Liniers: vuelven los anegamientos y crece la preocupación
El ascenso de las napas freáticas y los anegamientos recurrentes en sótanos y subsuelos afectan desde hace más de dos décadas a vecinos y comerciantes de un sector del barrio porteño de Liniers.
El fenómeno, que había disminuido durante varios años, volvió a manifestarse y provoca humedad, deterioro en las edificaciones y pérdidas materiales.
El área comprometida está delimitada por las avenidas General Paz, Juan B. Justo y Álvarez Jonte, y las calles Barragán, Timoteo Gordillo y Humaitá. Entre los espacios alcanzados por esta situación se encuentra el Santuario de San Cayetano, uno de los principales puntos de referencia del barrio, que recibe a miles de fieles durante el año, especialmente cada 7 de agosto, cuando se celebra el día del patrono del trabajo.
De acuerdo con los testimonios de residentes de la zona, los primeros episodios se remontan al 2000, cuando comenzaron a registrarse inundaciones en los subsuelos de viviendas y comercios. Desde entonces, quienes viven y trabajan en el barrio debieron implementar distintas medidas para intentar contener el ingreso de agua, como la instalación de bombas de achique domiciliarias y la realización de reformas edilicias.
Sin embargo, esas soluciones particulares no lograron resolver la situación. El volumen acumulado y los reiterados cortes de suministro eléctrico dificultaban el funcionamiento de las bombas y dejaban las propiedades expuestas a nuevos episodios. Con el paso de los años, la humedad persistente, el deterioro de las construcciones y las pérdidas materiales se convirtieron en parte de una preocupación que la comunidad mantiene desde hace más de dos décadas.
Un cambio importante se produjo con el inicio de las obras de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento.
Durante ese período, los episodios de inundación disminuyeron notablemente, una situación que los vecinos relacionaron con el funcionamiento de un sistema de bombeo instalado en el obrador ubicado en Cuzco 200, destinado a permitir el desarrollo de los trabajos ferroviarios.
Ese mecanismo habría contribuido también a reducir el nivel de las aguas subterráneas. Incluso después de las interrupciones y de la posterior paralización de la obra, en 2019, no se habían registrado situaciones de una magnitud similar a las anteriores.
El escenario volvió a modificarse en marzo de 2025. Según refieren las personas afectadas, alrededor de esa fecha habría dejado de funcionar el sistema de bombeo del obrador y, desde entonces, se reanudaron los episodios de acumulación. El agua volvió a concentrarse en sótanos y subsuelos, con características similares a las registradas antes de las obras del soterramiento.
La coincidencia entre la interrupción del bombeo y el regreso de los problemas es uno de los puntos que los vecinos buscan esclarecer. Sin embargo, todavía se necesitan estudios técnicos que permitan determinar el comportamiento de las napas, si existió un incremento sostenido de su nivel y qué relación puede establecerse con el cese de los mecanismos de extracción de agua.
Mientras tanto, familias y comerciantes vuelven a recurrir a soluciones individuales para intentar mantener sus propiedades en condiciones. El problema es que las bombas domiciliarias y las reformas particulares no modifican las causas del fenómeno ni garantizan que los espacios permanezcan libres de agua.
La preocupación por el Santuario de San Cayetano
Entre los espacios comprometidos está el Santuario de San Cayetano, cuya importancia excede ampliamente los límites del barrio. La iglesia recibe durante todo el año a fieles y visitantes, con una concurrencia especialmente numerosa en agosto, cuando miles de personas llegan para agradecer, pedir trabajo o acercar sus intenciones al santo.
El ascenso de las napas también afecta al espacio donde funciona el servicio social del santuario, una dependencia destinada a la atención y el acompañamiento de personas que se acercan en busca de asistencia. La presencia de agua en los subsuelos y las dificultades para mantener esos ambientes en condiciones representan una preocupación adicional por tratarse de un lugar que cumple una función comunitaria.
A los daños materiales se suman los posibles riesgos sanitarios. La permanencia de agua en espacios cerrados genera humedad persistente y puede favorecer la proliferación de microorganismos. Además, estos episodios pueden afectar elementos constructivos, instalaciones y la estabilidad de las edificaciones.
En el mismo sector también hay dependencias vinculadas con el servicio público de distribución eléctrica de Edesur, otra de las infraestructuras que podría verse comprometida.
Frente a este escenario, la diputada Bárbara Rossen, del bloque Fuerza por Buenos Aires, presentó en la Legislatura porteña un proyecto de resolución para solicitar al Gobierno de la Ciudad información sobre el ascenso de las aguas subterráneas y los anegamientos en Liniers.
La iniciativa plantea que el Poder Ejecutivo, a través de los organismos competentes, responda dentro de los 30 días sobre distintos aspectos vinculados con el origen, la evolución y las consecuencias del fenómeno.
Entre otros puntos, Rossen solicita conocer si se realizaron estudios históricos, relevamientos o monitoreos para determinar el comportamiento de las aguas subterráneas, qué organismos intervinieron y cuáles fueron los resultados. También pide que se informe si se identificaron causas asociadas al incremento del nivel de las napas y si existen planes o medidas específicas para prevenir, mitigar y gestionar el problema.
La legisladora también solicita que se detalle si el Ejecutivo evaluó las consecuencias que pudo haber tenido la interrupción de esos mecanismos sobre el nivel de las aguas subterráneas y los anegamientos registrados.
En los fundamentos se hace referencia a la Ley 3295 de Gestión Ambiental del Agua, que establece obligaciones para la Ciudad en materia de protección, prevención y atención de emergencias hídricas.
En ese sentido, se sostiene que el fenómeno requiere una intervención integral y no puede quedar reducido a las respuestas individuales de cada propietario.