La interna sindical se recalienta: el ala dura gana terreno frente a la CGT
El sector más combativo del sindicalismo argentino profundiza su enfrentamiento con la Confederación General del Trabajo y avanza en su estrategia de acumulación de poder con nuevas incorporaciones. En ese marco, el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) logró sumar a dirigentes de gremios clave del transporte, lo que refuerza su posicionamiento frente a la conducción más dialoguista de la central obrera.
El FRESU, que nuclea a sindicatos como la UOM, Aceiteros, ATE, pilotos y las dos CTA, se consolidó en los últimos meses como el principal espacio del ala dura sindical, con una postura abiertamente confrontativa frente al gobierno de Javier Milei. Este espacio fue creciendo al calor de las protestas contra la reforma laboral y ya reúne a cerca de 150 organizaciones gremiales y sociales.
El dato más reciente que marca este fortalecimiento es la incorporación de dirigentes vinculados a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y a los metrodelegados. La articulación fue impulsada por el dirigente metalúrgico Horacio Otero, cercano a Abel Furlán, quien encabezó un encuentro con referentes de ambos sectores para avanzar en su integración al frente sindical.
La participación de representantes de los metrodelegados no sorprendió, dado su histórico perfil combativo, pero sí generó impacto la presencia de un miembro del secretariado de la UTA, un gremio tradicionalmente alineado con posiciones más moderadas. Incluso, el acercamiento cobra mayor relevancia por la fuerte disputa interna que atraviesa ese sindicato.
El FreSU convoca a la unidad contra el ajuste
— Federación Aceitera Desmotadora FTCIODyARA (@FTCIODyARA) March 16, 2026
El Frente de Sindicatos Unidos (#FreSU) presentó un informe que establece que el salario para vivir dignamente es de 2.706.923 pesos.
Hablamos con Daniel Yofra, Secretario General de la Federación Aceitera y Desmotadora.#Salario pic.twitter.com/BtgQSMKo1M
Desde la conducción de la UTA, sin embargo, buscaron despegarse rápidamente de ese movimiento. “Es totalmente inconsulta”, señalaron desde el gremio, y aclararon que no existe una decisión institucional de sumarse al FRESU, ratificando su pertenencia al esquema de la CGT.
El episodio dejó al descubierto tensiones internas en el sindicato de colectiveros, en un contexto en el que se aproximan elecciones de autoridades y crecen las versiones sobre una posible oposición interna con apoyo del sector más duro.
Mientras tanto, el FRESU se prepara para dar un nuevo paso en su organización con un plenario previsto para el 1° de mayo, donde buscará definir un “programa del movimiento obrero”. En ese escenario, la disputa con la CGT promete intensificarse, con dos estrategias cada vez más diferenciadas dentro del sindicalismo argentino: una orientada al diálogo y otra decidida a profundizar la confrontación.