Publicado: 17/10/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

La Legislatura retoma el debate por la urbanización de Ricciardelli

Vecinos y referentes del Bajo Flores reclamaron en la Legislatura avances en vivienda, servicios y títulos de propiedad, mientras la Comisión de Vivienda analiza tres proyectos para el barrio.
La Legislatura retoma el debate por la urbanización de Ricciardelli
Valeria Azerrat
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La reurbanización y la integración del Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli, históricamente conocido como Villa 1-11-14, volvió al centro de la agenda de la Legislatura porteña. La Comisión de Vivienda realizó una reunión informativa en la que vecinos, referentes barriales, legisladores y representantes de organizaciones vinculadas al territorio analizaron tres proyectos destinados a mejorar las condiciones habitacionales y avanzar en la integración urbana y social del barrio del Bajo Flores.

El Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli está ubicado en el Bajo Flores, en el sur de la Ciudad y dentro de la Comuna 7. Es uno de los barrios populares más grandes de Buenos Aires y, según el relevamiento del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), allí viven 40.059 personas agrupadas en 12.852 familias, que ocupan 4.907 viviendas. El asentamiento se extiende sobre más de 623.000 metros cuadrados construidos, una dimensión que da cuenta de la magnitud del desafío que implica avanzar con una reurbanización integral.

El encuentro se produjo semanas después de una reunión similar dedicada al barrio La Carbonilla, en la Comuna 15, y forma parte de una serie de discusiones que continuará próximamente con una iniciativa referida a Ciudad Oculta, como se conoce a la Villa 15, en Villa Lugano, dentro de la Comuna 8. De este modo, la Legislatura busca retomar una discusión pendiente sobre la urbanización de distintos barrios populares porteños.

En el caso de Ricciardelli, fueron analizados los expedientes 973-P-2026, 2167-P-2026 y 2906-P-2026, que plantean distintas alternativas para avanzar en la integración socio urbana del barrio. Entre los ejes comunes aparecen la mejora de las viviendas, la ampliación y regularización de las redes de servicios, la recuperación de calles, pasillos y espacios comunes y la incorporación de nuevos ámbitos comunitarios.

Uno de los puntos centrales de las propuestas es que el proceso no implique el desplazamiento de las familias que viven actualmente en el barrio. Los proyectos contemplan distintas soluciones habitacionales, desde la mejora de viviendas existentes hasta la construcción de nuevas unidades, y plantean además mecanismos para garantizar la permanencia de los habitantes y evitar desalojos forzosos.

Durante la reunión, a su vez, abordaron el acceso a la propiedad de las viviendas ya que la intención es que se incluya en la ley que llegue al recinto de la Legislatura que cada familia pueda contar con documentación que acredite la titularidad de su parcela, una demanda que los referentes señalaron que lleva décadas.

“Queremos tener un papel que acredite que realmente cada uno de los vecinos sean propietarios de cada parcela”, sostuvo Mario Laura Franco, delegado y uno de los referentes que expuso durante la reunión. El vecino recordó que el barrio cuenta desde el 2000 con la Ley 403, que no llegó a cumplirse de manera efectiva, y remarcó que el proyecto actual es producto de años de trabajo junto a los habitantes y distintos actores sociales.

La necesidad de una intervención que mejore las condiciones cotidianas también quedó reflejada en el testimonio de Marilí Concepción Padilla González, referente y vecina del barrio, quien reclamó que los habitantes puedan participar de las obras y puso como ejemplo los problemas derivados de las pérdidas cloacales. La mujer señaló que esas situaciones afectan especialmente a los chicos y propuso a vecinos, legisladores y organismos públicos trabajar en conjunto para resolverlas.

Desde el territorio, el comunero de la Comuna 7 Leo Militello planteó que la discusión debe ser entendida como una cuestión vinculada con la dignidad y el rol del Estado. “El Estado tiene que ser la salud, la educación, la vida digna. El Estado tiene que ser abrazo. El Estado tiene que ser paz”, expresó, y vinculó esa mirada con la necesidad de avanzar en la reurbanización del barrio.

Al momento de hablar los legisladores, Alejandro “Pitu” Salvatierra, de Fuerza por Buenos Aires, propuso conformar una mesa de trabajo que reúna las distintas miradas. “Me parece que es una ley que se puede perfeccionar, que se puede trabajar, que se puede aportar”, sostuvo.

La legisladora Berenice Iañez también puso el foco en la necesidad de construir acuerdos entre los distintos bloques. Explicó que los proyectos deberán ser trabajados en las comisiones correspondientes y que uno de los principales desafíos estará en la discusión presupuestaria, especialmente a la hora de definir los recursos necesarios para llevar adelante las obras. “Lo que tiene que ganar es la urbanización y la integración socio urbana”, afirmó.

La legisladora sostuvo además que el proceso debe incorporar a quienes habitan el barrio y planteó la necesidad de definir con precisión las obras, la cantidad de viviendas involucradas y los recursos necesarios. En ese sentido, señaló que el debate no pasa solamente por unificar proyectos, sino por encontrar una estrategia legislativa que permita transformar las propuestas en una ley efectiva y conseguir el respaldo político necesario para su aprobación.

Uno de los reclamos que atraviesa las iniciativas es, justamente, que la urbanización no quede limitada a una obra puntual sino que permita que los habitantes del Ricciardelli puedan acceder a condiciones similares a las del resto de la Ciudad.

Durante la reunión, una vecina que vive hace 35 años en el barrio resumió esa expectativa al reclamar luz, agua, cloacas y un título de propiedad para dejarles a sus hijos. También dijo que el objetivo es que el lugar pueda ser considerado y tratado como cualquier otro de Buenos Aires.

El Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli lleva el nombre del sacerdote católico que desarrolló durante más de tres décadas su trabajo pastoral y social en el Bajo Flores y fue uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Ricciardelli se instaló en la zona en 1973 y tuvo un activo compromiso con la defensa de los habitantes de las villas, incluso frente a los intentos de erradicación durante la última dictadura militar. El cambio de denominación de la histórica Villa 1-11-14 a Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli fue aprobado por la Legislatura porteña el 7 de noviembre de 2019. Con la reunión de Ricciardelli ya realizada, la Comisión de Vivienda tiene por delante el desafío de avanzar en el tratamiento de las iniciativas, ordenar las distintas propuestas y buscar consensos entre los sectores involucrados.

El próximo capítulo de esta agenda será el debate sobre Ciudad Oculta, que volverá a poner sobre la mesa las dificultades para convertir durante años reclamos vecinales y proyectos de urbanización en políticas concretas de integración de los barrios populares a la Ciudad.

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