La salud de León XIV, porque no viaja
Este medio adelantó el último martes las razones por las cuales el Santo Padre no haría la gira por Sudamérica, prevista para principios de noviembre y que representaba un acontecimiento extraordinario por la cantidad de fieles dispuestos a peregrinar, en el contexto de señalamientos de la iglesia católica por la situación social en esta parte del mundo.
"El Mono” Celleri, así se lo conoce entre sus pares, es claro. “No debe viajar. El problema es que en la altura disminuye la tensión de oxígeno. De hecho, las cabinas de un avión están presurizadas, pero aun estando presurizadas así como uno siente presión en los oídos eso también puede ocurrir en el pulmón”.
El profesional, Jefe de unidad del Hospital Fernández, uno de los nosocomios públicos de alta complejidad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, refiere que “la cicatrización de los tejidos, más o menos, demanda entre tres a cuatro semanas. Si opero a alguien de una hernia estará cicatrizando en ese tiempo. El pulmón, encima, tiene tejidos bastante esponjosos y por más que uno le ponga los ganchos (separadores) y efectúe el corte quirúrgico y extirpe el tejido, todo eso representa un alto riesgo, más, para una persona de más de 70 años”.
Celleri, con conocimiento indiscutible, afirma que “cuando uno sube a un avión te dicen que en el caso de una despresurización caerán máscaras adelante tuyo y eso es también un riesgo. Exigirle a su Santidad, o a cualquiera, operarse y seguir el tratamiento oncológico que determinen demanda un tiempo determinado de rehabilitación”.
“De ninguna manera está indicado que León XIV viaje”, es la contundente definición del facultativo.
En el Vaticano, en tanto, hay “silenzo stampa”. “Por cuestiones de seguridad”, dicen. ¿Seguridad?, pregunta este medio. “Si, no es lo mismo estar en una clínica con una guardia periodística permanente con cientos de personas en la atención médica que entre las paredes infraqueables de la Santa Sede”. Pero allí aceptan, en la medianoche del viernes 16 de octubre. que el viaje “esta reprogramado”, un eufemismo de la diplomacia sacra para decir que se suspende.
Justamente Noticias Urbanas recorre el mapa de Roma. El policlínico Agostino Gemelli, en honor al nombre de un fraile franciscano, está ubicado en el noroeste de la ciudad eterna también es un centro universitario y contiene un sistema mixto del sistema público de salud italiano.
En ese centro se atendieron los pontífices Juan Pablo II, el último sucesor de Pedro en visitar la Argentina, y Francisco, el Papa del fin del mundo, hincha de San Lorenzo de Almagro y del barrio porteño de Flores.