La Ciudad pone en valor el centenario monumento en homenaje a Dorrego
La Ciudad comenzó la puesta en valor del monumento al Coronel Manuel Dorrego, la histórica obra de Rogelio Yrurtia que acaba de cumplir cien años. Fue inaugurada en julio de 1926, en la plazoleta Suipacha, sobre la calle Viamonte en la intersección con Suipacha.
Los trabajos de conservación alcanzan a las figuras de bronce y al basamento de granito del conjunto escultórico, una de las piezas más destacadas del patrimonio artístico del microcentro porteño. La conservación del monumento a Dorrego es realizada por el MOA (Monumentos y Obras de Arte), el taller oficial que se encarga de la preservación del patrimonio escultórico porteño.
"La Ciudad tiene un patrimonio escultórico enorme y conservarlo requiere un trabajo preciso: para eso tenemos al MOA y a su equipo de especialistas. En el año de su centenario, estamos poniendo en valor una obra emblemática de Yrurtia para que las próximas generaciones también disfruten del paisaje urbano en las mejores condiciones", afirmó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público.
Sobre el basamento de granito se realiza una limpieza mecánica en seco con pinceles, bisturíes y lecrones, que permite retirar las incrustaciones adheridas a la piedra sin dañar la superficie. Luego, sigue una limpieza química en distintas etapas: la desalinización con compresas de agua desmineralizada; el retiro de biofilm (capa biológica que se forma sobre la piedra por la humedad), y la remoción de depósitos de hollín. Cada paso se completa con cepillado y enjuague.
Sobre las figuras de bronce, el trabajo alterna la limpieza manual con la aplicación de vapor seco: se remueven las capas de cera y el hollín acumulados y se verifica el estado de la pátina, la película que protege el metal y le da su tono característico. Si se detectan desequilibrios, se compensan con la aplicación de benzotriazol a pincel.
Vale decir que la puesta en valor del monumento a Dorrego se inscribe en un plan integral del Gobierno porteño para revitalizar el Microcentro y cuidar su patrimonio. Ese plan incluye, entre otras obras, la reconversión de las calles Tucumán-25 de Mayo y Viamonte, que suman espacio peatonal, verde y mejor iluminación; la puesta en valor de Plaza Lavalle y de su fuente de aguas danzantes; la restauración de las fachadas del Palacio Municipal y del ex edificio de La Prensa, en plena Avenida de Mayo. A estas obras puntuales se les suma el plan de iluminación de fachadas y monumentos con corredores iluminados en la Avenida de Mayo y la calle Florida.
Cien años de una obra de Yrurtia
El monumento al Coronel Manuel Dorrego (1777-1828) fue inaugurado el 24 de julio de 1926 y está construido en bronce y granito. Sobre el pedestal se eleva la estatua ecuestre del prócer, guiada por una victoria alada, la Niké de la tradición griega. A la izquierda de la base emerge una figura masculina que simboliza la Fatalidad; a la derecha, una figura femenina que personifica la Historia.
Su autor, Rogelio Yrurtia (1879-1950), es uno de los escultores argentinos más importantes del siglo XX. Hijo de inmigrantes vascos, comenzó sus estudios en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, en el curso de Lucio Correa Morales, y en 1899, con 19 años, obtuvo una beca para estudiar en Francia, donde tomó contacto con Auguste Rodin.
Su primera gran obra, "Las pecadoras", le valió el reconocimiento internacional en el Salón de París. En los años siguientes, el Estado argentino le encargó monumentos que hoy forman parte del paisaje y el patrimonio escultórico porteño, como el "Canto al Trabajo" y el Mausoleo de Bernardino Rivadavia en Plaza Miserere, y obras como "La Justicia", ubicada en el hall central del Palacio de Justicia, además del monumento a Dorrego.
La antigua casa y taller del escultor, en el barrio de Belgrano, funciona hoy como el Museo Casa de Yrurtia (O'Higgins 2390), que conserva su legado. Allí, el centenario del monumento a Dorrego también tendrá su homenaje: a partir de este jueves 27 de agosto podrá visitarse una muestra dedicada al proceso de creación de la obra.
A través de bocetos, dibujos, maquetas, fotografías y documentos de época, la exhibición reconstruye la historia del proyecto, desde el concurso que lo consagró hasta su emplazamiento definitivo en el espacio público de la Ciudad, e invita a descubrir las decisiones artísticas del escultor y el significado simbólico de las figuras alegóricas que integran el conjunto. La muestra pone en valor el patrimonio documental y escultórico conservado por el Museo Casa de Yrurtia, el Archivo General de la Nación y el Museo Histórico Nacional, y puede visitarse de miércoles a domingo, de 10 a 18.
Las obras que transforman el microcentro
El microcentro porteño es escenario de una serie de obras con las que la Ciudad busca revitalizar la zona y poner en valor su patrimonio: intervenciones sobre calles, plazas, fachadas históricas y alumbrado que avanzan en paralelo en uno de los sectores más emblemáticos y transitados de la Ciudad.
El plan de reconversión de las calles Tucumán-25 de Mayo y Viamonte alcanza en total 18 cuadras del centro porteño y transformará 24.000 m² de espacio público, con un impacto directo para más de 50.000 vecinos. La obra de Tucumán-25 de Mayo ya finalizó, con la renovación de veredas, calzada, iluminación y mobiliario urbano en 10 cuadras.
Ahora los trabajos avanzan sobre la calle Viamonte, donde también se encuentra el monumento a Dorrego: la obra busca renovar 8 cuadras entre Carlos Pellegrini y Leandro N. Alem, con más espacio peatonal, más superficie verde, mejor iluminación y seguridad.
En Plaza Lavalle, uno de los espacios verdes más transitados del centro porteño, la Ciudad realizó una intervención integral que incluyó la repavimentación y el bacheo de las calles aledañas, la reparación de veredas y la incorporación de nueva iluminación. Ahora avanza la restauración de la fuente que rodea al "Homenaje al Ballet Nacional", para que recupere su funcionamiento.
Sobre la Avenida de Mayo, en tanto, comenzó la restauración integral de las fachadas del Palacio Municipal y del ex edificio de La Prensa, actual Casa de la Cultura. Los trabajos abarcan 7.500 m² de fachadas e incluyen la recuperación de cúpulas, balcones y ornamentos, además de una intervención inédita: la reconstrucción del pináculo que coronaba la esquina de Bolívar y Rivadavia, removido en la década de 1940.
A esas obras se suma el plan de iluminación de fachadas y monumentos, que alcanzará 85 edificios y estructuras en todos los barrios porteños. En el casco histórico y el eje cívico, la iluminación de fachadas emblemáticas conformará corredores visuales continuos en sectores como la Avenida de Mayo y la calle Florida, que resaltarán la arquitectura y, a la vez, ofrecerán entornos mejor iluminados, más seguros y amigables para quienes los transitan de noche.