Publicado: 24/10/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

Túnel aliviador del Medrano: la audiencia que pone en debate el futuro de la costa

El Gobierno porteño convocó a una audiencia por la obra hidráulica. Además de prevenir inundaciones, el proyecto abre interrogantes sobre los rellenos costeros en Núñez.
Túnel aliviador del Medrano: la audiencia que pone en debate el futuro de la costa
Valeria Azerrat
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El próximo viernes 6 de noviembre, a partir de las 12.30, se realizará la audiencia pública llamada por el Gobierno de la Ciudad para analizar el proyecto de instalación del obrador de la primera etapa del Túnel Aliviador del Arroyo Medrano.

La convocatoria, dispuesta por la Agencia de Protección Ambiental (APRA) mediante la Resolución 285/2026, constituye una instancia para evaluar una intervención vinculada con una de las principales obras hidráulicas previstas para reducir el riesgo de inundaciones en el norte porteño, pero también pone en discusión el uso de un sector de la costa del Río de la Plata.

El encuentro se desarrollará de manera virtual, a través de Zoom, con acceso para los oradores inscriptos y transmisión pública por internet. Quienes se hayan anotado telefónicamente por no contar con medios virtuales podrán exponer desde una terminal dispuesta en la sede de la Comuna 13, ubicada en avenida Cabildo 3067. La inscripción y la consulta del expediente está habilitada en el correo audienciaspublicas@buenosaires.gob.ar.

El objeto formal de la audiencia es el proyecto denominado “TAAM Etapa I - Sitio para implantación de obrador”, bajo la titularidad de la Subsecretaría de Proyectos y Obras del Ministerio de Infraestructura porteño. Aunque el trámite se concentra en el predio que se utilizará durante la construcción, las instalaciones previstas y las obras complementarias extienden el debate hacia la ocupación y posible modificación de la ribera.

El Túnel Aliviador del Arroyo Medrano busca aumentar la capacidad de conducción del sistema pluvial y mejorar el escurrimiento de las aguas durante lluvias intensas. La obra proyectada para la Ciudad tendrá una extensión aproximada de 7,4 kilómetros y un diámetro interior de ocho metros. Su recorrido comenzará en las inmediaciones de la avenida General Paz y avenida Constituyentes, continuará bajo distintos sectores de Saavedra y Núñez y desembocará en el Río de la Plata, junto al Club Centro Naval.

El proyecto surgió de los estudios del Plan Maestro de Drenaje Urbano de la Cuenca del Arroyo Medrano, elaborados en el marco de la cooperación entre la Ciudad, la Provincia de Buenos Aires y el Estado nacional tras evaluar distintas alternativas para mitigar las inundaciones, por lo que plantearon dos túneles aliviadores con desembocaduras independientes en el río, uno de ellos correspondiente al tramo porteño.

Además del conducto subterráneo, el sistema requiere cámaras derivadoras, conexiones con desagües existentes, compuertas, estaciones de bombeo y otras instalaciones necesarias para su funcionamiento y mantenimiento. La documentación técnica contempla un plazo de construcción de 36 meses desde el comienzo efectivo de los trabajos, aunque el inicio depende de las autorizaciones ambientales, la contratación de la obra principal y la definición del financiamiento.

Para ejecutar los trabajos será necesario instalar un obrador de grandes dimensiones en el sector costero próximo al Liceo Naval Militar y al Club Centro Naval. Allí se prevé montar instalaciones para producir hormigón, preparar armaduras y fabricar las dovelas, las piezas que revestirán el interior del túnel. También habrá espacios de acopio, depósitos y áreas destinadas al procesamiento de la bentonita utilizada durante la perforación.

En el predio se excavará una cámara de unos 35 metros de diámetro y 32 metros de profundidad, que servirá inicialmente para introducir y poner en funcionamiento la tuneladora y luego quedará incorporada al sistema de descarga.

El funcionamiento del obrador implicará movimiento de camiones y maquinaria pesada, traslado y almacenamiento de materiales, consumo de agua y energía, generación de residuos y manipulación de combustibles y productos químicos. Por eso, el estudio de impacto ambiental deberá analizar cuestiones como el polvo, los gases, el ruido, las vibraciones, el drenaje superficial y los posibles efectos sobre la vegetación, la fauna y el paisaje costero.

El interrogante por los rellenos y el futuro de la ribera

Más allá de la necesidad de reducir las inundaciones, uno de los puntos sensibles es determinar si la construcción del túnel requerirá ampliar la superficie disponible mediante nuevos rellenos sobre el Río de la Plata. La cuestión ya fue planteada en la Legislatura porteña, que mediante la Resolución 119/2026 solicitó información al Poder Ejecutivo sobre la traza, las dimensiones del obrador, la superficie destinada a la fábrica de dovelas y el espacio necesario para instalar la tuneladora.

El pedido también incluyó preguntas sobre la eventual modificación de la línea costera y la relación entre la desembocadura del túnel y la toma de agua TT3 de la planta potabilizadora General San Martín, operada por AySA. Asimismo, reclamó precisiones acerca de si las instalaciones y sus estructuras asociadas excederán los límites costeros del Parque de los Niños y de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte.

La preocupación excede el impacto inmediato de la obra. Para organizaciones ambientalistas y sectores que reclaman mayor acceso público a la ribera, la discusión también pasa por el destino que tendrán los terrenos ganados al río y por la posibilidad de que las intervenciones de infraestructura terminen habilitando nuevos usos urbanos en un sector de la costa que conserva áreas verdes y ambientes de interés ecológico.

En ese contexto, aparece otro antecedente que alimenta las preguntas sobre el futuro del área: el relleno con escombros vinculado a las obras de la Línea F del subte. La preocupación de los ambientalistas es que estas intervenciones, sumadas a los nuevos rellenos que eventualmente pudieran requerirse para el túnel del Medrano, alteren la costa y preparen el terreno para futuras urbanizaciones.

Por eso, la discusión sobre el obrador también remite a una cuestión de planificación urbana: qué superficies se ocuparán, cuáles serán sus límites, qué controles ambientales se aplicarán y qué destino tendrán los terrenos una vez terminada la construcción.

La audiencia ofrece una instancia para exponer observaciones sobre el proyecto y sus consecuencias, aunque su objeto formal sea la implantación del obrador y no la definición integral de los usos futuros de la costa.

Frente a ese escenario, la ONG Parque Arroyo Medrano impulsa una propuesta para convertir más de seis hectáreas de la desembocadura en un espacio verde de acceso público. La iniciativa, elaborada por el paisajista Fabio Márquez y el ambientalista Antolín Magallanes, plantea naturalizar las márgenes, incorporar vegetación nativa y conectar el Parque de los Niños con la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte.

La propuesta convive con otros usos e iniciativas en el mismo entorno. En una de las márgenes está previsto el funcionamiento de un helipuerto de más de 12.500 metros cuadrados, con oficinas, hangares, playones y depósito de combustible.


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