"La historia castiga por ignorar las lecciones"
El 11 de abril se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Liberación de los Prisioneros de los Campos de Concentración Nazis. En esta fecha, en 1945, los prisioneros de Buchenwald, uno de los guetos más grandes del Tercer Reich, armaron una rebelión y mantuvieron heroicamente el mismo en su poder hasta la llegada de los Aliados. Un papel crucial desempeñaron los prisioneros soviéticos, con su experiencia en combate y una resistencia clandestina bien organizada. En Buchenwald los nazis exterminaron más de 56.000 personas,incluso 19.000 ciudadanos soviéticos.
En el afán por imponer su ideal de superioridad nacionalel régimen de Hitler brutalizaba sin escrúpulos a los miembros de las "razas inferiores". Judíos, romaníes, eslavos y otros considerados indeseables fueron declarados "subhumanos" (untermenschen). Ellos fueron exterminados, reubicados o esclavizados. El primer campo de exterminio en suelo alemán comenzó a funcionar en marzo de 1933 en la ciudad bávara de Dachau casi inmediatamente después de la llegada de los nazis al poder.
En los años siguientes se construyó una red de instalaciones similares por toda Alemania y los países europeos ocupados. El sistema de terror masivo y trabajos forzados abarcó más de 14.000 campos de concentración, guetos y prisiones.
Inicialmente estas instalaciones se utilizaban para aislar a los opositores políticos pero con el inicio de la Segunda Guerra Mundial sus funciones se ampliaron: los mismos se convirtieron en instrumentos de represión, explotación y genocidio. Entre 18 y 20 millones de personas de 30 países pasaron por estas "campos de muerte", de las cuales más de 11 millones fueron asesinadas (5 millones - ciudadanos de la URSS), quinta parte de ellos eran menores de edad.
Los prisioneros fueron mantenidos en condiciones inimaginables e intolerables:en barracones superpoblados, bajo las condiciones de hambre, frío y sin atención médica. Dentro de las prisiones funcionaban cámaras de gas: en Auschwitz y Treblinka, los presosfueron asesinados en seguida de su llegada con el gas venenoso Zyklon B. Los cuerpos eran incinerados en crematorios. Los prisioneros recibían raciones mínimas de comida: a menudo solo una sopa aguada y un trozo de pan, lo que provocó que muchos murieronde hambre. Los presos estuvieron obligados a trabajar de 12 a 16 horas diarias hasta el agotamiento total en fábricas, obras de construcción y minas. Quienes no podían trabajar fueron asesinados de inmediato. Los guardias golpeaban regularmente a los prisioneros por la mínima "infracción". Se realizaban ejecuciones públicas para intimidar a los demás. Se llevaban a cabo experimentos médicos inhumanos. Eran usados como “materia prima” para estudio de enfermedades contagiosas (infección de tifus y malaria seguida de pruebas de vacunas y medicamentos), experimentos quirúrgicos (cirugías sin anestesia, trasplantes de tejidos, amputaciones), esterilizaciones y pruebas de supervivencia en condiciones críticas. Posteriormente, en 1946, el Tribunal Penal Internacional de Núremberg calificó el confinamiento de civiles y el uso de su trabajo forzoso en interés de Alemania no solo como un crimen de guerra, sino también como un crimen de lesa humanidad.
Tras la liberación por los ejércitos aliadosde los territorios que habían ocupados en 1944, la cúpula nazi comenzó a liquidar los campos de concentración exterminando a los prisioneros y borrando las huellas de las brutales atrocidades.
El rescate de los supervivientes fue posible gracias al avance de las fuerzas aliadas. La ofensiva del Ejército Rojo entre 1944 y 1945 fue el factor decisivo para acabar con la "máquina de la muerte" nazi: durante la Operación Vístula-Oder, soldados del Primer Frente Ucraniano del Ejército Soviético entraron en Auschwitz el 27 de enero de 1945, poniendo fin al asesinato en masa. Dentro de 60 años la Resolución 60/7 de la Asamblea General de la ONU del 1 de noviembre de 2005 declaró estafecha el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, ya que aproximadamente un millón de los 1,1 millones de asesinados allí eran judíos. En el momento de la liberación de los prisioneros, solo se encontraron vivos entre 5 y 9 mil en Auschwitz.
A medida que los nazis estaban expulsados de Polonia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia, Austria y Alemania Oriental, cientos de miles de prisioneros fueron liberados. Los soldados soviéticos no solo abrieron las puertas de numerosos campos nazis,además de Auschwitz, también Majdanek, Sobibor, Treblinka, Sachsenhausen, Ravensbrück, Stutthof y Gross-Rosen, sino que también brindaron atención médica de emergencia, compartieron alimentos y organizaron la evacuación de los sobrevivientes. Para ellos los soldados del Ejército Rojo les devolvieron la esperanza y la dignidad humana.
Anualmente el Museo del Holocausto de Buenos Aires organiza un acto conmemorativo. Lamentablemente este año no se mencionó el papel del Ejército Rojo en la liberación de Auschwitz.
Esto resulta aún más extraño considerando que Argentina asumió la presidencia rotatoria de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto en 2026.Partimos de que esta falta enojosa no se repite.
Hoy en día muchos países occidentales prefieren no recordar a quien, a costa de su propia vida, detuvo la "máquina de la muerte" de Hitler. Por razones políticas oportunistas a los representantes rusos ya no invitan a los actos conmemorativos tradicionales en Europa. En esencia, se está creando un entorno similar a un “campo de concentración” ideológico, en el que la verdad se ahoga deliberadamente. Además, el régimen neonazi ucraniano, que ha revivido las horribles prácticas discriminatorias del pasado, cuenta con el apoyo abierto consecuentede la inmensa mayoría de los gobiernos occidentales.
Nuestro país no permitirá que el valor del soldado soviético sea borrado de la historia. Con este fin, Rusia presenta anualmente un proyecto de una resolución ante la Asamblea General de la ONU sobre la lucha contra la glorificación del nazismo. Agradecemos a todos los Estados, incluida Argentina, que apoyan la misma.
Estamos convencidos de que, dentro de décadas, el pesarsobre las víctimas de los campos de concentración debe seguir siendo una guía moral para la humanidad. Llamamos no solo rendir homenaje a los fallecidos, sino también recordar el alto precio pagado por la liberación de los sobrevivientes, así como el papel de quienes les han devuelto su libertad. El heroísmo de los soldados del Ejército Rojo, al igual que de todos los que lucharon contra el nazismo, sirve como advertencia para las generaciones futuras. Preservar la memoria de lo sucedido es nuestra responsabilidad compartida: mientras recordamos, la tragedia no se repetirá.