“Pronto puede haber un nuevo paro"
El metrodelegado Claudio Dellecarbonara no se alinea ni con el Gobierno nacional ni con Mauricio Macri. Pero tampoco con los ultras de la Tendencia Revolucionaria Piquetera, que llaman ?traidores? a los máximos líderes del sindicato que llevó adelante el último paro de diez días de los subtes, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp): ellos son Roberto Pianelli y su adjunto, Néstor Segovia.
Es delegado histórico de la Línea B y pertenece al Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Fue candidato a legislador porteño por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Considera que el principal pecado de los metrodelegados K es haber ?perdido independencia política? (aunque no los considera burócratas, sí equivocados) y usar la fuerza de los trabajadores para un proyecto que, en los hechos, no los representa.
?Nosotros nunca estuvimos de acuerdo con un paro por tiempo indeterminado ?explica, para NU?, y creemos que en el conflicto primaron criterios políticos. Siempre fuimos cuidadosos porque el paro por tiempo indeterminado se lanza cuando hay una amenaza mayor, como despidos masivos o el aumento del horario laboral de seis a ocho horas. Amenazas graves, pero no por una paritaria. La idea de Segovia y Pianelli es reventar a Macri. Ojo, Macri es un facho que no quiere sindicatos, y eso hay que denunciarlo. Pero la gente no puede ser rehén de una pelea política.?
La oposición encabezada por Hermes Binner tampoco se salva. La llama ?la oposición sojera?.
Es dueño de un apellido que parece representarlo bien. Tiene origen en la agrupación napolitana de los carbonarios o carboneros, una organización que luchó contra la ocupación de Napoléon usando métodos insurreccionales.
Entró a trabajar en el subte en 1995, a los 25 años, y viene de una familia totalmente apolítica. En el trabajo decidió militar, aunque en los 90 su activismo era clandestino.
?¿Cómo se convirtió en un metrodelegado, qué lo inspiró?
?Supongo que las ansias de justicia. Entré cuando tenía 25 años. En 2000 mis compañeros me eligieron delegado, y siempre estuvimos en todas las luchas. En los 90, pleno liberalismo, cuando entré, ni se podía hablar. Nos organizábamos clandestinamente. Metrovías había echado a más de tres mil personas y había extendido el horario de seis a ocho horas (NdR: Por trabajo insalubre, la jornada laboral de los empleados del subte es de seis horas). Quería mínimas reinvidicaciones.
?¿Y hoy qué lo mueve?
?La figuración, seguramente, no. Nuestros salarios están congelados desde marzo de 2011 y debemos ser de los pocos sindicatos que no cerraron paritarias este año. Entretanto, Metrovías-Roggio, amparándose en la indefinición de cuál administración lo va a bancar con los millones que necesitan para garantizar sus ganancias, sacó de circulación, así nomás, casi el 30 por ciento de las formaciones en detrimento de los pasajeros.
?¿Frente a estas evidencias, qué le dicen los metrodelegados en la intimidad?
?Que tengo razón, pero luego continúan con que Macri no se hace cargo y hay que denunciarlo. Y es cierto. Pero bueno, omiten una parte, y es la responsabilidad del Gobierno nacional, que tuvo los subtes hasta principios de este año. Que es responsable por no controlar, por haber subsidiado a una empresa inoperante y por permitir que no se hicieran las inversiones pactadas. Metrovías admite que son ineptos, que no tienen plata y que no pudieron hacerse cargo de invertir en mejorar las formaciones. Sin embargo, el Gobierno los siguió premiando con la concesión del Mitre y el Sarmiento.
?¿Qué puede pasar con el conflicto?
?El conflicto está empiojado. Lo empiojan Macri, el Gobierno y UTA. Y hasta ahora nadie puso un peso ni mejoró nada. Sinceramente, yo que manejo el subte, soy conductor, tengo miedo de tener un accidente, de matarme con las 1.200 personas que llevo. Por eso, entre otras cosas, lidero la medida de fuerza. Nosotros no somos oportunistas. Tenemos dos consignas y las tuvimos siempre: queremos un sindicato de trabajadores y un país gobernado por un partido de los trabajadores. La empresa amenaza con que no cumplirá los acuerdos.
?¿Y qué pasará entonces?
?Podría haber un nuevo paro, pronto. Porque el acuerdo está atado con alambre.
?Hugo Moyano, alejado del kirchnerismo, quiere ser presidente en 2015. Sueña con ser el Lula argentino, el primer presidente de extracción sindical. ¿Qué opina?
?Que Moyano hace mucho que dejó de ser trabajador y de defender esos intereses. El 40 por ciento de los trabajadores trabaja en condiciones precarias y es tercerizado, pero esos compañeros no están contemplados en las demandas de Moyano. Además, tiene intereses en el Belgrano Cargas; digamos que es un empresario. Por otra parte, fue socio del Gobierno, que encarna a un Estado capitalista.
?¿No es un poco utópico el proyecto de país que usted plantea? Se dio en Rusia, pero no funcionó.
?Utópico es pensar que una empresa explotadora puede llegar a trabajar a favor de sus explotados. Y Rusia fracasó porque la revolución se desarrolló sólo en una parte. Es obvio que el capitalismo va a boicotear esos logros y así lo hizo.
?Pero una empresa controlada por el Estado quizá sí puede hacerlo.
?Controlada por un Estado que defiende a los capitalistas, lo dudo. Nosotros planteamos la reestatización de los subtes, donde viajan los trabajadores, ¿qué mejor que el Estado para garantizar un transporte cómodo y seguro? ¿Qué le importa a una empresa garantizar comodidad a sus explotados? Vos me decís utópico, pero entonces, ¿cómo se cambia el hecho de que un 10 por ciento de la sociedad sea hipermillonario y el 90 por ciento restante tenga que matarse trabajando para llegar a fin de mes?