Publicado: 21/06/2009 UTC General Por: Redacción NU

Marketing cultural

El Ministerio de Cultura de la Ciudad impulsa shows de alto impacto pero no la producción artística. La crisis del Teatro Colón.
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Redacción NU
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"¿Y qué voy a hacer con los flautistas en el hospital? No sé, lo único que se me ocurre es ponerlos a tocar en la sala de espera...", comentaba hace apenas unos días el director del Durand, Tomás Di Pietro, ante un grupo de candidatos de la oposición, mientras los acompañaba en su visita de campaña por el centro de salud.

Parece una broma, pero no lo es. Son los efectos colaterales ?llamémoslo así? de la política de reducción y reabsorción del personal artístico del Teatro Colón llevada adelante por el gobierno de Mauricio Macri, quien, para ahorrar, decidió ?reubicar? a regisseurs, músicos y especialistas escenotécnicos en otras áreas del Estado porteño. ¿El fin?, evitar asumir el costo político de tener que echarlos. Un costo que ya habían asumido ?y lo lamentan hoy en PRO, por cómo se expuso el tema en los medios? con el primer intento fallido del jefe porteño de meter mano en los programas culturales en los barrios, también con el objetivo declarado de ahorrar.

¿Improvisación o parte de una concepción de la cultura que privilegia el consumo cultural masivo (de megaeventos marketineros y visibles, por ejemplo) antes que la producción artística propia? Porque, precisamente, en el extremo opuesto al panorama desolador que ofrece el Teatro Colón, un emblema de la cultura porteña hoy cerrado, se ubica el brillo estelar de los festivales de alto impacto mediático, alentados fuertemente por Hernán Lombardi, el ministro de Cultura de Macri, quizá el hombre que más sabe de turismo en la Argentina.

De hecho, la agencia de Turismo se ubica dentro del área cultural. También, él mismo ha admitido alguna vez, poco antes de asumir, que la parte cultural es su costado más débil ?del que menos sabe? dentro del área que le toca conducir. Tampoco ayuda el porcentaje asignado para la cultura porteña este año: apenas un 4,11 por ciento del presupuesto total. Un porcentaje magro -paradójicamente, uno de los más altos del país destinados a Cultura- del que se destina una buena parte a la puesta en marcha de los shows y megashows que vienen desfilando por callecitas de Buenos Aires, durante los últimos meses: la Filarmónica de Berlín en la 9 de Julio, un ajedrez viviente al aire libre, la ?Gran Vía de Mayo? o el ciclo de recitales gratuitos ?Buenos Aires, Cultura para respirar?.

?No es que los megaeventos estén mal: me parece bárbaro que los hagan. Lo que está mal, en todo caso, es la desjeraquización del resto de la producción cultural; cuestionamos que no exista una política complementaria, básicamente el abandono de los espacios en los barrios. Es necesario, también, crear espacios para la gente mayor. El Colón, además, tiene que ser una prioridad?, destaca el candidato a legislador por el Acuerdo Cívico y Social Juan Pablo Arenaza, quien, sin embargo, dirá que Lombardi, en cuanto a ejecutividad, es el mejor ministro que tiene Macri a su lado. Una definición que, en off y en on, la mayoría de los candidatos de la oposición consultados comparte.

Pero es probablemente el ibarrista Mario Gygli quien mejor resume el corazón de la crítica opositora: ?Con la política cultural de PRO, el porteño pasó de ser un participante y productor activo a un consumidor de shows?. Palabras más o menos, Verónica Gómez y Fabio Basteiro, los postulantes del Partido Socialista y Proyecto Sur, coinciden con él. Además, Gómez acerca una propuesta que compense el consumo marketinero: lanzar un pase cultural para que los porteños puedan ver espectáculos públicos a un costo razonable y, más adelante, hacerlo extensivo a los espectáculos de cines y teatros privados.

El macrismo se defiende de la principal crítica: no alentar los circuitos culturales en los ba-Según las cifras oficiales, proporcionadas por el funcionario a cargo del área, Baltasar Jaramillo, hijo de Soledad Silveyra ?casualmente, la ex pareja de Lombardi?, se mantienen en funcionamiento unos 36 centros culturales en la Ciudad y la demanda aumentó: si en 2007 había 16 mil alumnos, en 2009 hay, según las cifras oficiales, unos 35 mil anotados para los diversos talleres que ofrece el Gobierno en la Ciudad. ?En todo caso, lo que desmontamos fue el coto clientelar que había en estos cursos donde muchos maestros cobraban sin trabajar?, remata la legisladora de PRO Lidia Saya, integrante de la Comisión de Cultura en la Legislatura y candidata a renovar su banca. Pasado en limpio: la oposición reconoce en Lombardi su ejecutividad, pero cuestiona la manera en que la usa. Después de haber ocupado el mismo cargo durante el Gobierno de Fernando de la Rúa, Lombardi, ingeniero como Macri, tiene su propia definición sobre su estilo: el ex aliancista dice que, en realidad, viene del PC: el Partido Concreto. ?Siempre me molestó ?dice? esta dicotomía de la tradición peronista, que es hacer, pero de cualquier manera, y la visión que se tiene de los radicales, que es no hacer nada, pero no robar. Se puede hacer excelente gestión manteniendo los principios éticos.?

YACYRETÁ CULTURAL

Desde afuera de la política (no pertenece a ningún partido), la socióloga especializada en consumos culturales e investigadora del Instituto Gino Germani, Ana Wortman, ofrece una mirada académica: ?Para medir el éxito de una gestión partidaria de turno, en materia de Cultura, suelen utilizarse o promoverse los eventos culturales masivos que, por sí mismos, pueden ser muy interesantes ya que democratizan el acceso a la cultura porque son gratis, pero no pueden constituir el eje de una política cultural?. Y sigue: ?El tema es que si pensamos el éxito de una gestión por la masividad de los espectáculos gratuitos, asumiríamos una mirada limitada; también debería incluirse en la formulación de políticas culturales el apoyo a los creadores de la cultura?.

Así, en la mirada empresarial que el gobierno de Macri tiene sobre la Ciudad también puede visualizarse una concepción de Buenos Aires en términos turísticos: de ahí el eje puesto en el show y, a la vez, la ausencia de acciones culturales que apunten a formar públicos, una tarea que necesariamente debe estar a cargo del Estado.

Inés Urdapilleta, la presidenta de la Comisión de Cultura de la Legislatura porteña (FpV), acuñó un término singular para lo
que ?según ella? constituye un Yacyretá de la cultura PRO. Una tríada polémica, compuesta por el Museo de Arte Moderno (MAM), el Museo del Cine y la Usina de la Música. Por distintos motivos ?que se remontan a la gestión de Aníbal Ibarra? hoy no funciona ninguna de las tres instituciones. En cuanto al Museo del Cine, denuncia la diputada, ni siquiera figura en el presupuesto. ?Pero creo que hay algo más grave ?señala Urdapilleta?, no hay prácticamente dinero asignado para el mantenimiento y refacción de museos y otros centros culturales, casi 90 edificios en total.?Mientras, el panorama de la actividad musical en la Ciudad está entrando en coma. Los músicos se quejan porque trabajan en pésimas condiciones; muchos locales musicales tradicionales fueron cerrando sus puertas y no hay, de hecho, ninguna agencia estatal local ?tampoco existe a nivel nacional, dicho sea de paso? que fomente el desarrollo de la música, como sí existe con el teatro o el cine. Así fueron cerrando bares míticos, como el Café Homero, el Bar Tuñón, la Peña del Abasto y Pigmalión, por poner sólo algunos ejemplos.

Los músicos y dueños de locales venían apostando a una ley que les diera oxígeno. Y, si bien esta ley, que otorga subsidios y créditos a la actividad, fue aprobada, el Gobierno porteño aún no la reglamentó. Furioso, y en representación del sector, Hernán Greco, uno de los dueños del Centro Cultural Torcuato Tasso y presidente de la Cámara de Espacios de Música en Vivo (Camuvi), no duda en señalar que la ley está ?cajoneada? por el Ejecutivo y acusa al Ministerio de Cultura de haberse transformado ?en una productora de eventos?. Su socio, Federico Moya, adelanta que por primera vez en 11 años el Tasso no participará del Festival de Tango, en señal de protesta.

Como fuere, lo cierto es que cuando Macri comenzó a armar su espacio Compromiso para el Cambio, poco después del quiebre de la Alianza, y asistía a reuniones políticas al estilo de las que, hace veinte años atrás, se organizaban para vender tuppers (así, por ejemplo, conoció a Gabriela Michetti), se presentaba ante muchos integrantes de la cultura que a veces asistían (ejemplo: las actrices Dora Baret, Thelma Biral; el cómico Miguel Ángel Cherutti o el cineasta Héctor Olivera solían ir a estos minieventos inaugurales) de esta manera: ?Yo soy ingeniero, no sé nada de cultura?. Conclusión: se puede decir lo que sea de Macri, menos que haya mentido.


LA PALABRA DEL GOBIERNO PORTEÑO

Hernán Lombardi (ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires):

"La reciente designación de Buenos Aires, por parte de la Unesco, como Capital Mundial del Libro en 2011 no sólo debe llenar de orgullo a los porteños, sino que resume tal vez los diversos objetivos que nos impusimos al asumir en diciembre de 2007: afianzar cada vez más a la cultura como marca registrada de Buenos Aires y por eso es una prioridad de la actual gestión del Gobierno porteño. La idea de las políticas culturales que venimos aplicando pasan por un eje principal, que es el de conjugar la masividad con la calidad, convencidos de que ninguna de estas dos condiciones va en desmedro de la otra. Esto significa espectáculos y actividades de nivel para todos, sin exclusiones y con la integración como consigna innegociable. Sacamos la cultura y el arte a la calle para llevarlos a los barrios, en especial a los de la zona sur, históricamente los más postergados.

Entendemos a la cultura pública, democrática y humanista como medio para facilitar una mejor calidad de vida para los ciudadanos. Trabajamos por una Buenos Aires más amable, más relacionada con todos. Y es en este marco en que estamos convencidos de que las propuestas surgidas y llevadas a cabo hasta ahora desde el Ministerio de Cultura han cumplido con las expectativas y confianza que los vecinos depositaron en esta gestión. Para esto, por ejemplo, fue necesario sumar a todos los actores culturales (ciudadanos, creativos y productores) con programas de apoyo y subsidios.

Si bien tenemos mucho por hacer, hasta ahora (en este año y medio de gestión) recorrimos un camino más que fructífero. En 2008 hicimos más y mejores festivales, con 1.200.000 asistentes, aunque este año apuntamos a superar el millón y medio. Se buscó y consiguió imprimir más fuerza a los que se venían haciendo, como el Bafici, Tango, Jazz, la Noche de los Museos, etcétera. Y creamos cuatro nuevos: Ciudad Emergente, Mi Buenos Aires Querible, el de Matemática y el de Circo, próximo a inaugurase.

El Bafici 2009 fue un ejemplo: lo disfrutaron 250 mil personas, un 20 por ciento más que la edición del año pasado. A Ciudad Emergente fueron 10 mil, el doble que 2008. En el verano, más de 300 mil personas se acercaron a las plazas y parques para participar de las 800 actividades gratuitas de Aires Buenos Aires. Los cursantes de los talleres del Programa Cultural en Barrios crecieron 40 por ciento. Como cancerberos del patrimonio histórico porteño, profundizamos su revalorización. Por eso, destacamos los hallazgos arqueológicos del navío del siglo XVIII en Puerto Madero y el local bailable tanguero Lo de Hansen, en los bosques de Palermo. También invertimos en infraestructura, fijándonos prioridades ineludibles. Después de años de abandono, pusimos las cosas en orden en el Teatro Colón. Al igual que las principales salas líricas del mundo, ordenamos los recursos humanos de ese emblema cultural, pasando de 1.242 a 808 empleados, sin despedir a nadie. Reiniciamos las obras que estaban paradas y reabrirá sus puertas en 2010, en coincidencia con el Bicentenario. Para lograrlo, este año vamos a invertir más de 90 millones de pesos y solicitaremos una ampliación presupuestaria para finalizar las obras.

Si bien respetamos lo que se ha hecho, ya que sin continuidad no hay ciudad, nuestra apuesta es siempre mirando al futuro. Con el firme convencimiento de que la cultura es un bien de todos, trabajamos y luchamos para que siga siendo un factor distintivo de Buenos Aires".


QUÉ DICEN LOS MÚSICOS

Ricardo Vernazza (director general adjunto del Sindicato Argentino de Músicos).

"Desde la asunción como Jefe de Gobierno de Mauricio Macri, la desastrosa situación de la cultura heredada del gobierno de
Telerman-Fajre se acentuó: el Teatro Colón cerrado y con modificaciones estructurales que lo transformarán definitivamente en una sala de alquiler al mejor postor con confiterías VIP, la drástica reducción de su personal con el mismo objetivo, los chicos del Coro de Niños sin derechos y explotados, la Orquesta Académica sin actividad ni espacio, los trabajadores de los talleres y cursos barriales sin salario digno y en condiciones de contratación fraudulentas.

La Dirección General de Música se encuentra totalmente desfinanciada. En febrero, una nota de la Dirección solicitaba a los músicos la prestación de trabajo en forma gratuita para la agenda del año. Hoy se puede ver que el grueso de su programación ?salvo la Banda Sinfónica o la Orquesta de Tango? está realizada con shows de bandas seleccionadas en concursos del Estudio Urbano, Ciudad Emergente y otros certámenes. Otro aspecto de las responsabilidades del Gobierno de la Ciudad es su tarea de protección y difusión de la diversidad cultural y el patrimonio cultural intangible de la Ciudad.

Para cumplir esta función no hubo ningún avance en cuanto a las modificaciones del Código de Habilitaciones de la Ciudad,
norma totalmente dispersa y desalentadora para los empresarios de espacios de la música viva. Se notó el cambio de actitud clausuradora de Telerman en el área de inspecciones, pero la larga espera de los permisos de canto y música termina ahogando a los empresarios que proponen contratar músicos en condiciones dignas de trabajo: esta espera puede durar más de un año. La crisis del sector de la música viva hizo que todas las organizaciones que los representan nos unamos para el reclamo de una ley que fomente la actividad, así fue creado por ley el Régimen de Concertación para la Promoción de la Actividad Musical No Dependiente del Ámbito Oficial de la Ciudad. Pero el Ejecutivo no muestra voluntad para su reglamentación.

El único gesto de protección por parte del Gobierno de la Ciudad fue la insólita propuesta a la Unesco para que el tango forme parte del patrimonio inmaterial y cultural de la humanidad. Es decir, para que lo cuide otro."


EL COLÓN: UN CONFLICTO QUE ATURDE

El 11 de febrero de este año, tras la intempestiva renuncia de Horacio Sanguinetti, Mauricio Macri nombró a Pedro García Caffi director general y artístico del Colón. En el acto de asunción, García Caffi dijo que el Colón no era ?un seguro de empleo público que apila gente en los pasillos?. La frase pasó desapercibida en los medios porque ese día Cristina Fernández anunció el adelantamiento de las elecciones.

Los días posteriores se conocieron las resoluciones 7 y 1.224 del Ente Autárquico del Teatro. La primera anunció la intención de reducir el personal de 1.242 a 808 personas. La segunda, mandó al Instituto Superior de la Carrera a 278 empleados de planta permanente. Ese organismo se encarga, teóricamente, de capacitar a los municipales transferidos de un área a otra. El traslado se ordenó de hecho, sin notificación de baja a los empleados, para evitar juicios laborales. Otros 91 empleados que mantenían una relación contractual más inestable fueron dados de baja y recontratados por el Ministerio de Salud.

Por otra parte, se conoció un informe interno, firmado por García Caffi, que identificaba 11 áreas del Teatro que serían disueltas: Cantantes líricos, Actores figurantes, Diseño de producción, Arquitectura teatral, Mecánica escénica, Efectos especiales electromecánicos, Efectos de agua y prevención de incendios, Fotofilmación, Grabación y video, Administración y Mayordomía. El conflicto no tardó en estallar y García Caffi debió concurrir a dar explicaciones a la Legislatura. La reunión se suspendió porque el funcionario se retiró abruptamente, en medio de incidentes. Pese a las nuevas invitaciones, García Caffi no regresó al Parlamento porteño.

Los trabajadores del Colón presentaron días atrás un amparo en la Justicia, denunciando irregularidades en los traslados de personal y obtuvieron una medida cautelar que suspendió las polémicas resoluciones hasta que se dictamine sobre la cuestión de fondo.

(NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 193, DEL 18/06/09).

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