Publicado: 10/10/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Villa del Parque vuelve a la calle para defender un chalet patrimonial

Vecinos de la Comuna 11 se movilizarán el martes contra la inminente demolición del histórico inmueble de Campana 3406, tras una nueva resolución judicial que habilita el avance de la obra.
Villa del Parque vuelve a la calle para defender un chalet patrimonial
Valeria Azerrat
villa del parque

Los vecinos de Villa del Parque volverán a movilizarse el próximo martes para visibilizar la defensa del patrimonio barrial, luego de que una nueva decisión de la Justicia porteña dejara sin efecto el freno que había impedido avanzar con la demolición del histórico chalet ubicado en Campana 3406, en la esquina con José Pedro Varela.

Ante la posibilidad de un nuevo avance de las máquinas, el colectivo barrial Conciencia Urbana convocó a una nueva jornada de protesta para reclamar por la preservación de una construcción que, según sostienen, forma parte de la identidad del barrio.

La convocatoria se inscribe en una disputa que los vecinos vinculan con una problemática que atraviesa toda la Comuna 11, especialmente Villa Devoto y Villa Santa Rita. Para Conciencia Urbana, el caso expone la tensión entre la protección del patrimonio y la presión inmobiliaria sobre los barrios de casas bajas.

“¿Por qué movilizar? Para visibilizar que, a pesar de toda la lucha vecinal, los argumentos profesionales en defensa del patrimonio, la justicia sigue fallando a favor de la especulación inmobiliaria”, señalaron desde el colectivo. Para la organización, no se trata solamente de una propiedad, sino de qué lugar queda para las construcciones que todavía conservan la historia del barrio.

La casa tuvo protección patrimonial hasta 2023 y, en 2025, fue tapiada ante la amenaza de demolición. Los vecinos se organizaron entonces y realizaron un abrazo a la propiedad. Según Conciencia Urbana, en ese momento supieron que había sido adquirida por una empresa constructora que consiguió el levantamiento de la protección para avanzar con un nuevo proyecto.

El inmueble es un chalet de principios del siglo XX que había sido incorporado al catálogo de protección de la Ciudad con nivel cautelar. Esa protección fue reconocida oficialmente en 2014 por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP). En 2023, una resolución del Gobierno porteño dejó sin efecto ese resguardo y abrió el camino para tramitar los permisos de demolición y construcción.

La decisión fue cuestionada por la Asociación Civil Observatorio del Derecho a la Ciudad, que presentó un amparo. Entre sus argumentos, planteó que el recurso de la firma propietaria había llegado casi siete años después del plazo previsto y que la Ciudad no había enviado a la Legislatura el proyecto para convertir la protección preventiva en definitiva. Texto pegado

El recurso judicial también cuestionó la falta de participación vecinal y los fundamentos para retirar la protección. La demanda señaló que organismos especializados habían defendido los valores arquitectónicos, históricos y urbanísticos del chalet y desaconsejado su desafectación.

En una primera etapa, el juez porteño Roberto Gallardo había dispuesto una medida cautelar que suspendió la demolición y los permisos vinculados con la obra. Consideró que la pérdida del inmueble podría generar un daño definitivo.

Ahora, la Cámara de Apelaciones revocó ese freno y volvió a dejar abierta la posibilidad de avanzar con el derribo. Según los vecinos, uno de los tres jueces votó en disidencia.

La posibilidad de que las grúas regresen al frente del chalet volvió a encender la alarma. Para los vecinos, una casa tradicional convertida en un terreno para una nueva construcción resume una discusión que excede a Campana y José Pedro Varela. En barrios donde todavía sobreviven chalets y viviendas bajas, el avance inmobiliario es seguido con atención ante el temor de que una demolición abra la puerta a otras.

Desde Conciencia Urbana sostienen que el caso forma parte de una problemática que se profundizó con los cambios introducidos por el Código Urbanístico de 2018, que, según su mirada, favorecieron una mayor presión constructiva. Para el colectivo, la proliferación de edificios de mayor altura modificó sectores de casas bajas y dejó más expuestas las propiedades con protección preventiva.

Los vecinos cuestionan además una modalidad que consideran ligada a la especulación inmobiliaria: la compra de propiedades con protección cautelar y la posterior búsqueda de su desafectación para habilitar nuevos desarrollos. Cuando esa protección no se transforma en definitiva, advierten, los inmuebles quedan en una situación de vulnerabilidad.

Basta de Demoler también se pronunció sobre el conflicto y cuestionó el proceso que permitió retirar la protección del chalet. En una de sus publicaciones, advirtió sobre el impacto de estas decisiones en la identidad barrial. “Las paredes cuentan quiénes fuimos”, planteó al reclamar que las propiedades patrimoniales sean preservadas antes de convertirse en escombros.

El caso es presentado por las organizaciones como parte de una transformación más amplia. Lo vinculan con otras demoliciones en barrios de casas bajas y con un proceso que se siente de manera directa en Comunas como la 11, la 12, la 13 y la 15. Un antecedente reciente fue el chalet de La Pampa y Ávalos, en Parque Chas, que terminó siendo demolido después de un conflicto judicial y vecinal.

Para los vecinos, la defensa del patrimonio también tiene una dimensión cotidiana: conservar una escala urbana reconocible y las construcciones que funcionan como referencias de cada barrio. Por eso, la convocatoria del martes busca llevar nuevamente el reclamo a la calle, antes de que el avance de la obra vuelva irreversible la situación.

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