que generen el cambio, su liderazgo, su representación. Chávez es un intento desde un lugar militar, con concepción militar, verticalista y autoritaria. No muy lejos de lo que fue Perón, con las características de lo que hoy sería la posibilidad de manejar algunos sectores estratégicos de la producción. A mí no me gusta su metodología. No me resulta saludable su todavía poca capacidad distributiva y fundamentalmente, más allá de que sea un gobierno democrático y elegido por el pueblo, desconfío mucho de los gobiernos que no constituyen rápidamente una formación de cuadros para que esa pirámide esté apoyada en bases vivas y sean la expresión de representaciones genuinas y auténticas. ¿Pero sabés que ocurre? Así como uno se pone a estudiar la historia, el capitalismo no tiene doscientos años de vida. No nació con la Revolución Francesa. El capitalismo tiene más de ochocientos años. Los primeros burgos le prestaban guita a las coronas, a los absolutistas, los emperadores. Ha tenido millones de caras y tardó ochocientos años en instaurar de un modo hegemónico el capitalismo en el mundo. La posibilidad que el socialismo se instale de manera pura, que la izquierda tenga representaciones horizontales y democráticas, que las experiencias se vayan formalizando en salud, cultura y educación, de manera orgánica, tan transparentes, sería un milagro. Sería una tontería pretender que ocurra estoy hoy por hoy teniendo en cuenta la herencia del capitalismo, con lo que ha sido la aparición y revelación de que el ser humano es más bestia y caníbal que el hombre ideal que tenemos en nuestra fantasía. Con esa herencia, pretender que el movimiento socialista se instale de manera pura e inobjetable sería un milagro impensado. Se instaura como puede, en pequeños sitios. Me acuerdo en los '60 en África, en India. La experiencia soviética fue una revolución degenerada que fue cayendo a través del tiempo. Cuba fue una experiencia maravillosa que después sufrió el desgaste del bloqueo y de sus propias contradicciones internas. Ahí está el socialismo a ver si entra por las buenas (en el sentido lógico racional), por necesidad, por catástrofe o descarte".

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