Publicado: 26/01/2009 UTC General Por: Redacción NU

Schiavoni, acusado de desidia

El presidente de Corporación Buenos Aires Sur, Humberto Schiavoni, es acusado de desidia por "no continuar las obras del Polo Textil", un emprendimiento destinado a 200 ex trabajadores de talleres clandestinos. Protesta para este miércoles organizada por la Cooperativa La Alameda.
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Redacción NU
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El presidente de la Corporación Buenos Aires Sur, Humberto Schiavoni, deberá soportar una protesta ante sus oficinas y acusaciones en medios de comunicación masivos si en las próximas horas "no resuelve el atraso en las obras para inaugurar un Polo Textil en Barracas". La protesta está encabezada por la Cooperativa textil La Alameda.

"La desidia es total. Además de no presupuestar la ley de asistencia a las víctimas de trata, no garantizan el trabajo genuino. El Gobierno de Macri sólo tiene que terminar la obra. El resto esta en manos de otras áreas. Por eso cuando marchemos el miércoles queremos un compromiso que en marzo abre el Polo", manifestó a este medio el referente de La Alameda, Gustavo Vera.

Además, comentó que "existe una ola de despidos y suspensiones en la industria". "No puede la gente estar en la calle por eso vamos a reclamar un compromiso concreto de finalización o en caso contrario adoptaremos nuevas medidas de mayor profundidad", anunció.

Ex trabajadores de talleres clandestinos y desocupados junto a sus aliados, los cartoneros del MTE, protestarán este miércoles 28 ante las puertas de la Corporación Sur. El presidente de la Corporación el misionero, Humberto Schiavoni, es el blanco de las acusaciones por "desidia".

Centro Demostrativo de Indumentaria (CDI), es el nombre que adoptó la burocracia estatal porteña para llamar a la gran fábrica textil que se proyecta inaugurar en marzo en lo que fue un estacionamiento-taller de micros (en Melgar 38/48), y que por reclamos de La Alameda durante la gestión de Jorge Teleman se compró y luego entregó en comodato al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). En el Polo se prevé que funcionen bajo todas las normas de seguridad laboral diversas cooperativas textiles que deberán albergar a 200 trabajadores venidos del submundo de la clandestinidad a la que son forzados por los grandes fabricantes de ropa, recordar los casos de Soho, Kosiuko, entre otros casos penales en trámite por reducción a la servidumbre.

Las obras en el Polo Textil, tercerizada por el Gobierno en la cooperativa de Trabajo de la Construcción "Jorge Canelles", comenzaron el 3 de diciembre de 2007. Según el pliego de la licitación en 90 días corridos debía finalizar el trabajo. O sea para el mes de marzo de 2008 inaugurar.

Un nuevo gobierno asumió el Ejecutivo y colocó nuevos funcionarios en Corporación del Sur. De ahí empezó una crónica de retrasos de las obras permanentes.

CRÓNICA DE LA DESIDIA

En marzo de 2008 Inspección de Obras del Gobierno capitalino informa a la Corporación Sur la necesidad de realizar reformas al proyecto original a fin de dotar al inmueble de los sistemas de seguridad necesarios para su funcionamiento (áreas protegidas contra incendio, reubicación de hidrantes, renovación de aire de locales y acondicionamiento térmico). Ello, según las autoridades de Corporación, implicó demoras en el plazo original y una ampliación del presupuesto.

En julio de 2008 el INTI solicita obras adicionales (tabiques divisorios de las unidades productivas, o sea entre cooperativas) y de mobiliario (guardarropas, bancos, botiquines). Entonces Corporación Sur de Schiavoni amplia el presupuesto en poco más de 95 mil pesos y estimó el plazo para la finalización de obras en 60 días. Por lo que en septiembre debían cortar la cinta ante los medios de prensa.

Ante un nuevo incumplimiento, el 18 de septiembre el titular del INTI, Enrique Martínez, envió un pedido formal a Corporación Sur solicitando el fin de las obras para la puesta en marcha definitiva del proyecto. Como respuesta -con fecha 30 de septiembre-, las autoridades de Corporación Sur por nota fijaron la fecha de finalización de obras "en un plazo de 30 días". El 23 de octubre el Gobierno fijó la finalización de las obras con fecha límite el 30 de noviembre. Ello no se cumplió.

Los faltantes de obra al día de la fecha, según el "pliego de especificaciones técnicas particulares" elaborado por Corporación Buenos Aires Sur, son en la instalación eléctrica, carpintería, equipamiento, sanitarios, instalación contra incendio, y otros artefactos esenciales como heladeras, botiquín, anafe.

Los técnicos del INTI resaltan que la demora en las obras del CDI se debe, entre otras causas, a la falta de supervisión de obra de parte de Corporación Sur para con la contratista (la cooperativa), y por su parte, la ?contratista aduce constantes atrasos en los pagos de parte de Corporación Sur, como así también demoras burocráticas innecesarias?.

La demora de un año impactó negativamente en la viabilidad del proyecto por el descreimiento que genera las cooperativas de confección que reciben capacitación y asesoramiento del INTI, y ha producido abultados perjuicios económicos fuera de presupuesto, por el pago de la seguridad, servicios, tasas e impuestos.

Los funcionarios responsables de ?la desidia de Corporación Sur? además del misionero Schiavoni, quien fue brevísimo jefe de gabinete en la presidencia de Ramón Puerta, son: el supervisor de obra, Norberto A. Cattaneo, los directores Juan Sebastian De Stefano y Lisandro Ferrar, y el gerente general Juan Langton.

EL PROYECTO

Cuando Vera expresó que el macrismo no tiene más que terminar la obra se refería a que el el proyecto involucra también al INTI que desarrolló el diseño del proyecto y aportará la capacitación a los trabajadores; el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación aportará maquinarias y capital de trabajo para los emprendimientos; y el entonces Ministerio de Producción porteño y la Corporación Sur, ambos a cargo entonces de Enrique Rodríguez, compró y acondicionó el inmueble. Además la Fundación Judaica acerca a los fabricantes que van a comparar a precio razonable para sustentar las obligaciones laborales y sociales.

Esta experiencia única de un Polo Textil con cooperativas permitirá dotar a la industria de indumentaria de un modelo de estructura de costo para determinar precios de referencia de las distintas tareas que se realizan en el taller (molderia, corte, costura, bordado, ojalado, abotonado, inclusión de los avíos, teñido, estampado, planchado, control de calidad, doblado y empaquetado), y fijar parámetros que permitan desarrollar un modelo de producción y comercialización sustentable para los talleres pymes.

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