Milei en Estados Unidos quiere mostrarse como aliado VIP de Trump en América Latina
Javier Milei viajó a los Estados Unidos con el objetivo de mostrarse como el aliado VIP de Donald Trump en América Latina. La gira apunta a consolidar el posicionamiento del mandatario argentino dentro del eje que encabeza el presidente estadounidense.
En ese marco, Milei planteó el tema Malvinas dentro de sus capacidades y del entorno permitido de la ONU. La cuestión aparece como uno de los puntos que el Gobierno intentará instalar en la agenda, aunque sin precisiones sobre el alcance que tendrá el planteo.
En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de su intervención y cuestionó la capacidad del organismo internacional para hacer cumplir sus propias resoluciones. “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”, afirmó el Presidente. En ese sentido, recordó que hace cinco décadas la Asamblea aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca abierta la disputa, y sostuvo: “50 años después la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
Durante los 19 minutos de su exposición, Milei utilizó el reclamo por el archipiélago para profundizar sus cuestionamientos al funcionamiento de la ONU, a la que definió como una institución “fosilizada”, aunque reivindicó la necesidad de preservar los organismos multilaterales como ámbitos para resolver pacíficamente las diferencias entre Estados.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad?”, planteó. Y agregó: “No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde lo más importante, pierde su autoridad”.
El Presidente también enumeró las medidas adoptadas por la Argentina frente a la explotación de recursos naturales en el área en disputa. “Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia”, sostuvo, antes de remarcar que “Malvinas no es solamente una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido, también plantea una pregunta acerca de la capacidad de esta organización para hacer valer sus propias resoluciones”. En ese marco, señaló que el Gobierno presentó notas de desaliento, recurrió a herramientas jurídicas, sancionó a empresas involucradas y a sus proveedores y envió al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Finalmente, Milei ratificó que sus críticas a la ONU no implican abandonar la vía diplomática para resolver la disputa de soberanía. “Durante demasiado tiempo los gobiernos argentinos optaron por una defensa discursiva, nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva. Repito, nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva”, expresó. También rechazó que el principio de libre determinación resulte aplicable a la población de las islas y sostuvo que se trata de “una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa”.
En el cierre de este tramo, reiteró al Reino Unido “nuestro llamado a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía” y propuso avanzar en conversaciones sobre la explotación de los recursos naturales.
El contexto
El viaje se produce en la antesala de un encuentro clave: mañana está prevista la reunión de los jefes de los dos ejes globales, Donald Trump y XI JInping. Milei llega posicionado en uno de ellos, y su presencia en Estados Unidos busca reforzar ese lugar.
Habrá que ver cuánta gente lo escucha y qué opinan los distintos líderes del mundo sobre su participación. La recepción que tenga el mandatario y el eco de sus planteos serán una prueba para la estrategia de alineamiento internacional que impulsa.
Un dato que marcó la partida fue la ausencia de su hermana Karina Milei. Es la primera vez que no lo acompaña en un viaje de este tipo.
La política y los escándalos en Olivos la dejaron en Buenos Aires. Su permanencia en el país responde a la necesidad de atender la agenda doméstica en un momento de tensión interna.