Villeros rosarinos y porteños contra los basurales
La Capital Federal, o sea la Ciudad del país, tiene una veintena de asentamientos, la mayoría creados sobre viejos basurales o quemas, pero todos ellos alejados del microcentro (excepto la villa 31 de Retiro). A cientos de kilómetros la segunda Ciudad del país, Rosario, en la Provincia de Santa Fé, también tiene miles de sus habitantes viven sin estructura básica. En las dos metrópolis los pobres sobreviven apretujados y desbordados por la basura que ellos mismo generan, y que otros, más hábiles, les arrojan.
Piedrabuena es la calle del drama en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nace en avenida Eva Perón al 6700, en Lugano. Está calle, que también designa a un barrio pobre, es paralela a la avenida General Paz y permite al ir por su asfalto realizar una travesía por los barrios de los trabajadores más flexibilizados o sin actividad laboral.
Piedrabuena bordea la villa 15 o más conocida como Ciudad Oculta, y desde allí permite ver un símbolo histórico, el "Elefante Blanco", que es un inconcluso hospital en los que la acumulación de agua y residuos perdura con el pasado de los años y los gobiernos. Una vez que el andar dejo atrás a la villa con casi todos hinchas del club Nueva Chicago la vías de la línea Belgrano interceptan Piedrabuena. La vías ferroviarias dividen dos barrios populares: INTA y villa 19. A metros de allí, sobre la calle Bermejo, un inmenso basural clandestino a cielo abierto.
Sobre este basural es uno de los temas que los dirigentes de algunas villas de Rosario y porteños hablaron este martes. Primero viajaron los dirigentes de Capital a Rosario, hace poco más de un mes, y esta semana fue el turno de los rosarinos de venir a la cuna del tango.
En concreto la cita entre representantes rosarinos, unos 15, de Villa Banana, Puente Negro, La Sexta, Punto Verde, Planta San Martín, con sus pares de la villas 3 (Fátima), 6 (Cildañez), 15 (Ciudad Oculta) y 19 (INTA), Los Piletones y Complejo Bermejo, implicó conocer que en Rosario se aplica el programa "Espacio punto verde" que convierte los basurales en plaza.
"Se retira la basura y los vecinos después están en control permanente para que nadie vuelva a tirar residuos en el mismo lugar", comentó uno de los funcionarios del Programa de Emprendimientos Ambientales Solidarios (PEAS) de la Municipalidad de Rosario, que junto a sus colegas del Ente de Higiene Urbana acompañaron a los dirigentes sociales.
Otra de las iniciativas desconocidas es la limpieza de los pasillos en las villas. "Van con un carrito, diseñado especialmente, casa por casa recogiendo la basura. Te cobran cincuenta centavos. Muchos de los vecinos se organizaron en cooperativas de limpieza para realizar estas tareas y también reciben aportes financiero de las empresas concesionadas de las basuras", comentó un empleado del Ente de Higiene Urbana a NOTICIAS URBANAS.
Los rosarinos por su parte visitaron la Planta de Clasificación de Materiales Reciclables que construyó el Gobierno porteño en la avenida Varela para ser gestionada por la Cooperativa Ecológica de Reciclado del Bajo Flores. En Rosario los recicladores comparten entre cinco cooperativas una sola planta similar.
La idea del Ente de Higiene tras el intercambio de ideas es hacer en el basural de la calle Bermejo veredas (unas seis cuadras) y piletones de cemento donde los vecinos puedan arrojar la basura. Además recibirá el organismo de limpieza las denuncias por arrojo clandestino. Colocar contenedores de basura, como se viene haciendo en otros puntos del distrito capitalino, no es lo más apropiado para este caso porque se los roban o los queman.