Kicillof vs Milei: encuestas revelan un empate técnico
Argentina ya está en campaña. Aunque faltan meses para cualquier definición electoral, desde enero hasta comienzos de abril de 2026 al menos una decena de consultoras publicaron mediciones sobre las presidenciales de 2027 y el mapa que emerge -según los relevamientos- es inédito desde que Javier Milei llegó al poder: por primera vez, su reelección deja de verse como un camino asegurado y algunos estudios incluso lo ubican perdiendo en un hipotético balotaje.
El punto de partida del año mostró a La Libertad Avanza (LLA) con margen. En enero, una encuesta nacional de Trends (2.000 casos entre el 5 y el 16 de enero) ubicó a Milei con 43% de intención de voto y al peronismo (Cristina Kirchner y Axel Kicillof) con 32%. En esa misma medición, en un escenario de balotaje contra Axel Kicillof, el presidente aparecía arriba (49% contra 35%), mientras que el voto en blanco o nulo sumaba 9% e incide la indecisión.
Pero el viento cambió. En febrero comenzaron las grietas: Giacobbe midió una imagen positiva de Milei de 41,7% contra 49,6% de negativa, mientras Analogías registró 42,8% de aprobación y 51,9% de rechazo. En intención de voto, CB Global Data mostró un quiebre más político: en un escenario individual Milei quedó con 35,7%, Kicillof con 22,5% y Victoria Villarruel con 5,2%, con la lectura de que la victoria en primera vuelta sería difícil y obligaría a un balotaje.
Nueva #encuesta: el PJ y #Kicillof aparecen arriba de #LLA y #Milei por primera vez
— Jorge Kurrle (@jorgekurrle) April 9, 2026
Un sondeo nacional de la consultora #Trends muestra un deterioro en la imagen del Gobierno, con peor evaluación de la economía, caída en la aprobación y dudas sobre la baja de la inflación. En un… pic.twitter.com/OrVZgQbMvE
Marzo fue el mes del quiebre. Distintos sondeos convergieron en que el desgaste del presidente empezaba a “traducirse” a números electorales. En una encuesta de Atlas Intel junto a Bloomberg (5.037 casos, del 20 al 24 de marzo), Kicillof lideró el ranking de imagen positiva (38%), mientras Milei no lograba sostener el impulso.
En la misma etapa, CB Global Data mostró a Milei con 28,3% frente a 24,2% de Kicillof en un escenario individual: una diferencia pequeña, que el propio informe señaló como estadísticamente poco relevante. Aun así, el punto clave estuvo en la sumatoria por espacios y en la convergencia de consultoras hacia la necesidad de balotaje, con escenarios más cerrados que los de enero.
A comienzos de abril, el piso de Milei “se rompe” en los relevamientos de opinión. Según Atlas Intel (5.037 casos a nivel nacional), el 62% de los argentinos evaluaría negativamente a Milei frente a 37% de aprobación, y la desaprobación crecería casi 10 puntos desde diciembre.
La encuesta de Isasi-Burdman también aportó una foto reeleccionista más ajustada: 46% a 39% para Milei a favor en un estudio realizado sobre 2.190 casos en los últimos días de marzo. Y, mientras tanto, el mapa del rival opositor aparece cada vez más nítido: Kicillof concentra en casi todos los estudios el mayor volumen político, con imágenes positivas que oscilan entre 38% y 40% y con diferenciales mejores que los de Milei.
En síntesis, el consenso de las encuestas de 2026 apunta al mismo resultado: si la elección presidencial se hiciera hoy, ningún candidato alcanzaría umbrales para ganar en primera vuelta y el desenlace se definiría en un balotaje. El cambio más relevante, sin embargo, no es la inevitabilidad del ida y vuelta, sino quién llega arriba a la segunda ronda: en enero Milei aventajaba con claridad; en marzo y abril, el escenario se volvió más abierto y competitivo, con señales de que la ventaja libertaria se erosiona y que el resultado podría voltearse.
La pregunta que atraviesa la conversación política es si el deterioro observado en las mediciones es un punto de llegada o un proceso todavía en movimiento, donde el “piso” de Milei podría no estar, todavía, completamente definido.