El CeSAC 34 quedó chico y la mudanza sigue sin fecha
Más de dos décadas después de su instalación provisoria dentro del Centro Cultural Resurgimiento, el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSac) 34 continúa funcionando en un edificio que hace tiempo quedó chico para la demanda sanitaria de Villa del Parque y los barrios de la Comuna 11. Lo que comenzó como una solución transitoria terminó convirtiéndose en una situación permanente, que expuso las dificultades del Gobierno porteño para dar respuesta a una necesidad que vecinos, trabajadores de la salud y autoridades comunales reclaman desde hace muchos años.
La falta de una sede propia ya no aparece como un problema de diagnóstico, sino de gestión. Todos los sectores involucrados coinciden en que el CeSac 34 debe ser trasladado a un espacio adecuado, pero la relocalización se demora, mientras se acumulan las promesas, los estudios y las alternativas fallidas, sin que exista hasta hoy una solución concreta.
Mientras tanto, la realidad cotidiana del establecimiento refleja las consecuencias de esa parálisis. Los consultorios funcionan al límite de su capacidad, las salas de espera resultan insuficientes y la circulación interna se vuelve cada vez más compleja. En los días de mayor demanda, los pacientes deben aguardar en el exterior del edificio, incluso durante jornadas de bajas temperaturas.
El crecimiento sostenido de usuarios del sistema público profundizó aún más las dificultades. Durante 2025, el CeSAC registró cerca de 14 mil consultas médicas y la tendencia continúa en aumento. Sin embargo, la infraestructura disponible sigue siendo prácticamente la misma desde que fue instalado. El resultado es un establecimiento saturado, que debe responder a una demanda creciente en espacios diseñados para una realidad sanitaria muy distinta.
Desde el equipo de salud describen una situación de hacinamiento permanente. La convivencia entre vacunatorios, atención espontánea, consultorios y áreas administrativas dentro de una superficie limitada genera demoras, superposición de actividades y frecuentes situaciones de tensión. La falta de espacio impacta tanto en las condiciones laborales como en la calidad de la atención que reciben los vecinos.
Para los trabajadores, el principal problema es que el CeSAC continúa creciendo en prestaciones y cantidad de pacientes, mientras permanece en un edificio que no fue pensado para el volumen de atención actual. La escasez de consultorios, una sala de espera reducida y la imposibilidad de ampliar los espacios generan dificultades operativas permanentes. "El lugar no da para más", es una definición que se repite entre quienes sostienen el funcionamiento cotidiano del centro de salud.
La preocupación llegó incluso a la Junta Comunal 11, que meses atrás elevó un reclamo formal al Ministerio de Salud porteño. Allí se advirtió que la permanencia del CeSAC dentro de Resurgimiento dejó de ser una solución viable y se cuestionó la ausencia de avances concretos para conseguir una sede definitiva. El planteo incluyó además la necesidad de conformar una mesa de trabajo para identificar inmuebles públicos ociosos que pudieran destinarse a un nuevo centro de salud.
La respuesta oficial volvió a ser la misma que se escucha desde hace años: la Ciudad continúa evaluando alternativas. Sin embargo, el tiempo pasa y ninguna de las opciones analizadas logró transformarse en un proyecto real.
Uno de los predios considerados terminó descartado por conflictos judiciales. Otra alternativa evaluada, un edificio situado cerca de las vías del ferrocarril, tampoco prosperó por dificultades vinculadas a su ubicación. Más recientemente, aparecieron versiones sobre una posible relocalización hacia un inmueble ubicado en San Blas y Andrés Lamas, pero tampoco existe hasta el momento una definición oficial sobre su posible destino.
Las propias declaraciones del ministro de Salud, Fernán Quirós, reflejan las dificultades para avanzar. En distintas oportunidades reconoció públicamente que el CeSAC 34 enfrenta un problema estructural y admitió que los intentos para relocalizarlo no llegaron a buen puerto. Incluso confirmó que no existían previsiones concretas para concretar una mudanza durante 2026.
Las expectativas de los vecinos y trabajadores también quedaron golpeadas anteriormente por anuncios que nunca se materializaron. Durante una reunión realizada en el propio Centro Cultural Resurgimiento, Quirós aseguró que la Ciudad estaba cerca de encontrar una solución y sostuvo que no finalizaría la gestión sin resolver el problema. Sin embargo, desde la Comuna aclararon posteriormente que algunas de las alternativas mencionadas en aquel encuentro estaban lejos de convertirse en una posibilidad concreta y que el optimismo expresado por el funcionario se apoyaba en escenarios que todavía no habían sido resueltos.
Para los vecinos de la Comuna 11, el problema ya excede la discusión sobre un edificio. Se trata de garantizar el acceso a un servicio de salud acorde con el crecimiento demográfico y con las nuevas demandas sociales del barrio. Después de años de promesas, la ausencia de avances concretos alimenta una sensación cada vez más extendida: que el Gobierno porteño no logra -o no prioriza- resolver una necesidad básica que afecta a miles de personas.
Por ahora, la única certeza es que el CeSAC 34 seguirá funcionando donde está, es decir en un edificio pensado para otra escala de atención, compartiendo espacios con actividades culturales y sosteniendo como puede una demanda que no deja de crecer. La relocalización continúa siendo una promesa pendiente y se convirtió ya en uno de los reclamos sanitarios más antiguos que aún no fueron resueltos en la Comuna 11.